
Medal of Honor: controversia por una promoción
Para su nuevo juego de tiros, EA colaboró con soldados en actividad de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y fabricantes de equipamiento militar. No solo eso: también…
Para su nuevo juego de tiros, EA colaboró con soldados en actividad de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y fabricantes de equipamiento militar. No solo eso: también promocionó la venta de armas reales… o al menos, lo hacía hasta ayer.
Por mucho que los medios intenten generar pánico, y gracias a literalmente decenas de estudios académicos, no existe un lazo comprobado entre la violencia “virtual” de los videojuegos y la violencia “real” perpetrada por psicópatas en masacres como las que ocurren con alarmente frecuencia en el primer mundo – la isla noruega, la reciente del cine o las anteriores en escuelas, shoppings, y eventos públicos.
Desde los medios especializados, nos ocupamos de contactar a estos generadores de pánico y de forma calma y respetuosa, demostrarles que están equivocados, que los videojuegos son creativos, estimulantes, positivos. Definitivamente, como muchos los han llamado, no son “entrenadores de asesinos”.
Y entonces Electronic Arts decide vender armas reales junto con su nuevo juego de tiros.
¡Gracias EA por anular absolutamente todos nuestros argumentos! Vamos al principio. Medal of Honor Warfighter es el juego más reciente de una franquicia que empezó en los años noventa, y que gracias al desarrollo de 2015, uno de los equipos internos de EA, se convirtió en el más popular juego de acción en primera persona basado en la segunda guerra mundial, en especial con el genial Allied Assault. Ese equipo se iría a Activision a formar Infinity Ward y continuar el espíritu cinematográfico con la serie Call of Duty.
Si Medal of Honor era la serie Hollywood, Battlefield era la serie realista de EA. En 2010 las piezas cambiaron de lugar y luego de varios fracasos en la década anterior, la empresa relanzó Medal of Honor como un juego “realista” desarrollado por un nuevo equipo llamado Danger Close, al punto de asesorarse con miembros de la Unidad de Misiones Especiales del ejército de Estados Unidos (el famoso barbudo de la tapa). En 2011 salió Battlefield 3, que en su campaña individual imitaba de forma correcta a Call of Duty - todo parecía estar en órden y las dos marcas bien establecidas.
EA anunció Medal of Honor: Warfighter para 2012, concentrándose en el realismo de su propuesta, y con ideas francamente dudosas como permitirte, como si fuera un deporte, pelear por tu país en multijugador, algo que parece garantizar los exabruptos xenofóbicos en los ya bastante agresivos servidores en línea. No es lo mismo que Chile o Brasil te metan un gol en el mundial, que un pibe con la bandera en el uniforme te dispare en la cabeza.
Pero ninguna de las ideas promocionales fue tan criticada como la de unirse (de la misma forma que FIFA hace con Adidas) a marcas como McMillan o SOG, fabricantes de equipamiento militar real… para ofrecer en promoción las armas reales del juego. No réplicas, no miniaturas. ¿Te gusta este rifle? Comprátelo por Internet. Tenés un link en la página del juego.
Hay rifles y cuchillos varios entre los promocionados por EA, pero la más notoria de todas estas armas es la Voodoo Hawk, un hacha tipo tomahawk que fue diseñada específicamente para Medal of Honor: Warfighter y que saldrá a la venta en simultáneo con el lanzamiento del juego.
Cabe aclarar que no estamos en contra del realismo en un videojuego, pero Medal of Honor: Warfighter será tan realista como cualquiera de los juegos de su género. Noticia: si le clavás un tomahawk en el pecho a alguien en el mundo real, no se esconde atrás de una columna para regenerar salud, ni respawnea a cuatro metros.
¿Hasta que punto los videojuegos como industria pueden defender su fijación con la violencia cuando existen promociones como esta? Danger Close está invitando a que el jugador traslade su obsesión con las armas y la violencia a la vida real – exactamente lo que vivimos argumentando que no ocurre.
Y el que crea que con una “M” en la portada se soluciona todo, lo invito a que se meta en un servidor yanqui de Battlefield o de Call of Duty a escuchar la conversación, y que adivine la edad de los que están jugando.
La reacción de la prensa fue tan negativa que finalmente Electronic Arts tuvo que ceder y bajar de su sitio las promociones. Greg Goodrich, productor ejecutivo del juego, alega que “es una verdadera pena”, ya que la campaña de venta de hachas era una promoción llamada “Project Honor” que recuadaría fondos para, según su sitio web “generar contribuciones caritativas y reconocer el trabajo de guerreros caídos de la comunidad de Operaciones Especiales”. Claramente los lazos del estudio Danger Close con las fuerzas armadas son mucho más cercanos que los de estudios como DICE o Treyarch.
Goodrich no está feliz, y sigue defendiendo su campaña: “Si juego Need for Speed y me dan las llaves de un Porsche, no voy a chocarlo contra una pared. Si juego Madden, no voy a creer que puedo ganar el Super Bowl”. Además de que parece que Goodrich juega muy mal Need for Speed, su argumento ignora que el hacha arrojadiza promocionada tiene un sólo propósito: matar. Que casualmente, es el objetivo del juego que él diseño.
Gana el que más enemigos mate. Se pueden matar enemigos con un hacha arrojadiza. Un fabricante, en sociedad con el estudio diseñador del juego, vende el hacha en el mundo real, con la marca del juego. No es necesario trabajar en un medio de comunicación masivo desesperado por clicks para que esto resulte, al menos, repugnante.
La actitud de taparse las orejas continúa en la industria. Los medios no pueden usar a los videojuegos como chivos expiatorios cada vez que pasa algo, pero los gamers y la prensa especializada deberían ser la primera línea de defensa de este arte increíble que son los fichines, y, como pasó en este caso, llamar la atención cuando una empresa tome una iniciativa como esta.
Sin embargo, y más allá de toda la controversia, la empresa SOG sigue vendiendo “el hacha de Medal of Honor”, y la industria sigue jugando con fuego.
Fichinescu