
Primeras impresiones: Warface
El clon de Call of Duty gratuito de Crytek lleva un par de años a prueba, y por fin está abierto para jugar en todo el mundo... ¿pero vale la pena?
El clon de Call of Duty gratuito de Crytek lleva un par de años a prueba, y por fin está abierto para jugar en todo el mundo… ¿pero vale la pena?
Warface. El nombre ya no deja mucho a la imaginación, así que no me quedó otra que ponerme mi cara de guerra (similar a la de un poodle inusualmente irritado) y mandarme a probar el nuevo título de Crytek, que está funcionando en Corea, Rusia y Taiwan desde 2012 pero que recién ahora y después de una acotada beta cerrada permite la entrada a usuarios de Estados Unidos y Europa a través de los servidores de Trion Worlds.
El proceso de instalación de Warface es distinto a lo que esperaba. El juego no tiene un launcher ni es una aplicación independiente, sino que corre en el navegador (Chrome en mi caso) a través de una red social propia llamada Gface que instala una ligera aplicación y se pone a descargar el juego de inmediato. No tengo idea de cuánto ocupa la instalación final de Warface (dudo mucho que sean los 84MB que encontré en mi disco rígido) pero el proceso es veloz y confiable. En una hora estamos arriba, creando nuestro personajito con las inicialmente limitadas herramientas.
Una hora de descarga, un minuto de settings, y estaba listo para desembarcar en el mundo de tiros de Warface, que enfrenta a dos empresas de mercenarios en una historia de ciencia ficción que hice lo posible por ignorar. El tutorial es simple y despojado y en menos de diez minutos podemos elegir nuestra primera misión cooperativa o directamente mandarnos a los servidores competitivos.
Acá es donde Warface se revela como un clon casi perfecto de Call of Duty, o mejor dicho, la versión magra de ese cada vez más recargado juego de acción de Activision. 100% tiros, 0% grasa debería ser el slogan… aunque no se si funcionaría porque Warface es bastante grasa, eh. La misma actitud patriótica adaptada a empresas privadas de seguridad hace que sintamos la historia como una épica de guerreros del capitalismo, lo que hace todavía más ridículo el guión (aunque no por eso menos divertido).
Pero la combinación de Warface parece la destilación de un género: la acción es veloz, directa y simple mientras que los escenarios son espectaculares (en la ventanita de Chrome o en pantalla completa), aprovechando CryEngine 3 en niveles cerrados y llenos de detalle donde los tiros nunca paran. El modo cooperativo es ideal para conocer las armas y el ritmo de Warface, pero la verdadera acción, claro, está en los servidores “versus”.
El multiplayer de Warface es lo que la gente que no juega Call of Duty se imagina que es: dos equipos de psicópatas corriendo sin dirección por una serie de pasillos donde cada esquina esconde un mono con escopeta. Se muere rapidísimo y se resucita todavía más rápido, y es imposible armar cualquier tipo de estrategia y los mini-niveles van en contra de campers y cobardes varios. Y es divertidísimo, adrenalina pochoclera y cero presión por mejorar. La comunidad no suele chatear en vivo, al menos en los servidores de principiantes, y eso lo hace mil veces más llevadero.
Warface está diseñado para correr en el navegador, y no es una mala idea. La espera por que se habilite un servidor, o por que nuestros compañeritos aprendan donde está el botón “ready” se calma teniendo tres o cuatro ventanitas abiertas para pasar el rato. La idea del “shooter casual” se completa del todo con la calidad de la aplicación y su excelente integración con Windows.
La progresión de niveles se siente un poquito lenta, sin duda recomendando que compremos una armadurita o una buena ametralladora en la tienda… pero Crytek toma la decisión inteligente de no martillarnos con microtransacciones, y en las primeras horas queda claro que el juego no es el temible “Pay to Win” donde el que compra desequilibra la acción. El equilibrio es bastante correcto y, al menos en sus primeros días, el juego es amigable a nuevos usuarios y sorprendentemente estable.
No hay mucha originalidad ni mucha variación del concepto básico, pero el objetivo de Warface es rascar donde pica, y eso lo hace mejor que cualquier otro FPS, aún pago, que haya probado este año.