
Valve no tercerizará la fabricación de su joystick
En un golpe bastante fuerte para los que soñábamos con la Steam Machine “made in Argentina”, Valve confirmó que su colaboración con otros fabricantes no se extiende a la…
En un golpe bastante fuerte para los que soñábamos con la Steam Machine “made in Argentina”, Valve confirmó que su colaboración con otros fabricantes no se extiende a la manufactura de su Steam Controller.
Un sistema operativo, un prototipo de computadora disfrazada de consola, un revolucionario control basado en trackpads. Esos fueron los tres anuncios con los que Valve nos sorprendió en septiembre y que parecían augurar una época de libertad sin precedentes para el gaming internacional: una línea de PCs independientes que se podían usar casi como consolas, fabricadas en masa, basadas en una variante de Linux gratuita y optimizada para videojuegos, y en el centro, un joystick extraño pero pensado para la enorme variedad de géneros que caracteriza a la plataforma PC.
Desde las primeras pistas que Newell había dado sobre estos equipos (cuando las conocimos como “Steam Box”) estaba claro que Valve no iba a fabricar las Steam Machines, sino que desde 2014 una serie de fabricantes de hardware manufacturaría las distintas variantes de este híbrido de consola y PC. La semana pasada pudimos ver los primeros prototipos y las impresiones de los sitios de tecnología que tuvieron acceso a ellos fueron, en general, positivas.
El concepto de las Steam Machines resultó atractivo para el primer mundo, pero irresistible para países que no tienen distribución oficial de consolas de videojuegos, o, como el nuestro, que limitan la entrada de hardware del exterior para fomentar la industria local. Sony, Microsoft y Nintendo no tienen interés en establecer plantas de ensamblado en nuestro país, por ejemplo, y esto impacta en el costo final de las consolas de próxima generación. ¿Pero qué pasaría si, por ejemplo, la línea Bangho del mayorista argentino PC Arts empezara a fabricar Steam Machines en Buenos Aires y Córdoba?
Sin embargo, al menos al principio, esto no podrá ser, ya que Valve ha decidido fabricar por su cuenta el periférico Steam Controller y distribuirlo a los fabricantes de Steam Machines por su cuenta, cayendo, por supuesto, en las mismas limitaciones de importación que hacen económicamente inaccesible el hardware que entra a nuestro país.
Greg Coomer de Valve justifica esta decisión diciendo que Valve quiere mantener cierto control sobre la calidad del joystick. “No es que nos interese entrar en el mercado de hardware”, dijo Coomer, “pero es que realmente queremos que estos controles existan, queremos que tengan los atributos que pensamos que son importantes y que permitan a la gente jugar todos los juegos de Steam, y si tercerizábamos el diseño para que otros lo fabriquen el ida y vuelta no nos iba a permitir terminar el joystick a tiempo. Por ahora lo tenemos que hacer nosotros.”
Por supuesto, las Steam Machines son PC estándar, que aceptan cualquier tipo de joystick, pero cualquiera que use Steam con regularidad sabe que la gran mayoría de los juegos de PC no están preparados para aceptar otro control que no sea, paradójicamente, el de Xbox 360.
De a poco, SteamOS y el universo de las Steam Machines se alejan del ideal de una plataforma de gaming homogénea y a la vez abierta, y se acercan más a las restricciones de Windows y la competencia consolera. Un sistema operativo propio, un joystick ultra-compatible pero sólo disponible por parte de la empresa, y por supuesto, una tienda restrictiva atada de forma inseparable a SteamOS.
O como decía una canción de The Who: “te presento al nuevo jefe / lo mismo que el viejo jefe”.