
Clive Sinclair y la clase obrera del gaming de los ‘80
Hablando de #CliveSinclair, a principios de año escribí sobre el gaming como el mayor aporte de la revolución de las microcomputadoras en el Reino Unido. Máquinas apuntadas a la…
Hablando de #CliveSinclair, a principios de año escribí sobre el gaming como el mayor aporte de la revolución de las microcomputadoras en el Reino Unido. Máquinas apuntadas a la clase trabajadora, que nos dieron juegos inspirados en la realidad. https://cronotripper.substack.com/p/los-hroes-de-la-clase-obrera-reino
Cuando hablamos de gaming de los ‘80, no se puede soslayar el factor de clase. El lugar que ocupaban los arcades (como un espacio al que huir de una realidad adversa), las consolas (juguetes para niños ricos) y los juegos de PC (solo accesibles a clases altas).
Spectrum fue lo más cercano que tuvimos en ese momento a una democratización del gaming, y el efecto no se ve en gráficos de sociologos o en el nivel de consumo, sino en los juegos en sí. En esos juegos toscos pero populares, protagonizados por “héroes de la clase obrera”.
En 1983 la ZX Spectrum de Sinclair costaba 130 libras (500 USD). Ni siquiera hoy se puede concebir una PC a ese precio. Los juegos se vendían a 2/10 libras. Y esa filosofía de precios accesibles se extendió por toda Europa. Francia y España fueron mecas del gaming de la época.
Las ideas más interesantes del gaming moderno nacen de ese movimiento, no sólo en Inglaterra sino en toda Europa. El “gaming de garage” británico no podía existir sin herramientas de trabajo dignas y accesibles. Y esa fue, más allá de excentricidades, la visión de Sinclair.