
El escándalo de Activision vs. Los ex Infinity Ward
La semana pasada los creadores de la franquicia Call of Duty (que ahora trabajan para Electronic Arts) recibieron 42 millones de dólares como compensación impaga por su trabajo en…
La semana pasada los creadores de la franquicia Call of Duty (que ahora trabajan para Electronic Arts) recibieron 42 millones de dólares como compensación impaga por su trabajo en la franquicia. Pero el juicio entre las dos partes reveló trapitos sucios. Espionaje, manipulación y el ridículo de una megacorporación.
Ya reportamos más de una vez sobre el juicio entre Activision y los creadores de la serie Call of Duty. Recapitulemos un poco: Vince Zampella y Jason West desarrollaron la serie Medal of Honor para 2015, un estudio de Electronic Arts que abandonaron para sumarse a Activision y crear Call of Duty bajo su nuevo nombre: Infinity Ward. Para 2009, la época de Call of Duty: Modern Warfare 2, las relaciones entre Activision y Zampella y West estaban medio sacudidas, y los diseñadores fueron despedidos en marzo de 2010. Poco después iniciaron juicio a la empresa por despido injustificado, buscando un porcentaje de las ganancias que (según ellos) había sido acordado y los derechos por sobre la marca “Modern Warfare”.
Activision respondió con una contrademanda, aduciendo que West y Zampella fueron despedidos por coquetear con otras empresas: en particular Electronic Arts, que efectivamente terminó contratando al duo, solo semanas después. Lo que argumentaba Activision es que West y Zampella se habían llevado su nuevo juego (aparentemente un shooter tipo Halo) a EA, empresa que se sumó al juicio (666 explica estos detalles en esta nota).
Después de mil agresiones, parecía que todo terminaba bien para Zampella y West: Activision hizo un pago a los ex-Infinity Ward de 42 millones de dólares en concepto de porcentaje de ganancia sobre la saga Modern Warfare, aún más de lo que habían pedido como bonificaciones originalmente. Con esto se resolvía el caso ya que las dos partes (Activision y EA) habían abandonado sus demandas respectivas… pero todavía falta una demanda por parte de Zampella y West hacia Activision, que reveló trapitos sucios, completamente increíbles.
Según el testimonio de Thomas Fenady (ex-jefe de IT de Activision), el mismísimo Bobby Kotick, CEO de esta corporación, había transimido a Fenady que estaba “harto” de Zampella y West y le pidió que “les saque los trapitos sucios” (en inglés “dig up dirt”), entrando en sus computadoras de trabajo y revisando sus cuentas personales.
Increíblemente, esta compleja operación tuvo hasta nombre clave: Project Icebreaker (proyecto rompehielos). Fenady, un técnico, no tenía idea de cómo cumplir la misión de Kotick, y hasta discutió con uno de sus empleados la posibilidad de inventar una fumigación para infiltrarse en las oficinas. Sí, así como lo leen. Fenady llegó hasta a contactarse con Microsoft para pedirles software que descifre las claves de las computadoras respectivas.
Por esta razón (y, al parecer, con fuertes asideros legales), Zampella y West seguirán con su juicio contra Activision… pero después de tantas vueltas, ya no están pidiendo 400 millones de dólares en concepto de daños…
… están pidiendo 1000 millones. Que puede parecer una barbaridad, pero los memoriosos recordarán que Call of Duty: Modern Warfare 3 ganó esa cantidad en solamente 16 días.
1000 millones.
16 días.
Ahora, permiso, tengo que buscar entre los almohadones del sofá a ver si encuentro moneditas para tomar el 59 a Plaza Italia. El viaje es largo, y será suficiente para preguntarme cuánto me equivoqué al no dedicarme a la programación de juegos de tiros. Creo que todos estamos pensando lo mismo…
Fichinescu
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