Primera mitad 2012: Spec Ops The Line
Justo antes de que terminara la primera mitad del año, 2K Games lanzó, así como si nada, un juego de acción en tercera persona, a simple vista completamente genérico. Pero no. Es…
Justo antes de que terminara la primera mitad del año, 2K Games lanzó, así como si nada, un juego de acción en tercera persona, a simple vista completamente genérico. Pero no. Es una de las sorpresas del año, y Fichinescu recién lo está empezando a entender.
¿Cuán buena es la historia de Spec Ops: The Line? Tanto que al terminarla empecé el juego de nuevo, de inmediato. Quise volver a ver la historia desde una nueva perspectiva, y no por los giros narrativos tipo BioShock (que son muchos, y excelentes) sino por la cantidad de cosas que sé que me perdí, durante las primeras cinco o seis misiones (capítulos, en realidad) en que creí que estaba jugando lo mismo de siempre. Grave equivocación.
Spec Ops es un juego de acción en tercera persona, sí, a primera vista una cruza entre Call of Duty y Uncharted. La primera misión, entre arena y autos derruídos, parece calcada de las aventuras de Soap y Price. O de Carlos Battlefield y Jose María Medal of Honor. Pero ese es sólo el principio del espiral de horror en el que Spec Ops empieza a descender, convirtiéndose en una versión perversa, deforme de estos juegos, con más en común con Silent Hill o con un experimento tipo Amnesia que sus inspiraciones superficiales.
Nunca deja de ser un juego de acción, pero las motivaciones y las circunstancias van cambiando, hasta que el bien y el mal, la mentira y la verdad, pasan a ser cosas relativas. Walker, nuestro protagonista, y sus compañeros Lugo y Adams incursionan en la ciudad de Dubai, devastada por una tormenta de arena y… algo más. El batallón 33, que debía evacuar la ciudad, sigue adentro, y sus miembros, soldados americanos, disparan sin piedad sobre nuestros protagonistas.
Es que en Spec Ops, los villanos son soldados norteamericanos. Y los héroes… no estoy seguro de si hay héroes en este juego. Ni creo que sus escritores lo estén. Mientras otras grandes historias de videojuegos (BioShock, Portal, Ico) son fábulas casi perfectas, cuyo significado está clarísimo y no se puede confundir, Spec Ops ocupa el mismo terreno de Catherine, Killer 7 o las obras de Hideo Kojima. Le interesa más sugerir teorías, posibilidades, provocaciones. Prefiere hacernos preguntas, que darnos respuestas.
Ocurren cosas estremecedoras en la campaña de Spec Ops, que no quisiera arruinar - no por la historia en sí, sino porque a veces nos sorprende nuestra reacción al infierno que Walker y sus hombres pasan en Dubai. Uno de estos episodios parece una respuesta directa a la controversia calculada del nivel “No Russian” de Call of Duty: Modern Warfare 2, pero donde esa misión era puro shock, Spec Ops se atreve a una mirada más oscura, descarnada del alma de un soldado. Si algo así existiera, claro – que es una de las preguntas que Spec Ops se atreve a proponer.
En su desarrollo, Spec Ops es casi un boceto de un juego de acción. Pero alterna sus pocas armas y repetidos enemigos de formas originales, con una serie de secuencias memorables aprovechando la arena y los amplios niveles para sorprendernos a través de sus 8 horas de historia. Su sistema de puesta a cubierto es funcional y gracias a la relativa fragilida de nuestro protagonista (nada que ver con las esponjas de balas de Call of Duty) cada enfrentamiento logra la sensación de vida o muerte que se busca. La ferocidad de los últimos capítulos contrasta on la ligereza casi casual de los primeros.
Todavía me falta repetir Spec Ops, y probar un poco el multijugador, para tener una opinión definitiva sobre este juego, pero quería adelantar esta nota (que originalmente iba a ocupar otro juego ya cubierto en la revista) para recomendar a los gamers de PC que aprovechen la oferta de Steam, sea individual o dentro de la colección de 2K, Spec Ops es uno de los tapados del año, un juego ideal para el seguidor de lo “mainstream” y de lo experimental. Salvando las enormes distancias, Yager rechaza a Michael Bay y al Soldado Ryan, y se atreve a una versión propia de “La Delgada Línea Roja”, “Nacido para Matar” o (su inspiración más clara), “Apocalipsis Ya”.
Su primer mes de ventas no fue bueno, y quizás termine como un juego de culto, pero el excelente trabajo de Yager no merece ese destino. Me da la sensación de que dentro de varios años seguiremos analizando la historia de Spec Ops: The Line y las cosas que tiene para decir (o, una vez más, preguntar) sobre la guerra – la fichinera y la real.
Fichinescu
Ignacio Esains — Loaded.vg, 19 de julio de 2012
Editorial
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