
Impresiones: Metal Gear Solid V Ground Zeroes
¿Se pueden hacer primeras impresiones de un juego que ya se terminó? Fichinescu asegura que sí.
¿Se pueden hacer primeras impresiones de un juego que ya se terminó? Fichinescu asegura que sí.
Ya lo terminé, claro.
Después de probar los controles y perder incontables veces midiendo el poder de mis armas y la inteligencia artificial de los guardias, me concentré en la misión y la terminé en 74 minutos, incluyendo una buena media hora de investigación que me hizo ir y volver sobre mis pasos más de una vez.
Lo que se dice es verdad: Ground Zeroes es un juego extremadamente breve, más corto que el barco de Metal Gear Solid 3, y un poco más largo que la Virtuous Mission de Metal Gear Solid 3 (aunque con muchas menos cinemáticas).
Pero entonces, ¿por qué creo que solamente arañé la superficie que esta maravilla de Hideo Kojima tiene para ofrecer?
No es solamente el “9% completado” que marca el menú principal, o las cuatro misiones extra que se destrabaron para realizar en Camp Omega. Ni siquiera es la pila de rankings para competir y coleccionables para juntar. Son las ganas de jugar mejor, de tomar otras decisiones, de explorar cada milímetro del mapa. Ganas que me provoca cualquier gran juego, pero que en este caso son realizables, ya que Ground Zeroes está diseñado para ser visitado una y otra vez, como un buen arcade o un RPG de 50 horas reducido a un 2% de ese tamaño.
Aunque su precio pueda parecer excesivo, Ground Zeroes es brillante. En un juego completo sería el punto más alto: una misión al nivel de Ravenholm de Half-Life 2, la secuencia del francotirador al final de la cuadra de The Last of Us, o la fiesta de disfraces de Dishonored.
El objetivo de la misión es rescatar a Chico y Paz (personajes de MGS: Peace Walker) de Camp Omega, una base americana en Cuba claramente inspirada en Guantánamo. Son dos objetivos simples que se complican cuando Snake (Big Boss) debe resolver un puzle de lo más original basado en audio, y la única manera de encontrar lo que buscamos es siendo conscientes de lo que nos rodea. El inspirado diseño de interfaz de GZ elimina por completo los objetivos en el minimapa, obligándonos a esperar, a observar, a estudiar el mapa 2D y la compleja estructura de la base metiéndonos como nunca en el rol del protagonista.
Camp Omega es una base gigantesca, pero a pesar de que cada área tiene una función, está diseñada con inteligencia como nivel de un videojuego: aperturas, pasadizos secretos, cajas que nos permiten acceder a distintas alturas, y vehículos (una gran adición de esta entrega) bien ubicados, tanto que podemos manejarlos o directamente infiltrarnos en la parte de atrás de una camioneta.
Imposible hablar en estas cortas impresiones de la complejidad de los sistemas de Metal Gear Solid V: Ground Zeroes. El sigilo está completamente renovado, con la bienvenida eliminación del camuflaje; la radio deja de ser una poco realista pantalla estática y se incorpora a la acción con charlas breves que se dan durante el tiempo de juego. Sorprende la inteligencia artificial de los guardias, que cooperan entre ellos, se cubren, y piden refuerzos.
El nivel técnico y artístico es todavía más alto del que esperábamos por los ambiciosos videos, aunque en la versión de PlayStation 3 que jugué esto impactaba en los cuadros por segundo, que claramente bajaban a 15-20 en secuencias de movimiento con muchas fuentes de luz. Narrativamente Ground Zeroes ofrece un gran clímax, cerrando con inteligencia el capítulo Peace Walker y sentando el terreno para The Phantom Pain.
Todavía no pude terminar ninguna de las misiones extra, que utillizan la arquitectura de Camp Omega, pero cambian el horario, la distribución de guardias, y los objetivos. Son formas ingeniosas de extender el contenido y echar luz sobre algunos de los sistemas (como el combate contra helicópteros o las armas pesadas) que no se lucen en Ground Zeroes.
Mis primeras impresiones como fan de la serie son altamente positivas: sin duda es lo mejor que jugué este año, y no me quedé con gusto a poco, pero es imposible dejar de lado la cuestión del precio. El juego es excelente, el único nivel es rejugable y dependerá mucho de la decisión la relación del jugador con Metal Gear ¿pagarías 20 dólares por jugar una y otra vez un equivalente de la misión del barco de MGS2, con un nivel técnico, jugable y artístico comparable a esa obra maestra? Ese es el valor de la versión descargable de PS3 y Xbox 360. Es más difícil justificar los 30 dólares de PS4 y Xbox One, tanto como los delirantes 600 pesos que vale en negocios del ramo.