
Primeras impresiones: Brink
En un año de grandes juegos de acción en primera persona (Crysis 2, Bulletstorm) Bethesda se juega por un ambicioso fichín por equipos de los creadores de la serie Enemy…
En un año de grandes juegos de acción en primera persona (Crysis 2, Bulletstorm) Bethesda se juega por un ambicioso fichín por equipos de los creadores de la serie Enemy Territory. Los trailers se veían espectaculares. ¿Pero qué tal es el juego? Fichinescu te cuenta sus primeras horas.
Brink era un juego esperado con ansias por un grupo compuesto de, básicamente, yo. Rockman lo había probado en la exposición PAX del año pasado, Erwin odia todo lo que le recuerda a Team Fortress, y Largo todavía está jugando al Gran Turismo 5. Sin embargo, jodí con Brink hasta el día en que salió. Que fue el día en que Brink me jodió a mí.
La secuencia inicial (que pueden ver en uno de los videos separados en la columna de la derecha) es espectacular, y plantea claramente la diferencia entre dos bandos: los que protegen la decadente ciudad del futuro conocida como Ark, y los que tratan de huir de ella. Los diseños de Olivier Leonardi son detallados, espectaculares. Entre el honcho grotesco y la caricatura tipo revista Fierro o el comic europeo de los ochenta, es el gran punto de venta de Brink. Los menúes sobrios y simples me daban la sensación de que estaba por experimentar un gran juego.
Lo primero que hacemos es elegir en cual de los bandos vamos a jugar. Después diseñamos nuestro personaje (aunque al principio no hay mucho con qué vestirlo) y después… después el juego nos pide que soltemos el mouse durante media hora y pasemos a ver un agradable video donde nos explica los sistemas básicos de Brink. El video dura media hora. Son treinta minutos en los que el juego nos lanza un concepto tras otro, sin esperar que los aprendamos o tomarnos la lección. Es lo que un juego bueno hace DENTRO del juego. Y se llama “tutorial”.
Un gran punto en contra de Brink, pero ignorémoslo y veamos qué tal es el modo de un solo jugador.
Y ahí está el problema: Brink no tiene “modo de un jugador”. Lo único que tiene son los mismos mapas multijugador, hilados con cortas escenitas cinemáticas (muy buenas, eso sí). Pero los mapas son los mismos.
Brink es un Counter-Strike, con un sistema de clases tipo Team Fortress 2 y un intento patético de incorporar ciertas mecánicas de Mirror’s Edge (saltos, escalado, deslizamiento), cosa que hace mal, pero por suerte, poco. Los mapas son llamativos y el diseño agradable, pero son muy angostos, muy poco variados y, al menos los primeros, demasiado confusos. Los objetivos nunca son claros, y la inteligencia artificial de nuestros compañeros tiene el nivel de complejidad de una tortuga de Super Mario Bros.
Después de una hora de jugar el inútil modo de un jugador pasé a multijugador, que funciona muy bien en la versión descargada por Steam (aunque tengo entendido que no tan bien en la versión de Xbox 360), pero Brink es un juego para amaestrar. El modo de un jugador está ahí para aprenderse los mapas de memoria y recién ahí aventurarse al multijugador. Así que de vuelta a los “bots” retardados, al menos por un rato.
Brink es un fichín multijugador en el que el modo de un jugador está pegado mal y a último momento. Por supuesto, jugarlo en Internet puede rescatar a este bicho, pero hasta ahora mis impresiones son muy negativas. El análisis completo, en la revista de junio.
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