
Primera mitad 2012: Mass Effect 3
Cuatro meses después de que saliera a la venta, Fichinescu aprovecha para revisar Mass Effect 3, en una ocasión muy especial, cercana al lanzamiento de los famosos finales…
Cuatro meses después de que saliera a la venta, Fichinescu aprovecha para revisar Mass Effect 3, en una ocasión muy especial, cercana al lanzamiento de los famosos finales extendidos. No se preocupen, que ningún secreto será revelado.
Mass Effect 3 era un 10 en marzo, y hoy sigue siendo un 10. Listo, esta podría ser la nota más corta de la web. Pero profundicemos.
Sin entrar en detalles, para ver los finales extendidos de Mass Effect 3, debemos retomar el juego en el “punto sin retorno” que cada RPG propone. Ese momento en el que entramos en la línea recta hasta el final, sean 15 minutos, o (la especialidad de BioWare) varias horas. Honestamente, no me hacía mucha gracia retroceder 3 o 4 horas para ver cambios que se iban a manifestar recién en los últimos minutos de juego.
Volver a Mass Effect 3 no fue fácil ni intuitivo, en especial después de una serie de juegos de acción en tercera persona de primera línea (Binary Domain, Spec Ops: The Line) que resuelven de forma mucho más elegante los temas básicos de disparar, cubrirse, y elegir cosas de un inventario. Sin embargo, me pasó algo que en ninguno de estos juegos había ocurrido: no pude abandonar. En el momento en que me conversé con mis compañeros, que dejé que la irritación se fuera y la música y las estrellas me transportaran de nuevo a donde debía estar, volví a ponerme las botas de Shepard, volví a sentir el peso, la intensidad de la misión.
“Salvar a la galaxia” no es un objetivo original, desde los clones de Space Invaders que flasheaban en rojo ese mismo mensaje antes de insertar una moneda hasta las fotocopiadas películas de alto presupuesto de esta época del año. Un objetivo fácil de entender, y casi abstracto. Si por algo será recordado Mass Effect (imposible hablar del tercer juego por separado) es por lo concreto de la forma en que narra, a través de razas fantásticas, una historia política, social, y humana.
Y lamentablemente Mass Effect no será recordado por su final. Ninguno de los cierres de esta historia (ni siquiera en sus correctas, completas, mejor explicadas versiones extendidas) estuvieron a la altura de la saga que los precede. Por varias razones que implicarían explicar de más las vueltas del juego… pero digamos que el conflicto que se resuelve al final era la excusa para la historia, y no la historia en sí. Uno no le pone delante la zanahoria al burro para que el burro termine almorzando 100 horas después, sin siquiera mirar el punto al que llegó luego de trazar tanto camino.
¿Pero qué final satisfactorio podía tener Mass Effect? Cada misión que terminábamos tenía ramificaciones. Cada acuerdo de paz se sentía inestable, frágil. Cada personaje que creíamos conocer nos ocultaba un secreto que no revelaba hasta el peor momento. ¿Es posible pensar en un cierre de la historia que valiera la pena cuando la genialidad de Mass Effect era decirnos que toda acción tiene sus consecuencias?
Releo lo que escribí y me suena a apología de un final mediocre, y un poco tiene de eso. Me resulta difícil no ponerme en los zapatos de BioWare, un grupo humano que tiene que dejar ir a un mundo y a un héroe que como Flash Gordon, Kirk o el Doctor Who no era más que una representación, una puerta de carne y hueso a un mundo que tenía tanto de artesanal como de propio.
El análisis detallado, es para la revista. Esta seción es para reflexionar un juego, separados del ruido de foros, marketing y expectativas. En esta burbuja personal lo bueno se matiza y enriquece con el tiempo, y lo malo ya no irrita sino que resulta hasta simpático, cálido.
Mass Effect se terminó, y no deja sucesores, ni siquiera en BioWare. Sospecho que esta alquimia intentará ser replicada, en vano, durante décadas.
Fichinescu