
Todavía quedan secretos para descubrir en Lost
Casi una década después del estreno de esta gran serie de ciencia ficción, sus creadores dieron una conferencia hablando de aspectos poco conocidos de la historia.
Casi una década después del estreno de esta gran serie de ciencia ficción, sus creadores dieron una conferencia hablando de aspectos poco conocidos de la historia.
Lost es un fenómeno de esos que llegan una o dos veces por década. Como X-Files antes o Breaking Bad después, la serie trascendió la comunidad de fanáticos y se convirtió en un éxito masivo, de esos que comenta desde tu tía que nunca vio Star Wars hasta tu viejo, que con la última serie que se había enganchado era Campeones de la Vida.
Este año se cumple una década desde su estreno, y en el festival Paleyfest dieron una larga y fascinante charla sus creadores Damon Lindelof y Carlton Cuse (los fans sabrán que JJ Abrams puso el nombre, el piloto, y poco más), junto con miembros del elenco como Josh Holloway, Jorge García y Yunjin Kim. Durante toda la reunión, nadie se atrevió a nombrar lo que seguramente muchos estaban pensando: la misteriosa desaparición del avión de Malaysian Airlines, que parece sacada de la mitología del programa.
Cuse y Lindelof comenzaron admitiendo las influencias detrás de la serie: “sin X-Files, Twin Peaks, o Buffy, Lost nunca hubiera existido”, dijo Lindelof. Mucha de la conversación se concentró en comparar la cultura televisiva de ese entonces con la actual, en especial la participación de las redes sociales y la “cultura de spoilers”. Según Lindelof, la sorpresiva muerte de Boone (Ian Somerhalder) en la primera temporada no hubiera podido ser mantenida secreta. Sin embargo, los autores admiten que a veces las reacciones de foros reflejaban la propia: ellos también odiaban a Nikki y a Paulo, y fue un placer enterrarlos vivos en el notorio capítulo “Exposé” de la tercera temporada.
La reunión no tuvo grandes revelaciones, pero Lindelof admitió que la famosa escotilla que Locke encuentra en la primera temporada hoy es su mesita de café, lo que llevó a Jorge García a “confesar” que se llevó un par de cuadros del loquero en que su personaje Hurley estaba internado, lo mismo que Yunjin Kim que se quedó con más de uno de los espectaculares vestidos que la afluente Sun usaba en su Corea natal.
¿Y quién disparó a Sawyer en el bote? Esta escena inexplicable, gran interrogante de los fanáticos desde el día en que salió el capítulo 4 de la quinta temporada (“The Little Prince”), tiene una explicación… que ni Cuse ni Lindelof revelaron, ya que planean hacer una subasta de caridad con la escena cortada que responde esta pregunta - y el que la gane, decidirá si la quiere divulgar o no.
Y con respecto a las teorías que todavía persisten, años después del final: “No, no estaban todos muertos desde el principio”, dice Carlton Cuse, echando tierra por fin sobre ese concepto erróneo. “El programa se trataba de gente que estaba perdida en sus propias vidas, y desde muy temprano supimos que el final debía ser espiritual”, continuó Cuse, mientras que Lindelof agregó: “decidimos resolver un misterio que nunca habíamos planteado: ¿cuál es el significado de la vida, y qué pasa cuando te morís?”. Palabras ambiciosas, que Cuse comparte diciendo: “lo que me dicen los espectadores es que el programa tenía un gran significado para ellos, creo que mucha de la cháchara sobre el final está exagerada ¿quizás los que lo odian no se me acercan?”. Quizás. Por nuestro lado, sospecho que aparecerán en breve en los comentarios de esta nota.