
Lovecraft Country: Horror Cósmico + Violencia Terrenal
HBO estrena Lovecraft Country, una serie de terror producida por Jordan Peele que cita y cuestiona al autor de los Mitos de Cthulhu que revolucionó el género en el Siglo XX.
HBO estrena Lovecraft Country, una serie de terror producida por Jordan Peele que cita y cuestiona al autor de los Mitos de Cthulhu que revolucionó el género en el Siglo XX.
“Las historias son como la gente”, dice George Turner en las primeras páginas de Lovecraft Country, “Amarlas no las hace perfectas. Tratás de atesorar sus virtudes y omitir sus fallas. Pero las fallas siguen estando.”
George es uno de los muchos protagonistas de Lovecraft Country, una novela de Matt Ruff de 2016, estructurada como una colección de historias cortas interconectadas. George es un editor afroamericano de guías de viaje que conoce de memoria a cada autor de ciencia ficción, y sabe mejor que nadie lo que significa amar historias que lo excluyen y a veces hasta lo discriminan de forma directa.
Lovecraft Country está ambientada a mediados de los años ‘50. En el centro de su primera historia está Atticus, sobrino de George, fanático de las novelas “pulp” y veterano de la Guerra de Corea, que emprende un peligroso viaje a la Norteamérica más racista en busca de su padre Montrose. Desde sus primeras páginas, Ruff nos muestra como George, Atticus y Montrose se acostumbraron a vivir en un país que, como la ciencia ficción de la época, parecería soñar con un futuro en el que él (y la gente como él) no exista.
Antes de partir, Montrose deja una carta. En ella revela su obsesión con la madre de Atticus, muerte hace años, y su plan de ir en busca de la familia que ella siempre ocultó. Pero el problema es que el pueblo de origen de la madre de Atticus se llama Arkham, un nombre que el veterano reconoce de inmediato, porque no existe. Es una ciudad ficticia creada por H.P. Lovecraft, el más retrógrado de esos autores que Atticus y su tío no pueden evitar amar.
Ese es solo el principio de una serie de historias que juegan con la fantasía, la realidad, y dos universos que parecen contraponerse: el horror cósmico de Lovecraft, psicológico y cerebral, y la violencia demasiado tangible experimentada por la comunidad afroamericana en los años posteriores a la proclamación de emancipación.
No es casual que Ruff elija a Lovecraft como punto de partida para contar su meta-ficción, y que mezcle los monstruos de la imaginación con los que se sientan detrás del volante de una patrulla de policía. El autor de terror más importante de los últimos 100 años también era un racista recalcitrante, capaz de hablar loas del Ku Klux Klan, caer en diatribas antisemitas y escribir poemas satíricos insultando a una raza entera.
En el caso de Lovecraft es imposible separar a la obra del autor, ya que su visión supremacista infecta sus cuentos, como una mancha de moho en el estante de una biblioteca. No sólo en el texto de historias como “El Horror de Red Hook” o “La Sombra Sobre Innsmouth” sino en la visión de sus narradores, obsesionados con la preservación de la pureza de su raza frente a invasores de otro mundo.
Son pocos los lectores que podrían defender el punto de vista de Lovecraft, y a la vez nadie propone seriamente “cancelarlo”, ya que es imposible. Su influencia es fundacional en la concepción moderna del terror, así que la solución (más constructiva, menos moralista) que proponen autores como Ruff es releerlo, revisarlo, deconstruirlo. Ver el horror a los ojos.
Exactamente 100 años después de la publicación del primer cuento de los “Mitos de Cthulhu”, HBO prepara una adaptación de la novela de Ruff que promete ser fiel sin caer en lo literal. Es una producción de alto presupuesto, que lleva la marca del nombre más cotizado del terror cinematográfico actual: Jordan Peele y su Monkeypaw Productions, mientras que la directora creativa de la serie es Misha Green, co-creadora de la excelente, olvidada Underground.
Atticus ya no es Turner sino Black, y lo interpreta Jonathan Majors, que viene de un papel protagónico en 5 Sangres (Da 5 Bloods, 2020). Lo acompaña Courtney B. Vance (el inolvidable Johnny Cochran de The People vs. O.J. Simpson) como el tío George, y en el rol de su amiga de la infancia Letitia está Jurnee Smollett-Bell, que fue la revelación de Aves de Presa (Birds of Prey, 2020) y trabajó con Green en las dos temporadas de Underground.
En sus primeros años como canal de series, HBO tenía una pantalla, digamos, monocromática. A pesar de excepciones como Oz o The Wire, las series más importantes del canal (Sex & The City, The Sopranos, Game of Thrones) narran una experiencia en la que predominan los colores pálidos de piel. En los últimos años el canal está buscando diversificar su producción delante y detrás de cámara, con éxitos que incluyen la comedia Insecure, el devastador drama I May Destroy You y el poético, indescriptible late night Random Acts of Flyness.
Quizás el mejor ejemplo de la dirección de la “nueva” HBO sea Watchmen, la miniserie protagonizada por una superheroína Negra que usa el cómic como punto de partida para explorar décadas de racismo institucionalizado en las fuerzas de seguridad de Estados Unidos. La secuencia que da inicio a la serie pone en escena la masacre de Tulsa de 1921, que también tiene un lugar prominente en la novela de Ruff.
Ni Peele, ni Green, ni Ruff ni el co productor J.J. Abrams podían saber que Lovecraft Country se iba a estrenar en un contexto cargado de conflictos raciales. El asesinato de George Floyd y los múltiples hechos de violencia posteriores demuestran que la herida sigue abierta, y que no es tarde para examinar el racismo que late detrás de nuestra cultura pop.
Porque hay otro aspecto de Lovecraft Country que se conecta a la representación de la comunidad afroamericana en pantalla. El George de la novela no es un editor cualquiera, sino una versión ficcionada de Victor Green, creador de la “Guía Para Automovilistas Negros” mejor conocida como el “Green Book”. La misma que inspiró la película ganadora del Oscar, y que identificaba los hoteles y restaurantes que no negarían servicio a afroamericanos en los pueblitos de Estados Unidos de la era de la segregación.
A diferencia de lo que pasaba en la película, en Lovecraft Country el “green book” es más que un libro: es un arma. Una herramienta de autodefensa que, dentro de la ficción de Ruff, funciona como un contrapunto al Necronomicon de Lovecraft. Conocimiento arcano que protege a su dueño de un horror cósmico. O, en el caso del “green book”, de la violencia terrenal.
A pesar de que su autor no es afroamericano, la meta-ficción de Lovecraft Country postula que la inclusión y la diversidad no son cuestiones de corrección política. La representación es importante. Casi como un hechizo, ganar un lugar en la cultura pop allana el camino para ganarlo en el mundo real.
Matt Ruff admite que su novela nació como la propuesta de una serie de televisión, una versión alternativa de los X-Files con una conciencia social ausente en la creación de Chris Carter. Con esa misma conciencia, Ruff tomó la decisión de entregar sus personajes a productores, actores y guionistas que vivieron en carne propia las historias de terror que Lovecraft Country usa como inspiración. El autor, que acaba de editar el aclamado cyberthriller “88 Names” sabe que no es la persona indicada para seguir contando esa historia.
Soltar, en este caso, parece la decisión correcta. Lovecraft Country no solo es el lanzamiento más fuerte de HBO para lo que queda del año, sino que podría ser el punto de partida de una de las primeras grandes sagas televisivas en mezclar la fantasía, el terror y la experiencia Negra, con afroamericanos delante y detrás de cámara. George Turner estaría orgulloso.
Cinco no-adaptaciones
Hay pocas películas y series basadas directamente en la obra de Lovecraft, pero su influencia se siente a lo largo de varias obras maestras del horror.
SERIE: True Detective
Lovecraft solía mezclar sus monstruos con elementos de otros géneros. Rust Cohle, el protagonista de este policial es un “verdadero detective” al que su investigación lleva a lo profundo de la mente humana, donde conviven la locura, el horror cósmico y un “Rey Amarillo” arrancado de las páginas del autor.
VIDEOJUEGO: Bloodborne
Ninguna adaptación de Lovecraft ha logrado trasladar a lo visual la geometría que el escritor llamaba “no-euclidiana”. La ciudad de Yharnam en la que está ambientado este grotesco juego de acción está directamente inspirada en R’lyeh, urbe submarina en la que mora el dios antiguo Cthulhu.
PELÍCULA: En La Boca del Miedo
Una pequeña maravilla de John Carpenter (In The Mouth of Madness, 1994), que sin adaptar literalmente a Lovecraft, incorpora distintos elementos de su obra jugando con la locura, la percepción, y la idea paradójica de que el conocimiento nos hace aún más vulnerables al horror.
PODCAST: Welcome to Night Vale
Si los podcasts narrativos como Homecoming y Limetown están de moda, es gracias a este precursor de 2012, una historia de terror en un pueblito muy lovecraftiano, que está entre el homenaje y la parodia a las obras del escritor.
MANGA: Tomie
El body horror tentacular de HPL ha influenciado a varios autores japoneses, pero a ninguno tanto como al mangaka Junji Ito, que recrea con maestría la forma en la que la locura de lo inexplicable se infiltra en la vida cotidiana. El manga pronto será adaptado a una serie de Quibi.
Reciclando a Lovecraft
Tres novelas que se atreven a cuestionar al maestro
La Balada de Tom el Negro. En esta novela corta, Victor LaValle recuenta “El Horror de Red Hook” desde la perspectiva de un personaje afroamericano. La dedica “a H.P. Lovecraft, con todos mis sentimientos conflictuados.”
Providence. Alan Moore, autor de Watchmen, mezcla humor y horror al explorar en esta novela gráfica el el mundo real que existe en los confines de las historias de Lovecraft, y a la vez analiza su propia influencia sobre el arte de los cómics.
La Letanía de la Tierra. Magistral novela corta de Ruthanna Emrys publicada en la antología Agua en los Pulmones, que sirve de continuación de “La Sombra Sobre Innsmouth”, pero que muestran a los seguidores de los Profundos de Lovecraft como víctimas de poderes en pugna, entre el terror y el romance.
Underground
La serie que te perdiste
Quizás no te suene el nombre de Misha Green, pero esta guionista y productora es uno de los grandes talentos en surgir de la nueva era dorada de la televisión. Fue parte de los equipos de series de culto como Heroes, Spartacus y Sons of Anarchy, pero su creación más importante fue la excelente Underground, una serie histórica sobre la red clandestina creada en el Siglo XIX para ayudar a esclavos a escapar de sus amos.Protagonizada por Smollett-Bell y Aldis Hodge (El Hombre Invisible) tuvo dos temporadas en el ignoto canal WGN, que la canceló antes de que llegue a su final. Aún así, vale la pena buscarla y perderse en su meticulosa recreación histórica.
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