
Mass Effect 3: DIA 1
Mass Effect 3 ya está disponible para los que adquirieron la versión digital. Fichinescu lo estuvo jugando desde su lanzamiento, y te trae sus primeras observaciones. No esperes…
Mass Effect 3 ya está disponible para los que adquirieron la versión digital. Fichinescu lo estuvo jugando desde su lanzamiento, y te trae sus primeras observaciones. No esperes ningún detalle de la historia: garantizado NO SPOILERS.
Ay, Mass Effect, hay que tenerte tanto cariño como paciencia a vos… Mass Effect 1 era un juego fascinante, de gran historia, pero cuya ambición no se condecía con su presupuesto, haciendo que muchas de las escenas más dramáticas parecieran sacadas de versiones de Play 1 de esas series impresentables del canal SyFy. Sin embargo, ¿qué otro juego nos ofrecía un mundo de ciencia ficción tan rico, detallado, a la altura de cualquier Star Trek o Star Wars? Mass Effect 2 se puso las pilas, en términos de presupuesto, pero (a mi entender, y sé que estoy en la minoría) convirtió un mediocre juego de rol en un todavía más mediocre juego de acción en tercera persona. Creo que en 60 horas de Mass Effect 1 y 2 nunca disfruté un tiroteo. Ni la exploración de un planeta (con Mako o con probes). Ni un minijuego de hackear puertas. Pero nunca, ninguna de estas cosas me importó.
Reconozco las falencias de estos juegos, pero me importan poco y nada. BioWare no hace juegos bien equilibrados (las primeras horas siempre es una tortura el combate, después de cierto punto ganamos cada pelea con los ojos cerrados), pero crea mundos, universos completos, vivientes, tangibles, conmovedores. Son juegos que apelan a nuestra inteligencia y recompensan cada pequeña interacción. Por eso (y por la catarata de espectaculares trailers que venimos viendo hace semanas) estaba esperando con ansias Mass Effect 3, y EA me dio la mejor sorpresa: un lanzamiento simultáneo en formato físico y digital a través de PSN, que hace que desde el día del lanzamiento esté probando uno de los juegos del año, habiéndolo pagado exactamente lo mismo que un gamer norteamericano. Esperemos que se haga costumbre.
El diario se va a dedicar a tres aspectos del juego: sus nuevas mecánicas de desarrollo de personajes y combate, sus mejoras técnicas, su modo cooperativo multijugador, y finalmente su accesibilidad a gamers que nunca hayan jugado un fichín de la serie. No voy a revelar nada de la historia, ni del destino de cada personaje. Jamás le quitaría esa sorpresa a un fan de Mass Effect.
La primera opción parece un poquito delirante: elegir un modo de juego entre acción (combate, el diálogo no tiene opciones y funciona como cutscenes), rol (clásico Mass Effect) e historia (combate facilísimo, nos concentramos en el cuentito). Supongo que habrá 8 marcianos que elijan historia o acción. Yo voy por rol. Si me compro un Mass Effect es para jugar Mass Effect… ¿no? En varios sentidos mi experiencia va a ser muy parecida a la de un principiante ya que jugué los primeros dos en PC, así que no exportaré a Campanella Shepard, mi querida pelirroja de ojos verdes. Al entrar en la pantalla de creación de personaje, me sorprendo por el nuevo estilo visual. Un poco menos realista que el de los anteriores, pero no tan “animé” como Dragon Age 2, parece una ilustración de un comic detalladísimo. Las texturas de piel, los leves movimientos de los ojos, los labios cerrados, tensos. Se nota que la animación ha sido una gran apuesta para BioWare en esta entrega. Mi Shepard es mujer, pero hagas lo que hagas, queda medio chabón. Qué le vamos a hacer, es un soldado. Por si quieren verla, el código es 541.CB7.8FF.E9C.3JQ.A4L.USP.858.C87.41D.3DB.62A – me siento como cuando tenía 9 años, escribiendo una clave de final de nivel de juego de Family… inmediatamente después de crear el personaje, tomamos solo una de las muchas decisiones de Shepard: la que todos recordamos de Mass Effect 1 y que no revelaré acá, por las dudas. ¡A empezar!
Y empieza. No voy a contar nada del inicio (aunque los que jugaron la demo ya saben más o menos qué esperar), más que para decir que es perfecto, visual y narrativamente. Aunque es evidente que a la PS3 le cuesta sostener el motor gráfico renovado es un placer ver el detalle adicional que BioWare ha sumado a la “actuación” de estos personajes. Luego de los 5 minutos de introducción (Mass Effect 3 no da vueltas) estamos en control de Shepard, y es una pena decir que el combate se mantiene más o menos igual: correcto, simpático, pero lejos del nivel de un juego de acción en tercera persona clase B (digamos, Binary Domain). Apuntar resulta impreciso (en especial en consola), el movimiento del personaje es brusco, y se usa X para todo: correr, hablar, recoger objetos y ponerse a cubierto… algo que debería estar prohibido por ley internacional. La mejora del motor gráfico se ve en especial en los escenarios, mucho más amplios, detallados, llenos de acción secundaria para donde sea que veamos.
Me parecía importante ver si el juego resultaba “amigable” para nuevos usuarios, y los primeros minutos seguramente no sean el mejor momento. El juego empieza con mucha acción, pero explicando poco… es más, los que no terminaron las aventuras descargables de Mass Effect 2 (en especial Arrival y Lair of the Shadow Broker) estarán bastante perdidos al inicio. En el segundo en que podemos controlar a Shepard, aparecen (no es broma) 30 actualizaciones del códec. En esta ocasión, esta enciclopedia interna está leída por completo, lo que lo hace mil veces más llevadera. La primera “misión” no es más que un tutorial, con bastante narrativa y un par de momentos que hacen lo que BioWare sabe mejor que nadie: emocionarte y llenarte de odio contra esos reapers. Malditos reapers.
Además, conocemos a un nuevo enemigo básico que estoy seguro que veremos una y otra vez. Visualmente los oponentes viejos y clásicos están renovados, y los diseños son mucho más interesantes que los viejos geth y collectors. Como suele pasar con BioWare, el combate es difícil en las primeras horas, pero esta vez los puntos de control son un poco más generosos que en el juego anterior.
Luego de esta gran secuencia, toca la primera misión. Bajamos a un planeta en donde queda claro que el combate no ha cambiado mucho desde Mass Effect 2, y una vez más me impacta la calidad de la ambientación. Una nota extra para la música, que siempre ha mezclado orquestal y electrónica, y lo vuelve a hacer con la ayuda del brillante compositor Clint Mansell. La conversación durante la misión es más casual ahora, y más inmersiva que en cualquiera de los otros dos juegos. Los mapas se sienten más extensos, pero no por eso vacíos, y las proporciones están mejoradas: realmente parece que los personajes pudieran vivir en estos mundos.
El sistema de evolución de los personajes es similar al de Mass Effect 2, con distintas opciones y los mismos valores: nivel 1 vale un punto, nivel 2 vale dos, y así etcétera.
De a poco vamos descubriendo nuevos trucos, como la capacidad de saltar abismos pequeños, y un botón para asesinar enemigos que están de espaldas, lo que parece implicar que habrá más sigilo en esta edición. BioWare también nos regala unos segundos extras para correr (recordarán que Shepard se cansaba a los 3 pasos en los otros). El combate es más visceral en Mass Effect 3, no está tan separado en zonas como en los juegos anteriores. Los ataques pueden venir de la nada y devastarnos si no estamos bien ubicados. La cámara elegida tampoco es la clásica de los anteriores, tomando desde la cintura, pero más dinámica, no para de moverse recordándonos a la de Gears of War 3.
Esta primera misión dura una hora más o menos, y es completamente satisfactoria en sí misma, ya que no solo cuenta una buena pequeña historia (con un par de correctos puzles y todo) sino que abre una serie de posibilidades que me hacen pensar que el final de Mass Effect 3 tendrá poco de predecible. En esta segunda misión vemos que por fin BioWare alcanzó el nivel tecnológico necesario para que los propios entornos tengan valor dramático. Esa sensación estéril que teníamos en los dos juegos anteriores, donde cada cuarto parecía el mismo, acá desaparece gracias a un excelente uso de luces y sombras. La entrada a una base en la que acaba de ocurrir una masacre nos afecta desde cerca al recorrerla en la oscuridad, usando solo una linterna para alumbrar.
La historia y la acción están perfectamente integradas en cada misión, como siempre. Pero la sensación de “se viene el final” está implícita en cada una de las conversaciones… ya no estamos conociendo un mundo nuevo ni reclutando nuestro pequeño ejército para una misión suicida: el único objetivo de Shepard es salvar a la tierra y derrotar a los reapers, y no hay tiempo para hablar de si hace frío o calor. Como dice un personaje en un momento intenso: “¿Qué pasa si no los podemos derrotar? ¿Qué pasa si perdemos de todas maneras, y pasamos nuestros últimos días desesperados, corriendo de un lado a otro tratando de detener lo imposible?”. Oscuro y fatalista, así es Mass Effect 3.
Mañana, me salteo varias misiones para llegar al punto en donde Shepard pueda decidir a donde ir, para buscar detalles orientados a la exploración y el rol. Mientras tanto, cuenten los que están jugando en PC y en Xbox 360. ¿Qué tal los cuadros por segundo? ¿Arrastra? ¿O se la banca?