
Los 100 mejores juegos de la década 2010: Kentucky Route Zero
Este conmovedor viaje por el interior de los Estados Unidos es un híbrido hipnotizante entre literatura, teatro y gaming
Este conmovedor viaje por el interior de los Estados Unidos es un híbrido hipnotizante entre literatura, teatro y gaming
Antes de que preguntes, no - el capítulo final de Kentucky Route Zero todavía no llega, y no tiene ni siquiera una fecha de lanzamiento, pero los placeres de esta especie de antología de frases sueltas tienen poco que ver con el fluir lineal de una narrativa clásica.
La intrincada, compleja obra maestra de Cardboard Computer nos lleva al corazón de los Estados Unidos, una región que parece olvidada por los grandes medios de comunicación, que se alternan entre usarla para sus chistes de “rednecks” y señalarlos como los culpables de todos los males sociales y políticos de la nación. Es el territorio al que los habitantes de Los Ángeles y New York se refieren como “flyover states” - los estados por sobre los que se vuela para llegar al puñado de ciudades que una élite cultural considera interesantes.
Y el mundo que vemos en Kentucky Route Zero es un páramo, sí, el resultado de la explotación desmedida de recursos naturales y humanos, un desierto en el que cada conflicto es una grieta, cicatrices de injusticias históricas que no son más que excusas para una pirámide que consolida cada vez más dinero, tierras, y poder en el tope.
Los cuatro capítulos de Kentucky Router Zero encuentran belleza en esa desolación, una exploración casi mística de la verdadera naturaleza de los Estados Unidos, que usa el lenguaje del realismo mágico para expresar profunda angustia por lo que se perdió, por el dolor que la filosofía de crecimiento constante deja en su camino. Las herramientas de Cardboard Computer son el humor, la poesía, el surrealismo, y una minuciosa construcción de personaje que humaniza aún sus pasajes más abstractos.
La forma en la que este mundo se explora es un ejemplo perfecto del gaming como “arte bastardo”. KRZ juega con la estructura de la aventura gráfica, usando esos planos abiertos distanciados que llamábamos “pantallas” cuando jugábamos los clásicos de LucasArts, pero los trata como el escenario de un teatro. La perspectiva visual y narrativa cambia de forma constante, los personajes que controlamos se rebelan contra nuestra voluntad, y durante largos pasajes estamos en un limbo entre jugador y espectador, el estado perfecto para sumergirnos en cada desvío, cada callejón sin salida.
Seguramente esta descripción no te ayude mucho a entender un juego inconcluso sobre el que se han escrito libros enteros, y es que Kentucky Route Zero desafía cualquier categorización simple. Cada uno de los episodios ha excedido la inventiva del interior, y los “extras” que Cardboard Computer lanzó en forma paralela son una gran manera de entender por qué el estilo de este estudio es tan original como influyente (Night in the Woods y Disco Elysium no podría existir sin KRZ).
Si querés ver si es lo tuyo antes de comprar un juego que (probablemente) te va a cambiar la vida, te recomiendo el último, “Un Pueblo de Nada”