
Tokyo Vice — Ensalada Yakuza
La serie más cara de HBO Max se estrena después de mil retrasos, con un primer capítulo insuperable pero varios escollos potenciales… ¿tendremos segunda temporada?
La serie más cara de HBO Max se estrena después de mil retrasos, con un primer capítulo insuperable pero varios escollos potenciales… ¿tendremos segunda temporada?
A veces, a la suerte se la invoca. Cuando el periodista Jake Adelstein editó en 2009 su libro autobiográfico que narra 15 años cubriendo el submundo criminal de Tokio, necesitaba un nombre ganchero y lo tomó prestado de un clásico del género. El título es “Tokyo Vice”, una referencia a la exitosísima serie de los ‘80 Miami Vice, mejor conocida entre nuestros pagos como División Miami (1984-1990).
Este guiño/robo/homenaje no molestó a nadie, aún cuando el excelente libro de Adelstein se volvió un best-seller. En 2013 el dramaturgo J.T. Rogers (autor de la titánica Oslo, recién adaptada por HBO) colaboró con el autor en un guión cinematográfico que, como suele pasar, quedó guardado en un cajón… hasta que el estudio Warner Bros., sediento de material para su flamante servicio de streaming HBO Max lo resucitó en forma de serie de televisión.
El director iba a ser el estadounidense descendiente de asiáticos Destin Daniel Cretton, que abandonó el barco rumbo al MCU. El proyecto estaba a la deriva hasta que lo rescató el mismísimo Michael Mann, creador de la “citada” División Miami. Un círculo que se cierra, y una sucesora que sólo tiene en común con la serie de los ‘80 a un director siempre dispuesto a revolucionar la pantalla chica.
Un gaijin en la redacción del Yomiuri
Tokyo Vice está ambientada en la ciudad del título en 1999, en plena crisis posterior a la explosión económica de Japón en los ‘80. Ansel Elgort interpreta a Adelstein, un joven de Missouri fascinado con la cultura nipona que trabaja dando clases de inglés y vive encima de una tiendita de sake en un barrio residencial. Pero Adelstein no es un simple otaku, sino que tiene como objetivo convertirse en el primer periodista extranjero en escribir para el diario más prestigioso de Japón.
La serie está basada en una historia real, así que no es mucho spoiler confirmar que Adelstein lo logra. La primera temporada es una sucesión de ritos de iniciación, ya que Jake no sólo deberá dominar la sutil diplomacia de una redacción periodística japonesa, sino también aprender los códigos para comunicarse con la policía local. Algo complicado cuando los oficiales lo ven como una broma y sus colegas como una amenaza.
Pero Tokyo Vice tiene más para ofrecer que la típica narrativa “sapo de otro pozo”. La personalidad típicamente norteamericana de Adelstein lo suele poner en problemas, y la serie no celebra sus metidas de pata. El mismo Adelstein bromea con que él es un “hanmen kyoshi”, término que describe a un maestro que enseña con el ejemplo de lo que no hay que hacer. En una escena clave del primer episodio, la soberbia de Jake lo lleva a romper reglas básicas del periodismo japonés, pero la que paga los platos rotos es su superior inmediata (la prodigiosa Rinko Kikuchi), el personaje más interesante de la serie.
El conflicto principal de la temporada enfrenta a Adelstein contra la “yakuza”, el altamente ritualístico crimen organizado japonés. En términos HBO, sin embargo, la historia está lejos de la épica mafiosa de Los Soprano (The Sopranos, 1999-2007) y más cerca de la forma en que The Wire (2002-2008) narra cómo se entrelaza el submundo criminal y el poder, tanto político como económico. Como dice el periodista, “en los ‘90 la yakuza se convirtió en la versión armada de Goldman Sachs”, refiriéndose a la famosa financiera y la forma en la que simples criminales se volvieron inversores millonarios.
La cámara de Michael Mann
La cámara de Mann nos sumerge junto a Adelstein en el lado oscuro de Tokio: cabarets, salas de “pachinko”, bares de mala muerte. La fotografía digital que el director maneja desde Colateral (Collateral, 2004) le da un toque documental a la acción, usando cámaras en mano y planos cerrados que hacen sentir la densidad claustrofóbica de una ciudad superpoblada.
En una época en la que cada serie aplica una tonelada de filtros a la imagen en busca de un look “cinematográfico”, esta serie carísima de HBO Max tiene una patina VHS que hace única a cada imagen. Parece una continuación directa de las películas directas a video de directores como Takashi Miike de los ‘90, o de series japonesas clásicas como Cantina de Medianoche (Midnight Diner, 2009-2019).
Y, muy a la japonesa, Tokyo Vice se cocina a fuego lento. Después del frenético primer episodio el ritmo baja y la investigación se vuelve intrincada, minuciosa, bordeando el tedio. Algo quizás necesario en una serie diseñada para durar varias temporadas, de la que HBO Max todavía no ha confirmado el futuro. Complica la posible renovación la situación del protagonista, acusado de abuso en 2020.
Más allá de lo que pase con la serie, Elgort, y un servicio de streaming que está viviendo su propio sacudón corporativo, sería un crimen nivel yakuza que el cinéfilo deje pasar ese magistral primer episodio. Una mini película que demuestra que a los 79 Michael Mann sigue a la vanguardia de la experimentación visual, en un medio que a veces parece estancado en lo narrativo.
El Fuego Nunca se Apaga
El 9 de agosto de este año, Michael Mann publicará a través de la editorial Harper Collins una sorpresita irresistible: su primera novela. Y no cualquier historia, sino una secuela directa de su película Fuego Contra Fuego (Heat, 1995). El libro cuenta lo que pasa con Chris (el personaje de Val Kilmer) y a la vez salta al pasado para narrar los orígenes de Neil (Robert DeNiro) y Vincent (Al Pacino). Y hay más, ya que Mann asegura que tiene varias historias para contar sobre estos personajes… ¿se viene la serie? Al fin y al cabo, la peli original es de Warner, y HBO parece amar al viejo Michael.
M(ann)TV
Varios directores de primer nivel empezaron en televisión, pero pocos vuelven al potrero. Mann es la excepción, ya que, como David Lynch con la publicidad, usa la pantalla chica para experimentar con nuevas tecnologías entre pelí y peli.
Starsky & Hutch (1975)
Mann empezó su carrera como guionista. Varios de los capítulos de la primera temporada están firmados por el futuro director… pero no esperes joyas ocultas de esta modesta comedia de acción.
Police Woman (1977)
Su debut como director fue en el capítulo “The Buttercup Killer” de esta revolucionaria serie protagonizada por Angie Dickinson. En sólo 45 minutos, Mann demuestra una confianza con la cámara digna de un profesional.
Vega$ (1978-1981)
La primera serie creada por Mann tiene en su centro al gran Robert Urich como el detective Dan Tanna. El director insistió con grabar la serie en locaciones reales, lo que hoy la hace sentir casi como un documental de la época.
División Miami (Miami Vice, 1984-1990)
Quizás la serie policial más importante de la década gracias a su estilo visual, sus premisas arrancadas de los titulares y los icónicos sacos con hombreras de Don Johnson. Ojo - en la tercera temporada Mann se va y la serie cae en picada.
Historia del Crimen (Crime Story, 1986-1988)
División Miami pasó a la historia, pero en muchos sentidos este policial de época es aún mejor. Cuando la tele aún resolvía cada argumento en un sólo capítulo, Mann y su colaborador Abel Ferrara fueron precursores en serializar una historia a lo largo de una temporada completa.
Robbery Homicide Division (2002)
Quizás dejaste pasar esta serie por el nombre genérico onda CSI, pero a pesar de su abrupta cancelación es una verdadera gema. El principio de la exploración de video digital de las pelis más recientes del director.
Feature
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Objetos del Tokyo Game ShowOrdenando cajas. Aviso que hoy voy a estar insoportable, eh.