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Por qué Daenerys se convirtió en la villana de Game of Thrones

Acabo de ver el S08E01 de nuevo y aunque en el capítulo en sí pase poco y nada, el cambio en la marea es imposible de negar. Daenerys Targaryen es la nueva villana de…

Ignacio Esains
Twitter  ·  Editorial  |  19 de abril de 2019

Acabo de ver el S08E01 de nuevo y aunque en el capítulo en sí pase poco y nada, el cambio en la marea es imposible de negar. Daenerys Targaryen es la nueva villana de #GameOfThrones. No por lo que (aún) no hizo, sino porque ya no vemos la historia desde su punto de vista.

El tema del punto de vista viene de las novelas de George RR Martin. Cada capítulo lleva el nombre de un personaje y vemos la historia a través de sus ojos. Por lo tanto, su motivación siempre es clara, y aún los peores monstruos (Victarion, Cersei) tienen la empatía del lector.

La personalidad de Dany siempre ha sido conflictiva. Desde el primer libro está clara su falta de experiencia, carácter volátil, y arrogancia Targaryen, que se manifiesta en una preocupante tendencia a incinerar a sus enemigos y a lidiar con las consecuencias después.

Hasta la quinta temporada los actos impulsivos de Dany se procesan de la misma forma que en los libros. El acto en sí es un momento triunfal, y las consecuencias lo complican. Cada “¡dracarys!” es un preludio a tres capítulos de negociaciones y reparaciones.

Esta es la filosofía de GRRM que se refleja en su famosa crítica a otro autor: “Gobernar es difícil. Tolkien cree que si un rey es bueno, su país es próspero, pero la historia nos dice que no es tan simple.” (cita completa abajo).

Es que conquistar y gobernar no es lo mismo. Los libros 4 y 5 de la “Canción de Hielo y Fuego” te atrapan porque obligan a nuestros héroes y villanos a administrar sus reinos, ejércitos, y hermandades varias - fascinante, pero difícil de adaptar.

Benioff y Weiss (showrunners de #GoT) ni lo intentan. Si el acto de gobernar puede ser denso en la literatura, en televisión es veneno. La serie está enamorada de los picos dramáticos y vibra con sus batallas. Por eso Daenerys fue la protagonista de las temporadas 6 y 7.

En la sexta y séptima, el que toma malas decisiones es Tyrion, el personaje favorito de GRRM y (casualmente) el único interesado en gobernar. Cuando Tyrion está a punto de perder Meereen, Dany vuelve con sus hijitos y soluciona todo a puro #dracarys.

La ejecución de los amos de Astapor de la tercera temporada es una victoria de patas cortas. Meereen, en cambio, está bajo control. Lo mismo pasa con la masacre de los Khals, un acto mil veces menos justificable que la ejecución de los Tarly pero que no tuvo consecuencias.

En la séptima Tyrion el estratega sigue tomando malas decisiones. Pierde a los hijos del hierro, a los dornienses, a los Martell, y hace una pésima alianza con Cersei. Daenerys, en cambio, doblega y enamora a Jon, y derrota a los Lannister en el campo de batalla.

Después de esa batalla Dany ejecuta a los Tarly cuando se niegan a doblar la rodilla. Es otro acto impulsivo, pero que está lejos de ser el más violento en el prontuario de nuestra Khaleesi. Es justificable. Y después de ver cómo trataban a Sam en la 6 ¿quién lloró a los Tarly?

Nadie. Porque durante esta ejecución estábamos del lado de Dany y vivimos junto a ella su dilema moral. Realmente no tenía opción, y el consejo de Tyrion fue inutil. A lo sumo, es similar a la decisión imposible, forzada, fatídica, de Robb de ejecutar a Karstark.

La sexta fue un cambio de dirección. La serie abandonó la ambigüedad y nos dió héroes vs. villanos. Para Cersei no hay vuelta atrás de la destrucción del septo. Jon deja la Guardia Negra y resulta ser el mesías. Dany zarpa a Poniente (y NUNCA vuelve a pensar en Essos).

La séptima fue una continuidad temática directa, y la octava acaba de empezar. Una vez más personajes inteligentes toman malas decisiones (Tyrion, siempre Tyrion), mientras que personajes como Sansa o Theon maduran de forma abrupta, casi artificial.

El centro moral de un guión es el personaje que nos dice lo que está bien y mal en el universo de la historia. Tyrion, Varys, y Davos ocuparon ese lugar en #GameOfThrones. En la sexta y séptima fueron la conquistadora Dany y el unificador Jon. La 8 vuelve a cambiar.

En cada escena de “Winterfell” vemos a Dany a través de los ojos de otros. La secuencia del recibimiento en Invernalia está diseñada para que nos pongamos del lado de Sansa y los norteños. Daenerys no tiene respuestas, solo provocaciones sobre, eh, la dieta de sus dragones.

Después de eso, Dany amenaza indirectamente a Sansa en su conversación con Jon (escena que vemos a través de los ojos de los consejeros y luego del mismo Jon). Hasta en el momento en que los dos se escapan, la tensión de la mirada de Drogon supera al romance.

La escena en la que Sam descubre la verdad sobre su familia es un momento de inusual insensibilidad para una reina que mostró compasión hasta por el padre esclavista de Hizdahr zo Loraq. Hasta el suspiro de Jorah parece decir “¿y ahora qué hiciste…?”

No es que la actitud de Daenerys no esté en línea con los actos del personaje en las últimas temporadas, sino que nunca vemos estos momentos a través de sus ojos. Nunca sentimos su dolor por el desprecio de Sansa, ni por las dudas de Jon, ni por lo que debe decir a Sam.

La señal más notoria de que Daenerys es nuestra villana es, para mí, su reacción a la noticia de que Viserion es parte del ejército de los muertos. La serie no se detiene a contarnos si Dany sufre por este acto obsceno del Rey de la Noche.

Esta Daenerys ni siquiera parece estar especialmente preocupada por los Otros, sino que ya está subida al Trono de Hierro. Tanto que ni siquiera le importa lo que sus propios soldados (esos mismos esclavos y dothraki que la siguen con fervor) tengan para comer.

Hoy el centro moral está en los Stark, en especial en Sansa y Arya, que parecían no tener rumbo en la séptima. Sansa tiene la sabiduría de Tyrion y la visión clara de Tywin. Arya dejó de ser la criatura nihilista de GRRM y hoy no es más que un perro (¿lobo?) guardián.

Pero el cambio inexplicable está en Bran. A lo largo de varias temporadas este personaje se fue distanciando del tiempo lineal, y al final de la séptima parecía muy poco interesado en solucionar un problema que para él no tenía urgencia. Hoy es el Gandalf de esta comunidad.

En este S08E01 “no pasó nada”. Pero el cambio de punto de vista tiene un propósito: poner al espectador del lado de los Stark menores, y dar a Jon la opción de elegir entre ellos (el bien) o Dany (el mal). El capítulo existe para justificar esa (sospecho) confrontación final.

Y Benioff y Weiss tienen derecho a hacerlo, claro. Nadie quisiera que cometan el error de “How I Met Your Mother”: seguir un plan sin importar cuánto hayan cambiado las circunstancias.

La estructura cíclica de S08E01 parece querer trazar paralelismos que dicen “las verdaderas protagonistas de esta historia siempre fueron Arya y Sansa”. El espectador no es bobo. Sabemos que no fue así, pero tampoco dudamos que ellas dos nos darán un mejor final.

Espero equivocarme, porque lo que me da pena es que no puedan alcanzar ese (mejor) final sin romper a la Daenerys que nos inspiró desde la primera temporada. Que traicionen su proceso de aprendizaje y que en este tsunami de hybris se lleve a Jon por delante.

Ignacio Esains — Twitter, 19 de abril de 2019

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