
Percy Jackson, Marvel y Star Wars: el futuro de las franquicias es el streaming
Disney+ está desarrollando una nueva forma de producir. Además, White Lines, The Great, Recursos Inhumanos y El Presidente.
Si The Mandalorian no hubiese sido más que la punta de lanza del debut de Disney+, se hubiera justificado la inversión de 100 millones de dólares.
Pero el plan de esta superproducción era mil veces más ambicioso.
La serie de Star Wars busca cambiar la forma en que se hace televisión, en un experimento sin precedentes, tan audaz como el de Kevin Feige al plantear la arquitectura el Universo Cinematográfico Marvel.
Mientras Disney anuncia nuevos proyectos y estructura su servicio de streaming alrededor de eventos mensuales, queda claro que el modelo de The Mandalorian se va a repetir, y quizás sea el momento de que otras productoras salgan de sus cajitas y entiendan cómo replicarlo.
Hoy te cuento por qué The Mandalorian se diferencia de otras series, y lo que puede significar para Star Wars, Marvel, la recién anunciada Percy Jackson y hasta franquicias olvidadas como National Treasure.
ADEMÁS: Los estrenos de la semana incluyen viajes con destinos como Ibiza y San Petersburgo, mientras que Amazon estrena el primer tráiler de su serie sobre el FIFAgate.

The Mandalorian demuestra que el streaming trata a las franquicias mejor que el cine
El martes pasado Disney confirmó que la segunda temporada de Star Wars: The Mandalorian está en postproducción y mantendrá su estreno programado para octubre, sin retrasos por la pandemia.
Es una de las pocas buenas noticias que Disney puede comunicar sobre su calendario de los próximos meses, y otra prueba de lo confiable que es el modelo de producción de esta serie, grabada (aunque no se note) casi completamente en estudio.
Y esa es solo una de las características llamativas de The Mandalorian, que, como la primera Star Wars de George Lucas, parece más un campo de experimentación de nuevas técnicas de producción, marketing y narrativa que una serie tradicional.
Ese martes, en una entrevista a Entertainment Weekly, el mismísimo Mark “Luke Skywalker” Hamill expresó por qué The Mandalorian era el camino correcto para la franquicia.
“Creo que la ventaja que tienen es la economía narrativa. No tienen el peso de entregar una fiesta de los efectos especiales como pasa con las películas. Vuelve a lo básico de George Lucas de imaginar Star Wars como un western espacial, con ese tono tipo Sergio Leone. No podés estar tratando siempre de superar lo que vino antes, y con The Mandalorian se pueden concentrar en personajes y en historia.”
Hamill tiene razón. La presión de un estreno cinematográfico es difícil de sostener. Años de desarrollo, seguidos de meses de producción y marketing en una burbuja, que culminan en un estreno que quizás no refleje los intereses de los fans como lo hacía el día en que se escribió el guión.
Es un poco lo que pasó con los últimos estrenos de Star Wars. Una precuela de Han Solo era una idea innovadora cuando se empezó a desarrollar en 2014, pero Solo fue el peor fracaso de la franquicia cuando finalmente se estrenó en 2018.
No era el primer tropezón de la saga en su era Disney. El año anterior los fans más tóxicos habían reaccionado con violencia a Los Últimos Jedi, una película profundamente personal de Rian Johnson que interpretaba la mitología con una irreverencia que se tomó como sacrilegio.
Una reacción que culminó en la mediocre El Ascenso de Skywalker, una película tan conservadora que no resultó satisfactoria ni para los tóxicos ni para el resto.
Pero aunque The Mandalorian se perciba como un soplo de aire fresco, el reciente documental sobre su realización que se acaba de estrenar en Disney+ revela decisiones que van en contra del modelo de producción clásico de televisión y que se sienten casi como una prueba piloto de lo que veremos en los próximos años de Disney+.
Porque en más de un sentido, The Mandalorian es la serie del futuro.

30 minutos, ocho capítulos, un guionista
Si estás acostumbrado a leer sobre series norteamericanas, seguro conocés la figura del “showrunner”, la figura de más alto rango dentro de una producción televisiva, que generalmente viene del guión y toma la mayoría de las decisiones creativas. Hay showrunners que prefieren concentrarse en administrar el “writers’ room” (sala de guionistas) y otros como Vince Gilligan (Breaking Bad) que prefieren estar más presentes en el set.
The Mandalorian es una serie producida por gente que viene del cine, y por lo tanto está más acostumbrada a entregar un guión y poner las decisiones creativas en manos del director.
Eso sería impracticable en series de 22 capítulos con varios directores y guionistas, pero Disney+ lo soluciona planteando temporadas cortas (6-8 capítulos), un único guionista que entrega todos los capítulos antes de empezar a trabajar y (en teoría) un solo director que lleva a cabo la producción exactamente como la de una película.
A primera vista The Mandalorian tiene varios directores y un “showrunner”, como cualquier otra serie moderna, pero en la práctica las cosas son distintas. Desde el primer capítulo del documental Disney Gallery: The Mandalorian queda claro que el rol de Jon Favreau no es el de productor y guionista que le dan los créditos, sino el de un creativo integral que sí, escribe la historia, pero también supervisa cada uno de los procesos de la producción y a la vez da rienda suelta a los directores.
Si Kevin Feige es el arquitecto del Universo Marvel y el que tuvo que defender esa visión frente a un estudio que no entendía el atractivo de una serie infinita de películas interconectadas, Favreau es el que llevó esa visión a cabo como director de las primeras dos Iron Man.
Disney Gallery es una gran forma de ver a Favreau en acción, uno de los pocos directores que parece igual de interesado en el desarrollo narrativo, el trabajo con actores, la coreografía de escenas de acción y la integración de cada uno de estos aspectos con los efectos visuales.
A la vez, está claro para cualquiera que haya visto la serie que cada uno de los episodios tiene una estética y ritmo diferente. No es una película cortada en rodajas sino una serie de cuentos cortos, autoconclusivos, que siguen una línea narrativa central, con más en común con las temporadas de series de los ‘80s y ‘90s que con la continuidad actual que hace que sea imposible entender lo que pasa si uno no ve todos los capítulos seguidos.
La estructura autoconclusiva permite que directores tan distintos como Bryce Dallas Howard (que se concentra en la interacción entre los personajes en medio de un ataque a una aldea) y Rick Famuyiwa (que cuenta dos mini-películas de acción, una de ellas casi sin diálogo) saquen el jugo al formato, y por lo tanto, cada capítulo se pueda ver (y comentar) como una unidad.
Lo que sorprende de ver Disney Gallery es que los directores de los distintos capítulos están presentes en el set, juntos, interactuando entre sí y trabajando directamente con Favreau. Esta colaboración es imprescindible a la hora de experimentar con el factor más original de The Mandalorian, la tecnología StageCraft que vamos a ver en muchas producciones de estos géneros en el futuro.

Una tecnología más humana
StageCraft es una creación de (cuando no) la casa de efectos especiales Industrial Light & Magic, que tiene un propósito simple: posibilitar la producción de series y películas de fantasía y ciencia ficción con un presupuesto relativamente manejable.
StageCraft propone terminar con las pantallas verdes que se usan históricamente en estos géneros, la “greenscreen” o “chroma” que después se reemplaza con imágenes 3D. La implementación de la nueva tecnología en The Mandalorian consiste de un enorme hangar que tiene en su centro una gigantesca herradura formada de pantallas OLED interconectadas, de unos siete metros de alto.
Lo que StageCraft provee es un ambiente virtual que se puede convertir en lo que la producción quiera. En The Mandalorian vimos la zona de despegue de una estación espacial, cavernas infinitas y hasta la oficina del personaje interpretado por Werner Herzog.
StageCraft soluciona varios problemas.
Las pantallas no solo proveen la escenografía virtual, sino que los propios paneles emiten luz, así que reducen en horas el trabajo de iluminación que es lo que más toma a la hora de ambientar un estudio.
La capacidad de grabar exteriores sin salir de California también reduce los tiempos de trabajo y la necesidad de viajar, por lo que se pueden convocar directores y actores de agendas más apretadas.
El director puede ver el set animado y en acción en tiempo real, ya que se utiliza la misma tecnología que la de un videojuego (Unreal Engine, de los creadores de Fortnite), y los técnicos tienen herramientas similares a las de un “editor de niveles” de estos juegos para ajustar luz y color en vivo.
Pero los que más se benefician son los actores. Nadie se quejó más de trabajar durante meses frente a una pantalla verde que Ewan McGregor, que interpretó a Obi-Wan Kenobi en las precuelas de Star Wars y solía parodiar su propia reacción a situaciones en las que no sabía a qué reaccionar ni lo que estaba pasando alrededor de su personaje.
En The Mandalorian los ambientes se sienten reales. La transformación no sólo es completa, sino que la profundidad de campo es infinita. Las cavernas que el protagonista explora se extienden más allá de la mirada. Esa pista de aterrizaje tiene docenas de naves y cientos de “extras virtuales” trabajando. La inmersión es completa.
Por eso no es raro que McGregor haya aceptado volver a interpretar al personaje de Obi-Wan, en una serie dirigida por Deborah Chow, a la que podemos ver en Disney Gallery aprendiendo a usar StageCraft de la mano de Favreau. The Mandalorian no sólo fue un experimento - fue una escuela.

Marketing es merchandising
Lo primero que viene a la mente al pensar en The Mandalorian no es el personaje principal sino su protegido: Baby Yoda, un infante de la misma raza que el maestro jedi tan adorable como misterioso. Aún sin posibilidad de ver la serie de forma legal fuera de Estados Unidos, Baby Yoda se volvió un fenómeno global gracias a las imágenes compartidas en redes sociales.
The Mandalorian es un “western espacial”, una serie tan claśica en su planteo como dice Hamill, pero que también está diseñada para generar conversación en redes sociales.
Si fuera, como otras series de alto presupuesto, una película cortada en 8 capítulos, los únicos importantes serían el primero y el último. Pero Favreau diseñó estas mini-pelis para generar conversación. Por eso Disney+, a diferencia de Netflix, estrena capítulos semanales en vez de temporadas completas. El objetivo no es la maratón sino el evento.
Y también por eso la segunda temporada va a incorporar en aventuras individuales a personajes de lo que se conoce como el “universo extendido” de Star Wars, los de cómics y series de animación que ocupan un lugar en el corazón de los fans acérrimos pero que son desconocidos para el público masivo.
El plan es tomar el “evento” de The Mandalorian II como una puerta de entrada a las horas y horas de contenido adicional de Star Wars que Disney+ ofrece. Y ya que están, venderte un muñequito de Ahsoka Tano.
El modelo Mandalorian está construido para replicarse. El proceso creativo se acerca más al cine sin perder la estructura episódica de la televisión. La tecnología permite mantener los estándares visuales de estos universos carísimos, pero con presupuestos accesibles y tiempos de producción reducidos. La idea de “evento” de cada serie, concentra la atención en redes sociales y activa negocios paralelos como el merchandising.
Mientras la producción está detenida, Disney está armando un calendario para el futuro que busca evitar la carencia de contenido actual del servicio Disney+. Los estrenos de cine que pasaron al streaming demuestran que el plan es ofrecer eventos mensuales, lanzamientos de alto perfil que sostengan el interés en el servicio.
A las múltiples series de Marvel que prepara Disney+ se suman tres series más de Star Wars, un “spin-off” de laBella y la Bestia protagonizado por Gastón y LeFou, otro sobre el príncipe Anders de Aladdín y nuevos proyectos que se están generando en cuarentena y que resucitan franquicias dormidas de Disney y Fox que tienen una base de fanáticos para conquistar.

Ayer el escritor Rick Riordan anunció que Disney+ prepara una adaptación de sus novelas de Percy Jackson, que se habían convertido en películas (odiadas por el autor, pero que tienen sus fans) hace poco más de una década.
Las adaptaciones anteriores de esta saga de semidioses griegos en un mundo moderno hacían a Percy un adolescente en vez del niño que es en el primer libro, y lo ponían en situaciones más adultas, que poco tenían que ver con el tono Potteresco de las novelas.
El plan es que la serie adapte uno de los libros por temporada, un poco como hacía originalmente Game of Thrones y hoy Netflix intenta con The Witcher. Hay cinco libros y un universo en potencia con spin offs, novelas gráficas y una segunda serie dedicada a dioses romanos.
La semana pasada se filtró la noticia de que el servicio está pensando en extender la saga de La Leyenda del Tesoro Perdido (National Treasure) con una tercera película protagonizada por Nicolas Cage y una serie de Disney+ que siga a los personajes más jóvenes.
La adaptación de la novela juvenil Artemis Fowl, que probablemente hubiese sido un fracaso en cines, podría ser el principio de una saga en la pantalla de Disney+. Y quizás lo mismo pueda pasar con The New Mutants, una historia de X-Men que, al fin y al cabo, sólo tiene una conexión tenue con el universo mutante de Fox.
Entre las series que Disney tiene (según rumores) en vistas están historias de superhéroes como Gambit y Spider-Man 2099, la adaptación del videojuego Kingdom Hearts y hasta una versión juvenil de Depredador.
Si algo demuestran The Mandalorian, StageCraft y Baby Yoda, es que hay una fórmula que funciona. Habrá que ver si cualquier franquicia puede ser un universo.

Los estrenos de la semana
La gran incógnita de la semana es White Lines, la primera producción en inglés de Álex Pina (La Casa de Papel) en colaboración con el co-creador de The Crown Andy Harries. White Lines es una miniserie de 10 capítulos que cuenta la historia de un DJ que desaparece en Ibiza en los ‘90s y el intento de su hermana de descubrir la verdad 20 años después.
Es una pena que esta bomba se estrene al mismo tiempo que Chichipatos, una interesante coproducción de Netflix y la usina de televisión colombiana Caracol. La serie, tan extraña como el nombre, es una comedia negra creada por Dago García, uno de los guionistas de televisión más experimentados del continente.
Si no estás con ganas de ver ultraviolencia iberoamericana, tenés la temporada final de la excelente serie animada She-Ra, o Recursos Inhumanos (Dérapages), una miniserie francesa de 6 capítulos protagonizada por el ex futbolista Eric Cantona que tuvo excelentes críticas en su país original. Una mezcla de suspenso realista y comentario social.
Netflix también renueva su catálogo de películas con un par de comedias. El miércoles estrenó la comedia La Otra Missy, de la factoría Adam Sandler, y me sorprendió leer varias críticas positivas que destacan la labor de la actriz Lauren Lapkus (Susan de Orange is the New Black). También está disponible la española Te Quiero Imbécil, comedia romántica que tuvo un breve pero bien recibido paso por los cines de su país.
Nada de HBO, Amazon o Apple esta semana, pero para los afortunados que tienen VPN o algún medio de acceder a estrenos internacionales la oferta del finde es más jugosa.
Disney+ estrena la serie animada Fury Files, una especie de tour a través del Universo Marvel y la historia de los cómics y dibujos animados de sus personajes más icónicos. Hightown (Starz) es una serie policial con una protagonista lesbiana, que investiga la epidemia de opioides en Cape Cod, Massachusetts, y si no tenés paciencia TNT estrena el domingo la serie de Snowpiercer en Estados Unidos. Desde el lunes 25 de mayo se va a poder ver en Argentina, un capítulo por semana.
Pero el plato fuerte seguramente sea The Great, una versión irreverente y anacrónica de la historia de la emperatriz rusa Catalina la Grande, del guionista de La Favorita y con la ascendente Elle Fanning en el papel protagónico. La acompaña Nicholas Hoult (Bestia en las nuevas X-Men, y Nux en Mad Max: Furia en el Camino.)
El tráiler de hoy es de otra de las grandes producciones de Amazon Prime Video para Latinoamérica. El Presidente es una miniserie de 8 episodios basada en la historia real del dirigente del fútbol chileno Sergio Jadue y el escándalo conocido como “FIFAgate”. El director es el argentino Armando Bo (El Último Elvis) y se estrena en todo el mundo el viernes 5 de junio.
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Cómo usar Buyee para importar juegos retro japoneses sin pagar de másNo más suspenso. Me pedí a Japón ediciones originales de los juegos que me ayudaron a sobrevivir la pandemia. Trails in The Sky 1 y 2 y el "duo de Crossbell".