
Trabajar en pandemia: así será el regreso a los sets de cine y televisión
Dos documentos detallan la forma en la que la industria audiovisual vuelve a filmar en plena pandemia. Además, Amazon propone un junio desganado en el streaming.
Ayer fue un día en el que casi no se leyeron noticias sobre servicios de streaming.
Los medios, aún los especializados, dedicaron sus titulares a las manifestaciones antirracistas desatadas por el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis. Una clara toma de posición por parte de la industria del entretenimiento.
Pero Hollywood es una máquina que no para, ni por una marcha, ni por un virus. Y lejos de los titulares, los engranajes se siguen moviendo para volver a la oficina.
En las últimas 48 horas, los gremios y las productoras por fin se pusieron de acuerdo y presentaron sus planes de reactivación. Dos documentos que representan a los dos polos de producción más grandes del mundo, en especial en lo que respecta al cine y a la televisión que se conoce como “high-end” o de prestigio.
Hoy analizo los planes de las industrias de Inglaterra y Estados Unidos, y las posibles vallas que pueden encontrarse a futuro.
ADEMÁS: Lo que se viene en junio en Amazon, en otro video impresentable.

Trabajar bajo COVID-19: las medidas del Hollywood internacional
Cualquiera que lea sobre cine sabe que la economía de la ciudad de Los Ángeles gira alrededor de la industria audiovisual.
Lo que quizás no sepan es que son varios los polos (hoy completamente parados) que han invertido miles de millones en atraer producciones de cine y televisión. Vancouver, Atlanta, Budapest y, en especial, Londres, que gracias a estudios como Pinewood y Elstree convoca a las filmaciones más grandes de lo que (para simplificar) llamamos Hollywood.
Algunos de estos polos han decidido reactivarse de forma independiente a la industria internacional. Madrid y Praga, por ejemplo, ya están trabajando en producciones locales e invitando a los grandes estudios a que regresen, señalando una curva en claro descenso.
Pero la reactivación es imposible hasta consensuar medidas de seguridad claras y realistas, algo que hasta la semana pasada no se había logrado debido a disputas entre las productoras y los distintos gremios que agrupan a los profesionales de la industria.
La espera terminó. El lunes la British Film Commission presentó su guía de buenas prácticas, coordinada con representantes de esos gremios y el equivalente británico al ministerio de cultura. Y el martes, AMPTP, la Alianza de Productores de Cine y Televisión de Estados Unidos presentó su propia guía a las autoridades de la ciudad de Los Ángeles, que todo indica, será aprobada.
Los dos documentos se pueden revisar en línea (aquí el británico, aquí el norteamericano, cortesía de Deadline.)

Los textos son mucho más detallados que las medidas que presentaron España y la República Checa, y a la vez son dos documentos muy similares entre sí. Está claro que existió una consultoría entre estas industrias a la hora de redactarlos.Y a diferencia de medidas más generales, estas recomendaciones (son “buenas prácticas”, no regulaciones) parecen contemplar las dificultades del trabajo cotidiano. No se sienten impracticables.
Los principios generales incluyen las medidas esperables: distanciamiento social, uso de equipos de protección individual (guantes, tapabocas, gafas en caso de ser necesarios), monitoreo de síntomas, protección especial para grupos vulnerables. Las dos guías también contemplan medidas de apoyo emocional para los empleados, incluyendo licencias pagas para posibles infectados.
Mientras que la guía británica habla de asignar el rol de supervisor de seguridad e higiene a uno de los miembros del equipo (debidamente entrenado), la norteamericana va un paso más allá y habla de un “compliance officer”, un regulador interno que esté especialmente entrenado para resolver dudas y enfrentar crisis relacionadas con el coronavirus.
Las guías son exhaustivas en lo que respecta a la higiene del set, vehículos, y equipo personal. No son genéricas sino específicas. La de los productores de Estados Unidos, entre otras cosas, habla de los procedimientos de higiene y cuidado que se aplicarán a ítems como pelucas, que no se pueden lavar con la frecuencia de, por ejemplo, un picaporte.
El uso de papel se recomienda mantener al mínimo. La práctica de trabajar con guiones en formato digital (en tablets o celulares) ya estaba practicándose en algunos estudios, pero en el futuro será la regla y no la excepción. También se buscará usar la menor cantidad de dinero en efectivo posible.

La comida es otro factor de riesgo. Adiós a las enormes mesas de catering que vemos en cada serie tipo Extras o Better Things. Hola a las porciones individuales empaquetadas al vacío. Adiós a las salidas a comprar comida, hola a un delivery que deberá traer comida que no requiera recalentamiento ni refrigeración (para no usar microondas o heladeras comunales). Adiós al break para comer, hola a horarios escalonados para distintas áreas y profesionales.
El distanciamiento afecta a cada parte del proceso creativo. Preproducción (las reuniones de ejecutivos y guionistas seguirán tomando lugar en zoom), producción (ya no se usará público en vivo para comedias) y postproducción (la edición y visualización de escenas también se hará de forma remota.)
Lo que se percibe al leer estas dos guías es que cada aspecto que podría ser considerado ha sido tenido en cuenta. Actores menores de edad, animales en el set, dobles de riesgo, maquillaje prostético. Una colección de medidas pensadas para escalarse de forma gradual de acuerdo a la evolución del virus en las respectivas ciudades, que no requieren grandes cambios estructurales y se pueden poner en práctica en menos de un mes.
Son documentos fascinantes para cualquier industria que esté buscando una reactivación. Un mapa de la nueva normalidad para un trabajo en el que no se puede evitar el contacto físico, el viaje, y el traslado entre exteriores e interiores.
Y aunque Warner ya está queriendo meter a Robert Pattinson en un Boeing camino al set de Batman en Londres, antes hay dos vallas importantes que sortear.

Por un lado están las empresas aseguradoras, porque ¿qué pasa si a pesar de todas estas medidas, se da un caso de coronavirus y hay que parar o cancelar una producción?
En circunstancias normales (un accidente laboral, la renuncia de un actor), el seguro cubre al estudio por el retraso o la eventual cancelación. Pero las aseguradoras con las que suelen trabajar dichos estudios no están dispuestas a incluir COVID-19 entre los riesgos que cubren.
En Londres la situación es un poquito más esperanzadora. La necesidad del gobierno británico de reactivar a la industria está a punto de resultar en un apoyo de cientos de millones de dólares a las aseguradoras que garantizaría un reinicio (económicamente) tranquilo.
Un plan similar se implementó en la industria francesa a mediados de mes, y en Estados Unidos se acaba de presentar una ley al Congreso modelada en base a la protección federal que recibieron industrias afectadas por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
La segunda valla, quizás más problemática es la que representan los mismos actores: ¿por qué volvería a la oficina alguien que tiene 10, 20, 50 millones de dólares en su cuenta bancaria?

Un artículo fascinante de Vanity Fair de la semana pasada entrevista a figuras como Charlize Theron, que no tiene la menor intención de volver a trabajar en el futuro cercano, y Jennifer López, que habla de una escena de su próxima película que grabó a distancia con el cantante Maluma: él en Bogotá, ella en New York
El director Spike Lee, de 63 años y (como afroamericano) perteneciente a uno de los grupos sociales más afectados por la pandemia, lo deja clarísimo:
“Hasta que haya una vacuna, yo no voy a volver a ir al cine. No voy a ir a Broadway. No voy a ver un partido de los Yankees. Corona es una hija de puta. Corona NO está jugando. Si jodés, te morís. Y yo no estoy listo para irme.”
Todos estos documentos son inútiles si los actores principales se niegan a volver a una actividad que puede ser el soporte económico de una ciudad entera, pero que (seamos sinceros) es lo opuesto de “esencial.”
La presión de gremios y medios puede hacer que una estrella vuelva al set a regañadientes, pero después de casos de perfil tan alto como Tom Hanks o Idris Elba, un sólo caso que se contraiga en un set luego de la puesta en práctica de estas medidas podría ser suficiente para volver a bajar la persiana de toda la industria.
El tráiler de esta edición cortita es de Amazon Prime Video, que sigue sin pagar la suscripción de Adobe Premiere y editó el video los estrenos de junio en una versión de 2004 de iMovie. El contraste entre la calidad del tráiler y el contenido que presentan es, claro, infinito.
Vemos imágenes de la esperadísima El Presidente (5 de junio), la genial Knives Out (también el 5), y algunas series compradas como la nueva The L Word y la excelente temporada “Infamy” de The Terror, todo con el mismo blues rock de fondo digno de presentación del VHS verano 1995 de LK-Tel (Video La Rioja) que venía de regalo con la revista Video Para Usted.
¿Sabías que Jeff Bezos, dueño de Amazon, es el hombre más rico del mundo? Tenelo en cuenta cuando veas este tráiler.
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