Post GamerGate
Ni siquiera cuando me dedicaba a esta actividad a tiempo completo me gustaba decir que era “periodista de videojuegos”. Aunque lo que hago es obviamente periodismo (al menos en el…
Ni siquiera cuando me dedicaba a esta actividad a tiempo completo me gustaba decir que era “periodista de videojuegos”. Aunque lo que hago es obviamente periodismo (al menos en el sentido más amplio de la palabra), “periodista” es una palabra un poco cargada en grietalandia.
O mejor dicho, en un mundo post-GamerGate. La campaña de odio de 2014 que pretendía ser un movimiento para “mejorar” el periodismo de videojuegos, que imaginaban corrupto de progresismo. A través de acoso, doxxing, y amenazas exigían una visión casi infantil de la objetividad.
Porque el que no lee realmente periodismo (pero igual lo odia) piensa que informar es comunicar datos crudos, sin contexto ni punto de vista. Algo que por supuesto es imposible. Lo que quería GamerGate era eliminar toda ideología. Que en sí, es una ideología.
Esa visión “objetiva” del periodismo es imposible. Dar la misma importancia a las declaraciones de un nazi y de una víctima es en sí un acto político. Si tu fuente miente, ¿no es tu responsabilidad como periodista señalar su mentira, con hechos y argumentos? Complicado.
Entonces mi decisión, quizás por cobardía o síndrome del impostor, fue hablar de mi trabajo como redacción, contenidos, texto. Lo que sea menos periodismo. Y aún así, investigar y fortalecer mis argumentos todo lo que pueda, porque no hay una credencial que sustente lo que digo.
Rigor suena exagerado, ética suena melodramático, pero sí hay ciertos códigos que me gusta aplicar a lo que hago. No se si está bueno escribir cada cosa pensando en el momento en que tenga que defenderla, pero sí te vuelve más humilde sobre tus ideas, sobre tu prosa.
La prensa especializada es un monstruito cruel. Te obliga a actualizarte constantemente, a cuestionar lo que creías que sabías, a analizar industrias herméticas entrenadas para mentir. No sé cómo te preparás para esto. Lo que me sale es empezar de cero todas las veces.
EN FIN lo que quería decir (y que podría haber sido este tweet solo) es gracias por valorar las cosas que escribo acá. A veces siento que me tomo todo esto demasiado en serio, pero no me sale de otra manera.
Me alegra ver que no soy el único que quiere tener estas charlas.
Ignacio Esains — Twitter, 11 de noviembre de 2020
Editorial
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