Death Stranding confirma ser uno de los juegos de la década
Ya está disponible #DeathStranding, y una semana después no dudo en confirmar la nota que le puse en mi análisis. Me parece que es uno de los juegos de la década y la culminación…
Ya está disponible #DeathStranding, y una semana después no dudo en confirmar la nota que le puse en mi análisis. Me parece que es uno de los juegos de la década y la culminación de la visión de Kojima. Una obra que expande y critica el lenguaje del gaming.

Creo que está en un limbo particular porque frustra las expectativas de dos tipos de jugadores. Primero, claro, el gamer que quiere acción, combate, tiros, y nada más. No hay forma de que disfrute un juego que temática y mecánicamente propone evitar el conflicto.
Pero tampoco es un juego contemplativo tipo No Man’s Sky, sino que obliga a tener la atención puesta en los controles para hacer lo que en cualquier juego se resuelve con un dedo: caminar. En #DeathStranding el mundo no es un destino turístico, sino el enemigo.

Kojima toma la decisión audaz (y para mí, correcta) de no perder tiempo ablandando al jugador. La historia nunca simula ser realista. Las primeras 10 horas tienen, como mucho, dos secuencias de combate. No te da la mano y asume que vas a aprender experimentando.

Leí a varios críticos, aún los que lo amaron, escudarse en el “no es un juego para todo el mundo”, y no creo que sea así. Es más, me parece más atractivo para un público masivo que un Call of Duty. Pero es una propuesta exigente, a la que hay que entrar con una mente abierta.
El gaming comercial es un perrito que busca amor. Te agarra de la nariz y en el nombre de la “inmersión” te lleva sobre rieles por inmensos parques de diversiones virtuales en los que podés ser un héroe con solo apretar un botón. #DeathStranding no es eso.

Aunque suene arrogante, es la verdad: Kojima no está interesado en entretener, en transportarte a otro mundo, en que fluyas y te dejes llevar, sino que quiere tener una conversación. Y para eso tenés que estar despierto. Poner algo de tu parte. Y eso, a algunos, nos estimula.
Pasa con todos los juegos que intentan algo grande, algo distinto. Dark Souls es el cliché, pero también pienso en Dwarf Fortress, en Crusader Kings, en los juegos de Zachtronics, los de Suda 51, los de Fumito Ueda. Hasta en los experimentos de Porpentine y Paolo Pedercini.
La diferencia es que este es un “tanque”, y es raro ver la maquinaria comercial de Sony detrás de una obra de espíritu experimental, intransigente, feroz. Es Mister Miracle de Tom King. La temporada 2 de Atlanta. Kid A de Radiohead. Dunkirk de Nolan.
Creo que #DeathStranding es una experiencia que debería considerar cualquiera que esté interesado en las herramientas con las que el gaming puede hablar de un mundo más amplio. Acá digo lo mismo (pero en 7.000 palabras).
Ignacio Esains — Twitter, 9 de noviembre de 2019
Editorial
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