Full Bokko Fichi: gaming para todos
La llegada de la nueva generación de consolas abre caminos y levanta barreras a la vez, motivando a gamers y creadores a evolucionar pero a la vez dejando afuera a un grupo enorme…
La llegada de la nueva generación de consolas abre caminos y levanta barreras a la vez, motivando a gamers y creadores a evolucionar pero a la vez dejando afuera a un grupo enorme de usuarios.
Hace diez días que tengo en mi casa una PlayStation 4, y no lo voy a negar: me encanta. Es una evolución natural de las buenas ideas de PS3, el control es probablemente el más cómodo que haya usado por un tiempo extendido (sí, superior al de Xbox 360), y sus capacidades de compartir contenido (fotos, video, streams) funcionan mejor de lo que esperaba. A la vez, se siente como un aparato regresivo - nadie quiere el “TV, TV, TV” de Xbox One, pero esperaba un mejor navegador de Internet, aplicaciones más flexibles, un reproductor multimedia que se comunique con mis otros aparatos, y una interfaz más robusta.
PlayStation 4 es una máquina para jugar juegos, nada más y nada menos, y por ese lado no tengo quejas (pero tampoco jugué Knack, así que puede ser por eso). Killzone: Shadow Fall puede no tener una buena historia y no ser especialmente original, pero sus enormes mapas abiertos que nos permiten desarrollar estrategias propias son una buena señal del futuro, Assassin’s Creed IV: Black Flag es una experiencia incomparable a 1080p y 30 cuadros por segundo reales, y los “vóxels” de Resogun muestran lo que puede hacer un procesador poderoso por juegos indie y descargables.
La década que va de 1995 a 2005 fue vertiginosa en términos de evolución de la tecnología. El salto de Super Nintendo y Sega Genesis a la generación de Nintendo 64 y la primera PlayStation es imposible de medir en parámetros actuales, y lo mismo pasa con los escalones siguientes. Si PlayStation 1 trajo el 3D (junto a N64) y el almacenamiento en CD (a la vez que Sega Saturn), PS2 fue una apuesta por la potencia, Xbox por el multijugador y la generación que terminó en estos días trajo el gaming en alta definición. PlayStation 4 y Xbox One buscan conquistar las redes sociales una, y el living la otra, pero es demasiado pronto para imaginar cuál va a ser la característica que defina a esta generación. Si es que la hay.
Hasta este párrafo, éste análisis veloz y ligeramente superficial podría haber aparecido en un sitio de cualquier parte del mundo, pero si me disculpan nuestros lectores de Zambia y Dinamarca, me gustaría concentrarme en el posible impacto de estas nuevas generaciones en la comunidad gamer argentina, y en particular, en la forma en que voy a enfocar mi trabajo de los próximos dos o tres años.
PlayStation 4 cuesta, hoy, 6.500 pesos en Argentina - el equivalente a casi dos salarios mínimos (3.300 pesos, aunque en enero aumentará a 3.600). Para ponerlo en perspectiva si en enero una PS4 costará 1,8 salarios mínimos, en Estados Unidos costará 0,3 salarios mínimos. El telemarketer (digamos) argentino tiene que trabajar siete semanas para comprar una PS4, el norteamericano, 10 días. Para uno, es un gusto, para el otro, es una inversión.
El objetivo no es rasgarme las vestiduras por el precio que Sony decide poner a PS4 en nuestro país, sino tratar de entender cómo se puede fragmentar la comunidad gamer y lo más importante: ¿de qué hablar en 2014, 2015, 2016?
Sí, PlayStation 4 es una linda máquina. Sí, los juegos actuales se ven mucho mejor que en la generación anterior. Sí, en menos de un año los juegos taquilleros van a salir exclusivamente para esta plataforma (y Xbox One). Algunos vamos a empeñar un riñón para comprarla (y el otro para comprar los juegos), la enorme mayoría va a esperar, y lo único que se es que nadie va a abandonar el gaming de un día para el otro. Vamos a seguir jugando, ¿pero en qué plataforma? ¿qué juegos?
El consumo de videojuegos está tan globalizado que resulta hasta incómodo no estar jugando lo que “todo el mundo” está jugando. Y a la vez, esa sinergia entre prensa y marketing me parece cada vez menos realista. ¿Estamos realmente jugando lo que se supone que estamos jugando? Mientras las tapas de revistas se enfocan en lo nuevo, yo veo en comentarios de esta página, en foros, en nuestro propio concurso “El Fichín de tu Vida” y en las noticias y artículos que más se leen, un interés global que abarca toda la historia de los videojuegos y no está cerrado a la agenda de novedades: nuestro público (ustedes) no habla de Call of Duty: Ghosts y Battlefield 4 tanto como de League of Legends, mods de Skyrim, el eterno Counter-Strike, los juegos que tocaron este mes en PlayStation Plus y sí, también de los imposibles de medir de forma legítima emuladores y de la siempre presente piratería.
La historia “oficial” más simplista de los videojuegos dice que en los ‘80 todos jugábamos Super Mario. Pero yo viví los ‘80, yo jugué en los ‘80, y sé perfectamente que no fue así. La consola Famicom de Nintendo se lanzó en Japón en 1983. Tardó dos años en llegar a Estados Unidos, donde su adopción fue relativamente lenta, mientras que en Europa la ahora rebautizada “NES” fue prácticamente ignorada, ya que llegó en 1987 a un mercado copado por las computadoras baratas de 8-bit… las mismas Spectrum y Commodore 64 que habitaban (en modelos de fabricación nacional) los escritorios (todavía no los living) de miles de hogares argentinos. Nosotros tuvimos que esperar hasta 1990 para usar nuestros primeros clones, los queridos “Family Game” que no podían ni salvar una partida. Siete años para probar una consola. No por eso nos divertimos menos con Mega Man 2 o con los cartuchos de los Super Campeones en chino.
Me da la sensación de que este nuevo salto generacional va a volver a fragmentar el consumo local de videojuegos, pero me gusta la idea de que no juguemos todos lo mismo. Hay direcciones más o menos claras y fáciles de predecir. La principal no es ninguna sorpresa - una facción de gamers cada vez más grande se está pasando exclusivamente a PC, una plataforma que está pasando por una etapa mucho más saludable que cuando llegó PlayStation 3 en 2007, con el atractivo adicional del valor relativamente más bajo de los juegos.
Los otros caminos son un misterio, y mi pregunta es ¿de qué vamos a hablar hasta que todos tengamos las mismas consolas de nuevo? ¿FPS Free 2 Play? ¿El catálogo increíble de rarezas y clásicos de la generación de Xbox 360 y PlayStation 3? ¿Emuladores de Sega Master System? ¿Juegos de celulares? ¿esos fichinitos que hace Google en el logo? Como siempre, este editorial es un punto de partida, y quisiera saber cómo ven, al menos, 2014.
Ignacio Esains — Malditos Nerds, 30 de noviembre de 2013
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