
Pionerxs: Elaine May
Elaine May sabía la impresión que daba a los ejecutivos de la industria del cine. Una mujer bella, culta, y que sabía ser diplomática cuando quería. El problema (y su mayor…
Elaine May sabía la impresión que daba a los ejecutivos de la industria del cine. Una mujer bella, culta, y que sabía ser diplomática cuando quería. El problema (y su mayor virtud) es que casi nunca quería: “pensaban que yo era una chica simpática, pero la realidad, por supuesto, es que no lo era. Y cuando descubrían la verdad, me odiaban el doble.”
Antes de filmar su primera película, May ya era famosa. Junto a Mike Nichols (que también se convertiría en un oscarizado director) formó el dúo cómico Nichols and May, pioneros en mezclar stand-up e improvisación. En 1968, luego de la separación del dúo, May se animó al cine.
La comedia negra Mi Mujer es un Tesoro (A New Leaf, 1971) empezó como la adaptación de un cuento de 20 páginas. El primer corte de May duraba tres horas. La filmación fue una tortura, el protagonista Walter Matthau la llamó “Señora Hitler”, el estudio Paramount no quería estrenarla y May los demandó, amenazando con sacar su nombre de los créditos (algo complejo, considerando que ella también era la protagonista).
Contra todo pronóstico el debut fue un éxito de crítica, y para su segunda película May decidió concentrarse en la dirección. Relaciones Prohibidas (The Heartbreak Kid, 1972) parte de un guión de Neil Simon pero la puesta en escena es pura May, una “comedia de la incomodidad” perfecta y otro sorprendente éxito comercial. May, triunfante, volvió a Paramount a hacer su proyecto soñado, la película de gangsters Oscuro Bajo el Sol (Mikey & Nicky, 1976)
Esta comedia negra (para variar) está inspirada en el cine de John Cassavetes, y la protagoniza el mismo John junto a Peter “Columbo” Falk. May los filmó improvisando durante horas, días, meses, mientras el presupuesto crecía. Paramount quitó el corte final a May, que reaccionó robándose dos rollos de la película y escondiéndolos en el garaje de un amigo. El estudio, resignado, estrenó la película en un par de cines para honrar el contrato y esta vez no la salvó ni el público ni la crítica, aunque la película hoy sea reconocida como su obra maestra.
Una década después, su amigo Warren Beatty le dio la oportunidad de volver a dirigir la que sería su última película: Ishtar (1987), uno de los fracasos más grandes de la historia del cine. Una comedia ligera que costó 50 millones de dólares y fue destruída por la crítica y hasta el propio estudio, que filtró a la prensa historias que exageraban la responsabilidad de May. El comportamiento que para Francis Ford Coppola o James Cameron sería parte de la mitología del autor acabó con la carrera cinematográfica de una directora única.
Importa poco, ya que hoy es una leyenda viviente. Actúa, escribe, dirige teatro y en 2019 (a los 87 años) se llevó el premio Tony a mejor actriz. Elaine May no necesita a Hollywood, pero a Hollywood le vendría bárbaro una Elaine May.
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