
La Furia (The Fury, 1978)
En 1977, Brian De Palma estaba en la cima del mundo gracias a Carrie (1976), una película de terror infinitamente inventiva que lo ubicó en el punto intermedio de los autores del…
En 1977, Brian De Palma estaba en la cima del mundo gracias a Carrie (1976), una película de terror infinitamente inventiva que lo ubicó en el punto intermedio de los autores del “nuevo cine americano”. Entre el pochoclo y el arte.
Mientras De Palma luchaba por el sueño de adaptar la novela de ciencia ficción El Hombre Demolido, trabó amistad con el guionista John Farris, encargado de la adaptación. Farris recién había publicado la novela The Fury, un thriller conspiranoico sobre asesinos de la CIA y jóvenes psíquicos. Por obvias razones carriescas, Farris consideraba a De Palma el director perfecto para llevar The Fury al cine.
De Palma no tenía mucho interés en repetirse, pero no pudo decir que no al presupuesto tres veces más alto que el de Carrie que Fox ofrecía y la oportunidad de trabajar por primera vez con verdaderas estrellas, en especial el veterano pero aún taquillero Kirk Douglas. El director tomó la producción como un juego. Una oportunidad para ejercitar su oficio a gran escala. Un experimento visual de 8 millones de dólares.
El tiroteo con el que empieza la película, por ejemplo, parece un boceto de las películas de acción con las que De Palma tendría una década después sus mejores resultados comerciales. Es una emboscada en una playa de (según los títulos) “El Medio Oriente” narrada con precisión matemática, que regala a Douglas su momento épico, en cueros y a los tiros.
Era importante mantener a Kirk feliz ya que al picarón de Brian le interesaba mucho más la Gillian (Amy Irving), una adolescente con poderes que se contacta telepáticamente con el hijo secuestrado de Kirk. Irving, hipnótica en su primer protagónico, le roba la película al viejo héroe de acción.
De Palma se regodeó en el desafío de un nuevo género. Más de una vez el director admitió que los autos no le interesan, y la persecución automovilística de la primera media hora de La Furia es un ejercicio de delicioso autosabotaje a través de la comedia, la niebla y la confusión que crea suspenso de una escena genérica. Lo mismo ocurre con una tensa persecución a pie en cámara lenta, una espectacular tragedia en un parque de diversiones, y la sangrienta ejecución de la amante del hijo de Douglas.
Aún más que con Douglas, De Palma quería trabajar con John Cassavettes, que había aceptado el papel del villano Childress para seguir financiando sus brillantes dramas independientes. Cassavettes no se esperaba que su nuevo director le exigiera una maldad digna de cine mudo, desde cachetazos a mujeres hasta sumergirse en yeso para lograr uno de los finales más memorables de la historia del cine. Si no viste la película, se viene un spoiler.
En los últimos minutos de La Furia, la empoderada Gillian venga la muerte de sus amigos asesinando a Childress telepáticamente. En la novela, lo ahoga en la bañera. En la película, lo hace estallar. Momento que De Palma filma con múltiples cámaras de alta velocidad. Childress explota una, dos, ocho veces, dejando una nube de sangre detrás. Su cabeza de látex (creación del gran Rick Baker) vuela hacia cámara en cámara lenta, en un delirio gore que está entre los mejores planos de la carrera del director.
The Fury es incoherente, repetitiva, fascinante. Un conjunto de “set pieces” brillantes que hacen a cualquier espectador olvidar una trama serpentina que no va a ninguna parte. La crítica la adoró, y a pesar de que nadie aplaudió el guión, la banda sonora de John Williams sigue siendo considerada un clásico del género.
La respuesta del público fue tan entusiasta como la de la crítica. Entre el magnetismo de Irving y el star power de Douglas, The Fury recaudó unos dignos 25 millones de dólares. De Palma, agotado, se retiró a dar clases por un tiempo y volvió con gloria al cine comercial cinco años después con la demoledora Caracortada (Scarface, 1983). Este simpático, olvidado mix de géneros queda como un eslabón perdido en la vida de un maestro, una curiosidad que más de 40 años después sigue logrando sorprender.
ARGUMENTO
En 1976, el asesino de la CIA Peter Sandza (Kirk Douglas) decide abandonar su puesto en Medio Oriente para dar un mejor futuro en Chicago a su hijo Robin (Andrew Stevens), dueño de poderes paranormales. El agente Childress (John Cassavettes) traiciona a Peter y secuestra a Robin para convertirlo en un arma psíquica de la agencia gubernamental. Años después, Peter regresa a Chicago de incógnito para rescatar a su hijo, y se contacta con Gillian (Amy Irving), una adolescente de poderes similares a los de Robin. Gillian no quiere esta maldición, y se interna en una institución escuela llamada Paragon, que promete enseñarle a controlarlos. Pero Paragon está colaborando con Childress, y mientras los poderes de Robin amenazan con salirse de control, Peter intentará rescatar a Gillian, recuperar a su hijo y vengarse por fin del hombre que arruinó su vida.
También en ese año… Aldo Moro, ex primer ministro italiano, es asesinado por el grupo terrorista Brigate Rosse - en plena dictadura militar, Argentina organiza el Mundial de Fútbol y se lleva la copa por primera vez - la película más vista del año en Estados Unidos fue Vaselina (Grease) - el reverendo Jim Jones de la secta “People’s Temple” insta a 900 de sus seguidores a suicidarse en Guyana - En junio, la tira cómica Garfield debuta en 41 periódicos norteamericanos - el director Adolfo Aristarain estrena La Parte del León, obra maestra del policial negro argentino - el papa Pablo VI muere en agosto, Juan Pablo I lo reemplaza, muere a los 33 días y ocupa su lugar Karol Wojtyla (Juan Pablo II) en octubre - el 17 de noviembre el canal CBS transmite el Especial de Navidad de Star Wars, y George Lucas pasaría décadas tratando de hacer como si nunca hubiese existido.
LA GRAN FRASE
“La maté. Sabía que lo haría, desde el momento en que me dijo ‘hola’.”
Peter Sandza, que no da pie con bola en el amor, trabajo o familia.
DIJO LA CRÍTICA
- “Una película visualmente atrapante, como entrar en un mítico mundo nocturno.”
Pauline Kael, The New Yorker
- “El mejor De Palma que conozco. El más perfecto, el menos incoherente.”
Fernando Trueba, El País
DATOS, DATOS Y MÁS DATOS
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Irving y Cassavettes no se llevaban bien. El actor y director se reía de la seriedad con que la actriz se tomaba su rol, “como si esto fuera Shakespeare”.
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El parque de diversiones de puertas adentro es real. Su nombre era “Old Chicago” y fue demolido en 1980 luego de múltiples incendios.
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La escena final de la película, filmada con cámaras de la NASA, salió mal en la primera toma. Tomó una semana preparar una toma 2.
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Debut cinematográfico, en papeles diminutos, de Jim Belushi, Daryl Hannah, y el gran Dennis Franz de Policía de Nueva York (NYPD Blue, 1993-2005)
INFLUENCIAS Y LEGADO
A QUIÉNES AFANARON…
ZABRISKIE POINT (1970)
La explosión desde múltiples puntos de vista con la que De Palma termina su película es una cita al final de este experimento de Michelangelo Antonioni.
CONTACTO EN FRANCIA (THE FRENCH CONNECTION, 1971)
De Palma dijo alguna vez “después de Contacto en Francia, no se pueden hacer escenas de autos”, y la “car chase” de La Furia parece casi una respuesta.
CARRIE (1976)
Ningún director se roba a sí mismo tanto como De Palma, y es un placer ver citas a ese clásico psíquico con la torturadora de Carrie White en el rol de la heroína.
… Y QUIÉNES AFANARON
SCANNERS (1981)
La famosa cabeza explosiva del primer éxito comercial de David Cronenberg es una amable cita al entonces reciente proyecto de De Palma.
LLAMAS DE VENGANZA (FIRESTARTER, 1984)
Stephen King, autor de Carrie, parece haberse inspirado en la siguiente peli de De Palma para su novela de 1980, adaptada al cine unos años después.
EUPHORIA (2020-)
Sam Levinson, creador de la serie de HBO, ama a De Palma y lo cita constantemente. El capítulo de la obra de la segunda temporada empieza con la música de esta película.
ANATOMÍA DE UNA ESCENA
“¡No me toque! ¡Por favor, no me toque!” (49:15)
Mirá la Escena: No está en YouTube :(
Gillian está feliz en la escuela Paragon. El Doctor McKeever (Charles Durning) la ayuda a controlar sus poderes psíquicos. Se siente una chica normal. Mientras McKeever habla de su pasado como bailarín, Gillian se tropieza subiendo las escaleras. No es más que un traspié. Pero cuando McKeever sostiene la mano de Gillian, algo ocurre. Los poderes de la adolescente se activan de repente. El día se convierte en noche, y Gillian ve, casi como una proyección en su mente, a un muchacho correr por los mismos pasillos. Es Robin. La mano de McKeever sangra por el contacto. Robin ve cómo el Doctor persigue a Robin, discute con él. La escuela es (era) un caos. En el pasado, McKeever y Robin discuten. El muchacho cae a través de una ventana… ¿se lanza? ¿el doctor lo empuja? ¿qué pasó realmente? Los vidrios de la ventana cortan la mano del doctor. En el presente, la herida se vuelve a abrir. Gillian sale de su trance. Gillian retrocede, aterrada, avergonzada: “¡no me vuelva a tocar!”
LA FURIA ESTÁ DISPONIBLE EN STAR+.
Historia
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