
Pionerxs: Harriet Parsons
Louella Parsons y Hedda Hopper son nombres clave en la historia del cine. Y no por haber filmado nada, sino por ser las más notorias periodistas de farándula del Hollywood de Oro…
Louella Parsons y Hedda Hopper son nombres clave en la historia del cine. Y no por haber filmado nada, sino por ser las más notorias periodistas de farándula del Hollywood de Oro, capaces de destruir una carrera con tan sólo un párrafo. Y a pesar de su enemistad acérrima, las rivales se cruzaron en la historia de una pionera de la industria: Harriet, hija de Louella y quizás la productora de cine más poderosa de la década del ‘40.
Harriet empezó su carrera delante de cámara a los seis añitos, en una película muda de 1912 escrita por Louella. Madre e hija se distanciaron en la adolescencia, y Harriet buscó hacer carrera lejos de la sombra hollywoodense de su madre, en el ambiente teatral de la ciudad de New York. Con los años la distancia emocional y geográfica se acortó y en 1933 Louella movió los hilos para conseguir un trabajo a su hija en Columbia Pictures. No sería la última vez que la chismóloga manipule el destino de Harriet.
En Columbia Harriet filmó decenas de “Screen Snapshots”, pequeños documentales sobre estrellas de cine, de tono sarcástico pero amable. En 1940 renunció a Columbia harta de no recibir crédito por su trabajo, y se mudó a Republic a hacer el mismo formato con otro nombre (“Meet The Stars”) pero con un flamante crédito como productora, directora y guionista.
En privado, la vida romántica de Harriet causaba dolores de cabeza a su madre. La productora no estaba interesada en los hombres, y había tenido más de una notoria relación lésbica, al punto que Louella decidió orquestar un “matrimonio de conveniencia” con King Kennedy, un dramaturgo que también vivía una doble vida.
Después de una década de pizza farándulera, Harriet estaba lista para su primer proyecto de ficción: la delirante comedia anti-nazi Juana La Loca (Joan of Ozark, 1942) para RKO. Pero hasta la hija de la poderosa Louella chocó contra el techo de las profesionales en Hollywood, y a lo largo de los siguientes tres años cada proyecto que presentó en RKO fue asignado a un productor hombre.
Al rescate de Harriet vino la menos pensada: Hedda Hopper, archienemiga de Louella, que defendió a la productora en su columna y consiguió que le devolvieran dos de sus proyectos: Su Milagro de Amor (The Enchanted Cottage, 1945) y Nunca la Olvidaré (I Remember Mama, 1948), melodrama que se volvió su película más exitosa. Aunque para ese momento, su carrera ya estaba en ruinas.
El fracaso de Mi Corazón Te Guía (Night Song, 1947) volvió tóxica a Harriet como productora. Ni su poderosa madre ni su inesperada defensora pudieron ayudarla, y luego de producir un par de filmes menores, Harriet se retiró. Durante décadas fue una nota al pie de la historia de Hollywood, hasta que (como tantas pioneras olvidadas) fue resucitada por la historiadora Karina Longworth, quien dedicó un episodio de su podcast You Must Remember This a su vida. Quizás en unos años la misma industria que dejó a Harriet de lado se lleve un puñado de Oscars por su biopic.
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