El valle inquietante de lágrimas
En 1993 Sega lanzó con bombos y platillos Activator, un hexágono de plástico de más o menos un metro de diámetro que se apoyaba en el suelo, se conectaba a la consola Sega…
En 1993 Sega lanzó con bombos y platillos Activator, un hexágono de plástico de más o menos un metro de diámetro que se apoyaba en el suelo, se conectaba a la consola Sega Genesis, y te permitía controlar juegos con tu movimiento.
Fue un estrepitoso fracaso, pero no tanto como lo fue dos años antes Virtuality, un sistema de realidad virtual instalado en aparatosas unidades (llamadas “cápsulas” por la compañía) y potenciado por una Amiga 3000, donde podías ponerte un casco y usar joysticks que parecían diseñados por David Cronenberg para jugar horrendos fichines 3D. Y sin embargo, hoy esperamos con ansias Oculus Rift y Microsoft lleva vendidos unos 10 millones de Kinect, sin contar los que vienen con Xbox One. No siempre es el pionero el que conquista el mercado.
¿Qué pasa si el Full Motion Video es otro pionero que llegó antes de tiempo? A principios de los ‘90, cuando se popularizó el CD-ROM como medio de almacenamiento, la moda era llenar los de cinemáticas actuadas, tutoriales en video, y “estrellas” invitadas en decadencia. Los primeros (The 7th Guest, Star Wars: Rebel Assault) fueron grandes éxitos, hasta que de a poco los gamers se empezaron a hartar de las películas interactivas y dejaron de comprarlas. Y aunque no todos los juegos en incorporar video pertenecían a esta categoría, la abreviatura “FMV” se volvió sinónimo de fracaso y los estudios abandonaron por completo esta técnica. Es una pena, porque los juegos que incorporaban bien el video (Spycraft, Realms of the Haunting) no merecían caer en la volteada.
En la reciente exposición E3 se pudo percibir el estigma que sigue teniendo el Full Motion Video luego de la presentación de Quantum Break, el nuevo juego de Remedy Entertainment (Alan Wake, Max Payne). Esta compañía es famosa por introducir elementos cinematográficos a sus juegos, pero lo que se vio en E3 parecía ser una transgresión. Rostros humanos, efectos especiales, y la idea confusa de una combinación entre una serie interpretada por actores que entrelaza su contenido con el de un videojuego. En los recientes premios VGA Remedy mostró un segundo video donde su director creativo Sam Lake explica que Quantum Break es efectivamente un juego de acción en tercera persona, con sistema de puesta a cubierto y cierta manipulación del tiempo y el espacio a través de poderes especiales. ¿Y la serie de televisión? En este segundo video, no fue nombrada. La información sigue siendo la misma de antes: lo que hacés en el juego impacta lo que pasa en la serie, y la serie impacta en el juego.
La intención de Remedy de distanciarse de cualquier percepción de que Quantum Break sea un juego FMV queda evidente en este segundo video. Por lo que pudimos ver, QB no es más que un juego de acción de lo más competente, donde las secuencias cinemáticas están claramente renderizadas con el mismo motor gráfico del resto del juego. Es más, ninguno de los personajes que pudimos ver en las cortas selecciones en video parecen ser Jack, Beth o Paul Serene, protagonistas y antagonista del juego. Declaraciones de gente de Remedy indican que los capítulos de la serie no se transmitirán por separado, sino que vendrán incluídos en el disco, y que cada capítulo de la serie comenzará al final de cada nivel del juego, partiendo de nuestra decisión. Con los elementos que tenemos a mano, no sería extraño que el proyecto de Remedy sea más o menos lo mismo que está haciendo Trion Worlds con el (quizás injustamente) ignorado juego de rol y acción en línea Defiance.
Defiance mezcla World of Warcraft y Gears of War en un juego repetitivo, monótono (pero no mucho más que la media del género) que pasaría completamente desapercibido si no estuviera conectado directamente con la serie de ciencia ficción del mismo nombre del canal SyFy. Esa “conexión” es bastante difícil de cuantificar. Los personajes de la serie y el juego no tienen nada en común - es más, la serie está ambientada en St. Louis y el juego en San Francisco, ciudades separadas por 2800 kilómetros. La idea es que las acciones de los jugadores afecten la guerra entre humanos y extraterrestres y el efecto se vea entre el final de una temporada de la serie y el inicio de la siguiente. Algo bastante extraño ya que la segunda temporada se produjo entre agosto y diciembre de 2013 y no se estrenará hasta abril de este año. Un antecedente que resulta preocupante para Quantum Break. Otro detalle: el juego es un fracaso relativo, mientras que la serie es un éxito que fue renovado inmediatamente por SyFy.
Es imposible saber qué tipo de contenido incorporará Quantum Break, y las señales apuntan a una narrativa ramificada y poco esencial, pero a pesar de que el experimento Defiance no resultó en el éxito que Trion esperaba y que Quantum Break no parece incorporar del todo sus elementos de FMV, es interesante que la industria le vaya perdiendo miedo al tema. L.A. Noire demostró que ni gastando millones se puede lograr un realismo absoluto: el rostro humano sigue siendo irreproducible, y abriría nuevas puertas a una industria estancada recuperarlo como una herramienta más.
Ignacio Esains — Malditos Nerds, 30 de marzo de 2014
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