
Legion (Temporada 1) (sin spoilers)
¿Cómo escribir sobre una serie en la que hasta una sinopsis es un spoiler? Fichi hace lo que puede.
¿Cómo escribir sobre una serie en la que hasta una sinopsis es un spoiler? Fichi hace lo que puede.
Hay dos maneras de escribir televisión. Y las dos están en Breaking Bad.
La segunda temporada representa a la TV, digamos, estructurada. La temporada empieza con un flash-forward (la pileta, el osito) que plantea un misterio que será resuelto de a poco. Los guionistas no sólo tienen las respuestas a este misterio, sino que en cada episodio nos dan las gotas de información necesarias para ir resolviéndolo. Cada uno de los elementos (Jane, su padre, Saul, el celular de Walt) tiene una función dentro de la intrincada estructura narrativa, la idea de la temporada como una novela dividida en capítulos. El objetivo que se busca lograr es que el final de temporada nos impacte casi como si el desenlace estuviera predestinado.
La tercera temporada, sin embargo, parece una improvisación, la zapada de un virtuoso del guión. Cada capítulo termina en un gancho imposible sin solución aparente. Gilligan introduce elementos (los hermanos, la seducción de Ted, los intentos de Jesse de independizarse) que desaparecen o cambian de forma abrupta. Hay capítulos que se concentran casi en un sólo personaje (el de Hank) o en un conflicto (el famoso episodio de la mosca). Cada episodio busca tener un arco, contar una historia completa. Los últimos tres o cuatro capítulos sacuden el status quo de la serie por completo. El final es abrupto y genera más preguntas que respuestas.
Si la tercera te gustó más que la segunda, quizás Legion sea lo tuyo. Porque esta serie de Noah Hawley (que demostró en Fargo su habilidad para los dos estilos) no sólo improvisa su historia episodio a episodio, sino que parece hacerlo escena a escena, minuto a minuto.
Legion es una serie de superhéroes. Específicamente, la primera serie que expande a la televisión el universo de los mutantes de Marvel adaptado por Bryan Singer en la serie de películas X-Men. Pero Hawley no está muy interesado en historias épicas sobre el bien y el mal, y la angustia adolescente de Singer queda un poco de lado en busca de placeres visuales más inmediatos.
El primer capítulo empieza con un montaje de notable eficiencia narrativa (en especial para las series de superhéroes, que aman contar historias de orígenes). En 160 segundos el mutante David Haller nace, crece, y demuestra sorprendentes poderes mutantes que desembocan en ostracismo social, vandalismo, y finalmente un intento fallido de suicidio que lo envía derechito a Clockworks, un hospital psiquiátrico en el que al empezar la serie ha pasado una cantidad indeterminada de años. La vida gris de David se ilumina con la llegada de Sydney Barrett, una nueva paciente de la que se enamora de inmediato. Las cosas se complican (y no sólo porque el nombre de la chica sea una referencia a un miembro fundador de Pink Floyd).
De repente el capítulo revela estar contado en dos tiempos. La estadía de David en Clockworks y un interrogatorio que toma lugar un tiempo después, a manos de una misteriosa organización gubernamental ¿David tiene realmente superpoderes? ¿o es su esquizofrenia que le hace imaginar cosas? ¿Quién es el demonio de ojos amarillos que lo tortura en sus sueños? ¿Sydney existe o es parte de su imaginación? ¿Es real su mejor amiga Lenny? ¿y si el mismo Clockworks es una creación de su mente?
El primer capítulo es un viaje en el que no se puede confiar en ninguno de los narradores. David podría estar loco, sus interrogadores lo manipulan, Lenny lo torea y Syd elige ser un misterio. Podrían ser 90 minutos de pura confusión, una simple excusa para un puñado de escenas alucinadas, pero David es un ancla emocional para el espectador, una víctima de su propia mente que hace lo imposible para determinar qué es real y qué no. Imposible no identificarse con él y con su amor imposible.

Ojo - las escenas alucinadas están, y cada una es perfecta. Un número musical estilo Bollywood, un estallido psíquico en una cocina, una demostración épica de los poderes de David en Clockworks, y un final catártico que consiste de una escena de acción narrada en un sólo plano en la que la pregunta principal del episodio se responde de forma terminante.
Los siguientes dos capítulos bajan las revoluciones, y por un rato parece que Legion se va a convertir en una serie “normal”. David se suma a una estructura similar a los X-Men, y de a poco se van definiendo ciertas dinámicas de grupo entre los distintos personajes. Hay un enemigo claro, una exploración constante del origen de David, un par de misterios, y una sensación que para el tercer capítulo toma forma: esto lo vimos antes.
Y ahí es donde Hawley pega el volantazo.
El cuarto episodio tira por la ventana todo el “avance” de los dos anteriores y lleva la psicodelia al extremo. Es una repetición de la estructura del primer episodio, pero a un ritmo acelerado, con más urgencia y mayor confianza en la información que tiene el espectador. Como el primero, termina con otro enfrentamiento climático que abre camino para la segunda mitad de la temporada. Los episodios cinco al siete conforman una única secuencia de acción descomprimida, y no creo que el año alcance un punto más alto en materia de televisión. Arruinarlos sería un crimen. Quizás por eso el cierre de temporada en el octavo capítulo se sienta como una decepción.
Sin embargo Hawley planta semillas fuertes para una segunda temporada en la que (esperemos) la mente fragmentada de David pase a un plano secundario y podamos explorar mejor este universo fascinante.
En un análisis de una serie estándar podría terminar ahí. Quizás dedicar un par de párrafos a las actuaciones y pasar a otra cosa, pero Legion trasciende lo narrativo, y no solamente en sus vuelos más cinematográficos, sino en referencias directas al cómic - no al estilo de la reproducción de imágenes de Zack Snyder sino en juegos formales que recuerdan a la fallida pero fascinante Hulk de Ang Lee. Cambios en la relación de aspecto de la imagen, secuencias animadas, saturación de colores para exaltar los estados emocionales hasta en la piel de los personajes, y vestuario icónico que funciona como uniformes sin necesidad de insignias o diseños especiales.
La serie está inspirada por los números de New Mutants de 1985 escritos por Chris Claremont y dibujados por Bill Sienkiewicz en los que se presenta a Legion, pero para encontrar referentes directos hay que transportarse a otra editorial, específicamente al inicio de la línea Vertigo de DC a fines de los ‘80, en especial a la Doom Patrol de Grant Morrison y Richard Case. La idea de un grupo de héroes mentalmente inestables que se enfrentan contra un mundo injusto está más cerca de las meditaciones pop de Morrison que de las telenovelas hiperverbales de Claremont.
En lo visual, Morrison y Hawley se inspiran en la misma ciencia ficción psicodélica de la Inglaterra de fines de los ‘60 y principios de los ‘70. Las películas de Nicolas Roeg, series como The Prisoner y The Avengers, la literatura de Michael Moorcock, y - claro - la música de Pink Floyd. El diseño de producción y vestuario hace imposible saber en qué década estamos, aunque ciertas referencias parecen ubicar la serie en un “presente retro” ambientado en la actualidad, como hace, por ejemplo, Pulp Fiction.

Las actuaciones sostienen ese registro. Dan Stevens (Downton Abbey) encuentra mil matices en el papel protagónico, alivianando con un poco de humor la a veces angustiante búsqueda mental de David. Los actores secundarios se entregan sin miedo a la sobreactuación evitando el naturalismo televisivo, lo que desemboca en personajes únicos como Cary y Kerry Loudermilk (Bill Irwin y Amber Midthunder) o el delirio personificado en Oliver Bird (Jemaine Clement de Flight of the Conchords).
Pero la revelación es sin duda Aubrey Plaza, que tiene que lidiar con el personaje más complejo de toda la serie y se distancia por completo de los papeles que viene haciendo hasta ahora, todas variantes de la sarcástica April Ludgate de Parks & Recreation.
Legion está escrita con inteligencia, las actuaciones son excelentes, y es un festival de referencias para los fanáticos del cine y de los cómics… pero por alguna razón se siente superficial, como si no existiera una exploración temática detrás de la psicodelia. En los primeros episodios parece estar diciendo algo sobre la salud mental, y cerca del final se cuestiona muy ligeramente el autoritarismo y la opresión del diferente - pero las dos ideas se abandonan casi de inmediato.
Los nombres de los que Legion abreva (Moorcock, Morrison, Roeg) usaban la psicodelia para explorar ideas de forma visual, poética, pero no por eso menos comprometida. La visión de Morrison sobre el activismo político, por dar un ejemplo, le da un peso adicional a Doom Patrol (ni hablar de The Invisibles) que Legion ni siquiera intenta buscar. El producto final se acerca al de estilistas puros, que no por eso son menos fascinantes - los homenajes a Hitchcock de Brian de Palma o los cómics de superhéroes de Peter Milligan (Shade, X-Statix).
El problema de improvisar es que es difícil darle un sentido adicional, un subtexto, una segunda lectura a la historia. Si la tercera de Breaking Bad funcionaba era porque en su centro tenía un arco claro: el de Walter White, un representante de la más tóxica masculinidad que hace lo que sea para conseguir lo que (según él) le corresponde, sin tomar responsabilidad por las vidas que demuele en el camino. El carisma magnético de Dan Stevens hace que David Haller siempre sea interesante de ver, pero con eso no alcanza para contar una historia que nos atrape año a año.
En lo que respecta a estos 8 capítulos, la verdad es que la riqueza temática importa bastante poco. Es una historia bien narrada, que no se pierde en sus propios trucos y llega a un final anticlimático pero dentro de todo satisfactorio. Las escenas de acción son lo mejor que se vio en el género desde la primera temporada de Daredevil. Los actores son fantásticos, y el universo visual que Hawley creó tiene más inventiva y consistencia que cualquier otra serie de superhéroes.
La primera temporada de Legion es eso, entonces: una gran serie de superhéroes, quizás la mejor que haya visto. La segunda puede (debería) ser mucho más que eso.
SPOILERÍFICO: Legion (Temporada 1)
El que pacta con el demonio es aún peor que el mismo demonio. Fargo.
Review
265 notas en el archivoVer todas
X-Men DestinyNo es el peor juego del año. Ni siquiera el más decepcionante. Pero una combinación de mi amor hacia la franquicia y el género, además de un buen recuerdo de su desarrollador…
La historia de Empire TV Tycoon, remake del clásico alemán MadTVHay un juego indie que amo.
Grand Slam Tennis 2: Se quedó afuera del Top 10Nadie puede decir que EA Sports no toma riesgos. Grand Slam Tennis 2 busca revolucionar la forma en que controlamos un juego de tenis, proponiendo dos alternativas novedosas…
Game of Thrones S06E05 (Spoilers)Un capítulo excelente, de los mejores de la serie, que abre muchas posibilidades a futuro.
Ghost Recon Breakpoint es otro paso atrás para la franquiciaAlgo insólito pasó en mis primeros minutos con Ghost Recon: Breakpoint.
Yakuza 0 es el primer candidato fuerte de 2017 a juego del añoLa precuela de una de las sagas favoritas de Japón es el beat ‘em up de mundo abierto perfecto, para veteranos y amateurs.
La Espada del InmortalHace 20 años que sé de la existencia de #LaEspadaDelInmortal. Y hace 20 años decidí que “no era lo mío”. Samuráis, gore, realismo. No pega para este otaku de Rumiko Takahashi.
Game of Thrones S08E06: “The Iron Throne”Un final feliz que echa por la borda el desarrollo de los personajes - ganadores y perdedores por igual.
Hypnospace OutlawEste homenaje a los inicios de la world wide web esconde un robusto juego de investigación y una creatividad prodigiosa, casi infinita.
Indiegente: Endless, NamelessHace un par de meses, en la poco periódica sección “Primeros Pasos”, ensayé una introducción a uno de los géneros más antiguos del gaming: la aventura de texto. Entre los juegos…
Sabikui Bisco1. SABIKUI BISCO. Hay que ser arrogante para empezar una serie con una recreación del estallido de los primeros segundos de #Akira. Pero #SabikuiBisco es tan, pero tan bueno que…
Hitman 2El juego de sigilo casi perfecto de IO Interactive regresa con una colección de niveles a la altura del original.