
Cronotripper 64 (18): Los primeros años de Ubi Soft: un club de amigos en un castillo mágico
Los primeros años de Ubi Soft (así, con el espacio) son legendarios. Mágicos, literalmente.
Los primeros años de Ubi Soft (así, con el espacio) son legendarios. Mágicos, literalmente.








Este aviso de fluo neón, sacado de una revista TILT de 1988 muestra los juegos de la empresa de ese momento. Varios no salieron de Francia. Algunos, como Zombi y Asphalt, fueron resucitados en formatos irreconocibles. Hay varios interesantes, como el RPG #FerEtFlamme, pero quizás más interesante sea el contexto en el que se desarrollaron.
El estudio principal funcionaba en un castillo cerca del bosque de Broceliande, en la Bretaña Francesa. El “Bosque de Merlín”. Eran 250 empleados. Entre ellos, un joven Michel Ancel.
Hoy frases como “Los programadores reconocen que, desde que llegaron al castillo, trabajan mucho más que antes, sin hacer ninguna diferencia entre la semana y el fin de semana” de una nota de Tilt de 1988, causarían terror, pero en el momento era casi una fantasía para los jóvenes franceses (muchos de ellos freelance) que lo terminaron habitando hasta 1990, año en que la empresa se volvió a radicar en París.
Pero en 1988 #Ubisoft era más que un trabajo. Era una familia. Un grupo unido. Entre las fotos del perfil de Tilt se ve a un joven Yves Guillemot navegando en bote con sus empleados y leyendo la revista junto a Christine Burgess-Quemard, quinta empleada de la empresa y hoy directora de Worldwide Studios.
Burgess-Quemard dio una entrevista a GamesIndustry el año pasado que hoy, por supuesto, puede leerse de otra manera, en la que dice que “en Ubisoft siempre tenés una segunda oportunidad.”
En otro número de Tilt, un Serge Hascoet de 22 años busca con quién intercambiar juegos de Atari ST en su Brest natal. Un año después entraría a Ubi como betatester. 13 años después sería su jefe creativo. 33 años después renunciaría en medio de un escándalo internacional, acusado públicamente de abuso laboral luego de segundas oportunidades. Y terceras, y cuartas.
¿Es posible separar la mística de Ubisoft del ambiente tóxico que la empresa terminó teniendo? Todas las acusaciones hablan de una mezcla inapropiada entre la vida social, en ambientes en los que todo se resolvía tras puertas cerradas.
Un club de amigos.
Un castillo mágico.