
CortaCable // 21 de febrero 2020
Hunters, Puerta 7, Espectros, Gentefied, Sacred Lies 2 - mini análisis de los primeros capítulos, y de ahí un toque de Witcher, Freud, y Sam Esmail.
¿Qué vemos este fin de semana largo?
Este feriado de Carnaval es una farsa ¿para cuándo una ley que diga que los fines de semana largos se pasan para antes del 15 de cada más? No es la mejor ocasión para reflexionar sobre nuestras billeteras, pero sí es un gran momento para los servicios de streaming que estrenaron una enorme cantidad de series en los últimos dos días.
Vi los primeros capítulos de Puerta 7, Espectros, Gentefied, Hunters y Sacred Lies 2, y a pesar de que mi exigencia es tan limitada como mi presupuesto, una sóla de las cinco me enganchó para seguir viendo. No es un buen resultado.
Acá van unos mini análisis de cada una, y si no te interesan las reviews, scrolleá hasta el final que hay un picadito de noticias sobre The Witcher, lo nuevo del creador de Mr. Robot y la extrañísima serie de Netflix Austria sobre la juventud de Sigmund Freud.

Hunters: Temporada 1 (Amazon Prime Video)
La apertura de Hunters, la serie de Amazon que lleva Bastardos sin Gloria a Estados Unidos en 1977, muestra un tablero de ajedrez en el que las piezas representan a los personajes de la serie: los judíos justicieros vs. los nazis escondidos. Pero a pesar de que el ajedrez es una parte importante de la narrativa, los movimientos de los personajes no se corresponden a los del juego. Se mueven para quedar bien a la cámara, avanzando no como piezas como unidades de un videojuego de estrategia. El simbolismo del ajedrez pierde contundencia y la animación termina sin tener sentido.
Es un detalle que puede parecer insignificante, pero cuando tu producto busca abiertamente emular la forma en que Quentin Tarantino remezcla la cultura pop, tenés que tener la misma obsesión por las minucias de las que se construye esa cultura, porque sino ¿qué estás haciendo?
Hunters rinde pleitesía al altar de QT sin entender por qué sus universos son tan consistentes. El protagonista es un fan de los cómics, pero habla de que Linterna Verde “destruyó un planeta”, algo que recién pasaría en 1994. Un programa de concursos tiene una pregunta sobre Marilu Henner, que recién sería famosa en 1978 gracias a la serie Taxi. Detalles.
Detalles, y el menor de los problemas de esta fotocopia patética del estilo del director más reconocible del mundo. La primera escena del episodio uno presenta a un villano de crueldad inusualmente intensa, pero (y no tengo otra que seguir comparando) sin la inteligencia de Hans Landa ni la tensión de la primera escena de Bastardos. Un monstruo sin ningún tipo de humanidad que desata un acto de violencia inexplicable, y al que no parece importarle si lo encuentran o no.
A este inicio poco prometedor sigue la extensa introducción del protagonista (Logan Lerman, alias Percy Jackson), un joven traficante de heroína (la serie lleva todo a un extremo que arriesga la credibilidad) que después de una tragedia se ve involucrado con una logia secreta de cazadores de ex-jerarcas nazis, que a su vez están siendo investigados por una agente del FBI.
¿Todos esos personajes rarísimos que viste en los tráilers? ¿La monja asesina? ¿Ted Mosby con bigote setentero? Ninguno de esos, con la excepción de un sedado Al Pacino, aparece en el primer capítulo, que no sólo dura NOVENTA interminables minutos sino que no encuentra un tono coherente.
La historia de Jonah, el personaje de Lerman es sincera y lacrimógena, con explosiones emotivas y torpezas que hacen difícil invertir en él como un personaje a seguir. Las escenas del Holocausto son brutales y manipuladoras, y el asesinato de cada nazi se regodea no sólo en la violencia sino, por alguna razón, en el espectáculo de sus cuerpos viejos y gordos, desnudos, babosos, transpirados.
Sorprende la forma en la que Hunters emula al (muy superior) éxito de Amazon The Boys, algo que no puede ser consciente, ya que la otra serie salió hace unos meses. Es básicamente la misma historia del inocente reclutado por superhéroes alternativos contra los aliados del sistema, con la misma violencia desatada, pero sin la riqueza de personajes creíbles en medio del caos como lo eran Hughie, Annie, o el mismo Billy Butcher.
El segundo capítulo es de por sí más entretenido. Tiene la estructura que, asumo, mantendrá el resto de la serie, con una operación de los Hunters por episodio, el FBI acercándose a la pista, los nazis preparando su plan maestro y el joven Jonah dudando de si está realmente del lado de los buenos.
Puede ser que mejore, pero después de que el protagonista descifró una comunicación secreta nazi a simple vista (¡vamos! ¡todos vimos El Código Enigma!) y sonó una versión surf rock a lo Pulp Fiction del Hava Nagila, decidí que no iba a ver un sólo capítulo más. De lo peor del año. Un desperdicio de un gran elenco y un presupuesto generoso. Televisión choronga disfrazada de HBO.
1/10 (Capítulo 1)
3/10 (Capítulo 2)

Sacred Lies: The Singing Bones (Facebook Watch)
Quizás no conozcas Facebook Watch, el servicio de streaming de video de la red social que ya ni tu vieja usa, y es una pena ya que tuvieron algunas de las mejores series de 2018 (Sorry for your Loss) y 2019 (Limetown). Hace un mes Facebook canceló las dos, y me llamó la atención que en la gacetilla de prensa salía TU nombre y apellido. Sí, las canceló porque VOS no las viste, pero todavía estás a tiempo de salvar Sacred Lies.
Ojo, tampoco es que esta antología de historias de suspenso serializadas sea una obra de arte, pero se nota el oficio de la showrunner Raelle Tucker, el director Scott Winant (veterano de Breaking Bad) y la productora Blumhouse (Get Out, The Purge).
The Singing Bones es la segunda temporada de la serie, pero como Fargo, son historias autoconclusivas. Esta entrega tiene en su centro dos historias paralelas que se irán conectando a lo largo de la historia. Primero tenemos a Juliette Lewis como una telemarketer adicta a los sitios dedicados a crímenes sin resolver (un policía irritado con sus preguntas la llama una “mujer de podcast”) y después a una adolescente que fue abandonada en su infancia y se reconecta con su pasado, interpretada por una verdadera revelación llamada Jordan Alexander.
Lo lindo de Sacred Lies es que los capítulos duran solamente 30 minutos, y se pueden enfocar en las protagonistas sin perder tiempo en líneas secundarias. El misterio es atrapante y aunque creas que lo resolviste en el primer capítulo de a poco revela matices más interesantes, que ni siquiera arruina una edición demasiado flashera para mi gusto.
8/10 (Capítulo 1)
7/10 (Capítulo 2)

Puerta 7: Temporada 1 (Netflix)
Puerta 7 debería ser excelente. Es una coproducción de Polka y Netflix que no tiene un sólo actor malo en el elenco. Israel Adrián Caetano (Tumberos, Crónica de una Fuga) es uno de los mejores directores del país. El guionista es el veterano de Simuladores Patricio Vega. Y de paso, la idea original es de Martín Zimmerman, dramaturgo nacido en Argentina que ganó varios premios de teatro en Estados Unidos y colaboró con los guiones de las últimas temporadas de Narcos y de la excelente Ozark.
¿Entonces por qué es tan floja?
La historia se centra en un club ficticio de fútbol de primera división (Ferroviarios), el barrio que lo rodea, y las barras bravas que controlan el crimen en la zona. Un intento de asesinato en la tribuna obliga al presidente del club (Antonio Grimau) a contratar a una nueva jefa de seguridad: Diana (Dolores Fonzi), una abogada dedicada a labores humanitarias que tendrá la misión de limpiar al club de su elemento criminal.
Del otro lado está Lomito (Carlos Belloso), líder de la barra, y su fiel teniente Fabián (Esteban Lamothe) que buscará vengarse del intento de asesinar a su jefe. En el medio, Mario (Ignacio Quesada), un pizzero de una familia de bajos recursos que acepta colaborar con las barras para ayudar a su padre desempleado.
Cada uno de estos personajes es dolorosamente esquemático, al menos en los primeros cuatro episodios. Lomito es un Tony Soprano y Fabián su Christopher, pero la historia es una seguidilla de eventos superficiales (intentos de asesinato, conferencias de prensa, reuniones entre mafiosos y ejecutivos) que no permite desarrollar caracterización profunda. La enorme cantidad de personajes (cada uno de ellos tiene una vida familiar aparte de su contacto con las barras) provoca que los primeros capítulos se limiten a presentar relaciones interpersonales que, al no conocer bien a los protagonistas, carecen de interés.
The Sopranos funciona porque podemos ver algo de nosotros en Tony, pero Lomito es un villano de cartón, Fabián un autómata que no tiene vida interna más allá de cumplir los favores de su jefe y Diana una heroína sin una sola imperfección en su vida personal ni profesional. El género “urbano” tiene que ser cuidadoso para no resultar estigmatizante, y hay momentos de Puerta 7 que se sienten como uñas en un pizarrón, como una escena en la que Diana (blanca, educada, soltera) explica a una madre de una clase social menos privilegiada cómo criar a su hijo. No es raro que el único “pobre bueno” de la serie sea blanquito, de cara angelical y ojos claros.
Puerta 7 es todo historia, historia, historia, sin un gramo de personalidad. La investigación sobre las barras se siente superficial porque no vemos la forma específica en la que se maneja el crimen en los barrios y directamente se copian arquetipos de las historias norteamericanas del género, al punto de que los capos mafiosos se reúnen… en una barbería.
Caetano, un estudioso del cine clásico de Hollywood, resuelve cada secuencia de acción con maestría pero no puede hacer nada con requerimientos del guión que piden una batalla campal con 200 heridos con el mismo presupuesto de cualquier unitario de Polka.
No es difícil ver los problemas de producción detrás de Puerta 7. Una entrevista de Otros Cines a Caetano confirma que el director modificó los diálogos para hacerlos más naturales, y es verdad que en ciertos momentos la charla se vuelve expositoria y chata. Los conflictos se complican de forma innecesaria con antagonistas externos y la edición resulta torpe, haciendo confusa una serie que de por sí ya está sobrecargada de elementos.
El capítulo 2, por ejemplo, no tiene un final. Termina con una escena que no lleva a ninguna parte, sin ganchos ni resoluciones. Algo que seguramente no era la intención de un verdadero teórico del guión como lo es Vega.
Por ahora vi tres capítulos de Puerta 7 y seguramente la vea hasta el final, pero no confío en que la enorme cantidad de líneas narrativas pueda cerrarse de forma satisfactoria, en especial cuando las motivaciones parecen cambiar de capítulo a capítulo.
Y si algo en especial me asusta es la duración de esos capítulos. Los primeros tienen los 42 minutos estándar de televisión, pero en el final de la temporada no llegan ni siquiera a llenar 40. El último capítulo, que suele ser el que más historia necesita contar, dura 35. No es una buena señal.
4/10 (Capítulo 1)
3/10 (Capítulo 2)
5/10 (Capítulo 3)

Gentefied: Temporada 1 (Netflix)
Esta producción de America Ferrara (Ugly Betty) busca mostrar con el tono realista del cine independiente el mundo latinx de la zona este de Los Ángeles, y a pesar de que es una historia familiar que vimos mil veces en otros contextos, lo que eleva a Gentefied es el nivel de detalle logrado por sus creadores, los artistas Marvin Lemus y Linda Yvette Chávez, norteamericanos de primera generación, descendientes de latinos.
El centro de la historia es una taquería familiar en el barrio de Boyle Heights en Los Ángeles, históricamente habitado por latinos de clase media baja y que en los últimos años se ha convertido en uno de los espacios de moda de la ciudad. El nombre de la serie es un juego de palabras que resalta el valor como gente de los que habitan Boyle Heights, víctimas de un proceso conocido como “gentrification”, o la regeneración urbana que aumenta el valor de la propiedad y de cierta forma expulsa a los habitantes de menos recursos.
Gentified no se ahorra ningún cliché en su construcción dramática. El protagonista es un patriarca noble pero terco, que trata de mantener viva su identidad cultural con la ayuda de la nueva generación, en la que está Erik (calentón pero de buen corazón), Ana, artista militante e impulsiva y Chris, que estudió fuera del barrio y descubre que no está tan buena la forma en que otras clases sociales te aceptan, reclutándote en sus propios prejuicios.
Más allá de los arquetipos, los actores son todos excelentes, y la mezcla de inglés y castellano de los diálogos está capturada con una naturalidad que solo supera Vida, la serie de Starz que sigue siendo la más estimulantes de las que buscan reflejar la experiencia latinx.
7/10 (capítulo 1)

Espectros: Temporada 1 (Netflix)
Netflix Brasil tiene una linda selección de series originales, y las mejores son las más raras, como la ciencia ficción distópica de 3% y la fantasía cómica de Bajo la Mirada de Nadie. Espectros parecía ir por ese lado, pero lo que no me esperaba era descubrir que el creador, director y guionista es Douglas Petrie, veterano de Buffy y Angel. Una serie de suspenso sobrenatural de uno de los alumnos de Joss Whedon parecía ser un éxito seguro.
¡Y no lo es! ¡Para nada! Espectros es malísima. Empieza con una escena inspirada vagamente en la cultura japonesa que no convencería a cualquiera que haya visto un animé en su vida, y de ahí pasa a una estructura inusualmente compleja, con tres personajes contando fragmentos de su historia desde una comisaría. Y lo peor es que en este capítulo sobrecargado de flashbacks no pasa nada. Conocemos a los tres protagonistas y a sus familias, y vemos cómo se meten en un dilema sobrenatural con efectos que hubiesen dado pena en esos capítulos de Buffy de 1997.
Si la idea de Netflix al traer creativos como Petrie y Zimmermann era enseñar a los latinoamericanos a hacer televisión estilo yanqui, es hora de poner en práctica una nueva estrategia.
2/10 (capítulo 1)

Cortitas: Freud, Geralt, y Sam Esmail
Freud, la primera producción de Netflix Austria (en colaboración con el canal público ORF) estrenó su espectacular primer tráiler, ambientado en la Viena de 1886. Pero esta versión de la vida de Freud no es una biografía tradicional o algo en la onda de la genial Un Método Peligroso, sino un thriller de asesinos seriales con elementos místicos.
Las teorías del joven Sigmund son ignoradas por los académicos, pero llaman la atención de la famosa médium Fleur Salomé (inspirada en una figura real) que lo reclutará para resolver un misterio… ¿quizás nuestras series de Tevez y Maradona serían más divertidas con un toquecito sobrenatural?
La segunda temporada de The Witcher empezó a filmarse en Inglaterra, ya con el elenco (casi) completo. La adición más llamativa fue Kristofer Hivju (Tormund de GoT) como Nivellen, personaje que Geralt se cruzará en su primera aventura de la temporada. Más importantes para la historia será Mecia Simson (ganadora de la quinta temporada de Britain’s Next Top Model) como la hechicera élfica Francesca Findabair.
Pero más llamativa que la lista de actores secundarios me parece la de directores, que decepciona luego de los grandes resultados de público de la primera entrega. En esa ocasión se convocaron directores como Alik Sakharov (Game of Thrones) y Alex Garcia Lopez (Daredevil, Utopia), mientras que los de la segunda (Stephen Surjik, Geeta Patel) son gente más que capaz, pero sin el vuelo que esperamos de una temporada que debería ser más ambiciosa que la anterior. La sensación es que Netflix prefiere trabajar con los mismos directores para sus producciones internas en vez de arriesgarse por visionarios.
Aunque el 99% de la humanidad largó Mr. Robot después de la segunda temporada, parece que el final de la serie estuvo buenísimo, y su creador Sam Esmail está listo para su nuevo proyecto. Gaslit será una serie limitada que cuenta la historia del caso Watergate y la caída de Richard Nixon, y que reúne a Esmail con su estrella de Homecoming (Amazon Prime Video) Julia Roberts además de Sean Penn, Armie Hammer y Joel Edgerton. Como Homecoming, Gaslit estará basada en un podcast, en este caso la producción de Slate Slow Burn que ya fue convertida en una serie documental. Gaslit es una producción de UCP (Universal Content Productions) pero por ahora no está atada al servicio Peacock del mismo grupo corporativo, así que podría ir a algún otro streamer.
¡Esto es todo por hoy! Perdón por la extensión de esta entrega, pero creo que la cantidad de contenido lo justificaba. Nos vemos el miércoles, o por ahí un ratito antes. Depende de lo aburrido que esté durante el finde largo y lo que pase en estas cruentas guerras del streaming.