
Elaine & Saul Bass
“Mi objetivo es que la experiencia cinematográfica empiece en el primer cuadro de la película”, decía Saul Bass en una entrevista cerca del final de su carrera, “crear un clima…
“Mi objetivo es que la experiencia cinematográfica empiece en el primer cuadro de la película”, decía Saul Bass en una entrevista cerca del final de su carrera, “crear un clima para la historia que está por venir.”
Durante los primeros 60 años del cine, no existían secuencias de créditos sino simples tarjetas con el nombre de la película, que de a poco se volvieron más elaboradas en un intento de dar relevancia a los actores de la época sonora. Pero más allá de fundidos y tipografías barrocas, faltaba la mano de un diseñador gráfico.
La historia moderna de las secuencias de títulos empieza con una rosa. Saul Bass, un diseñador neoyorquino enamorado de la Bauhaus, empezó a diseñar posters para Hollywood a finales de los años ‘40. El director Otto Preminger quedó tan impresionado con la rosa que Bass había diseñado para el poster de su película Carmen Jones (1954) que lo invitó a realizar una pequeña animación para la secuencia de créditos. Fue un fenómeno. Al año siguiente todos querían una secuencia “estilo Bass”, y el diseñador realizó aperturas icónicas para varias películas, alcanzando la prominencia con la inundación de color de Vértigo, la obra maestra de Alfred Hitchcock de 1958 para la que Bass creó lo que básicamente era un cortometraje experimental.
Bass no daba abasto. En 1955 contrató como asistente a la diseñadora de modas Elaine Makatura, que años después, se convertiría en su esposa. La primera de sus muchas colaboraciones es la secuencia de apertura de Espartaco (Spartacus), que incorpora a la animación de Bass fotografías capturadas con el ojo preciso de Makatura. En los ‘60 los Bass ya eran una pequeña industria, y Saul se convirtió en un prolífico diseñador de logos, sin dejar de lado secuencias de títulos tan influyentes como las de Amor Sin Barreras (West Side Story,1961) y Grand Prix (1966).
Pero una parte importante del trabajo de Bass estaba oculta al público masivo. Como artista de storyboards, visualizó decenas de secuencias clásicas, incluyendo el asesinato de la ducha de Psicósis (Psycho, 1960). Elaine y Saul invirtieron este conocimiento en ambiciosos cortometrajes, ganando el Oscar en 1968 por Why Man Creates (Por Qué El Hombre Crea).
En 1974 Bass dirigió su primer y único largometraje, un thriller de ciencia ficción ecológico llamado Fase IV (Phase IV). Un fracaso comercial para Paramount que hoy se considera profundamente influyente en el género. El director argentino Nicolas Goldbart la cita en su presciente fantasía de pandemia Fase 7 (2011).
En los ‘90 Elaine y Saul, ya semi jubilados, aceptaron colaborar con otro titán del cine: Martin Scorsese. Así fue como los Bass terminaron su carrera con la magistral apertura de Casino (1995). Un final literalmente explosivo para una dupla de revolucionarios secretos de Hollywood.