
Pionerxs: Robert Downey, Sr.
En 2012, a sus 76 años, el director Robert Downey se sentó a conversar con su colega Paul Thomas Anderson en las oficinas del sello editor Criterion. La charla (disponible en el…
En 2012, a sus 76 años, el director Robert Downey se sentó a conversar con su colega Paul Thomas Anderson en las oficinas del sello editor Criterion. La charla (disponible en el canal de YouTube del sello) termina con una mirada a Putney Swope (1969), la película más importante de Downey y clave del cine independiente moderno.
Putney Swope es una sátira de la industria de la publicidad. Una agencia publicitaria elige por accidente a un ejecutivo afroamericano (Arnold Johnson como Swope) como su nuevo CEO. Swope, de inmediato, rebautiza a la empresa “Truth & Soul” (alma y verdad) y declara una guerra contra el consumismo. La película alterna la “realidad” (filmada en 16MM en blanco y negro) con hilarantes comerciales falsos a color. El humor es escandaloso, aún para la época, pero el comentario político es tan agudo como el día en que se filmó.
Pero Anderson no está tan interesado en la mirada social de Downey, sino en detalles superficiales. La cámara traviesa que distancia a Putney Swope de los manifiestos más esquemáticos de la época. Como el actor de más de dos metros Stan Gottlieb que tiene que agacharse en el plano (“ah, lo conocí en una cabina telefónica”) o el presidente de Estados Unidos, un actor de un metro veinte (“¡fue el que mejor leyó las líneas!”). Downey era un amateur que amaba poner en pantalla a gente como él: “Cuando encontrás a alguien que no es un actor, que no tiene miedo… es un placer”.
Downey era un provocador que hacía películas para un público progresista, pero amaba enfrentar a esta audiencia liberal con sus prejuicios más oscuros. Sus películas hablan del racismo inherente al capitalismo, y de cómo estos “grandes temas” que se suelen discutir en abstracto infectan la vida cotidiana. Greaser’s Palace (1972), su otra obra maestra, es un western psicodélico ambientado en la frontera con México que de repente revela ser una parábola salvaje y sucia sobre la vida de Jesucristo.
En los ‘80 la mirada corrosiva de Downey no tenía mucho lugar en Hollywood, pero volvió a trabajar en películas comerciales gracias al éxito de la carrera de su hijo Robert Downey Jr. Comerciales, pero no menos extrañas, como Rented Lips (1988), una comedia romántica en la que Downey, Jr. es un director de documentales que, para financiar su proyecto soñado, acepta dirigir una película porno para una iglesia evangélica.
Downey, que falleció en julio de 2021, casi no filmó en los últimos 20 años de su vida, pero nunca se alejó del ambiente del cine. Tiene papeles menores en un par de películas de Anderson y en sus últimas entrevistas parece más interesado en hablar de estrenos de otros directores que de su propia obra. Por eso el momento más lindo de la charla de Criterion está al final, cuando este tipo complicado y polémico se queda hipnotizado por una escena de Putney Swope y confiesa a Anderson sonriente: “sabés, estoy empezando a apreciar estas viejas películas.”
Historia
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