Ser argentino, y en redes sociales
Decir “no me gusta” ya no alcanza. No podemos odiar algo porque sí, como humanos normales. Todo tiene que ser lo peor en una dimensión moral monstruosa (problemático, woke…
Decir “no me gusta” ya no alcanza. No podemos odiar algo porque sí, como humanos normales. Todo tiene que ser lo peor en una dimensión moral monstruosa (problemático, woke, genocida), al punto que solo el acto de defenderlo hace que tu propia moralidad se ponga en duda.
Que al argentino lo detesten en Latinoamérica no es nada nuevo, tanto como al porteño lo detestan en todo el país. Para el argento que solo interactúa con otros latinos por esta red el odio es incomprensible… ¿no somos, acaso, el pollito mojado? ¿Rocky Balboa? ¿El underdog?
Y no, no somos. Más allá de nuestra autoestima que festeja todo pero que nunca le alcanza, afuera admiran nuestras ciudades, nuestro territorio, nuestros deportistas, músicos, escritores, cineastas. No entendemos lo que es EN SERIO no tener un impacto cultural fuera de lo local.
Y porque no entendemos, festejamos cada gloria sin pudor: temiendo que sea la última. Quedamos soberbios porque no hay lugar para la humildad cuando dejamos el alma en el contexto ultra competitivo en el que vivimos y que, siendo honestos, no existe en el resto del continente.
No creo que eso sea bueno ni malo. Es así, que se yo. En lo laboral, en lo educativo, en lo deportivo. Y toda nuestra cultura se alimenta de esa exigencia. De esa soberbia, ponele, que puede resultar vulgar. Por eso odian Argentina y aman a Messi: estoico, distante, inescrutable.
El problema es que ya no alcanza con decir que el argentino es soberbio, maleducado, grosero. Todo cierto, y más en el folklore difícil de explicar del fútbol. Pero la verdad, ni oportunidad te dan, porque en Twitter hoy no alcanza con ser forros: tenemos que ser Malos.
Y si te dicen Malo, no vas a DEFENDERTE. Vas a ser Malísimo. Vas a buscar dónde le duele al otro, escalar y agitar hasta que el gil de Nick Fury te cancela y esta boludez termina impactando en la vida cotidiana. Por no parar un segundo para entender el algoritmo que compraste.
Ignacio Esains — Twitter, 20 de julio de 2026
Editorial
96 notas en el archivoVer todas
Coronavirus y dengue, la desinformación de quienes niegan ambas emergenciasUna de las cosas más divertidas que hice hoy fue buscar cuántas veces había twitteado sobre dengue el twittero que hoy nos explica que el coronavirus es conspiranoia y la…
¿Cuánto le van a poner a Death Stranding?No voy a negar que me sorprendieron los puntajes de la prensa internacional de #DeathStranding. Cuando uno escribe para el momento del embargo, siempre trata de imaginarse cuál va…
Netflix vs. cine (a partir de El Irlandés)El debate de Netflix vs. Cine del año pasado era un meme divertidísimo ("¡as Alfonso Cuarón intended!"). Este año es un griterio entre snobismo disfrazado de anti-corpo contra la…
Algo sobre AiNA THE ENDEsta no fue la primera vez que escuché la voz de AiNA THE END (conocía ese opening de Black Clover, no le había prestado atención), pero sí fue la primera vez que la REGISTRÉ. Que…