
La producción audiovisual se reactiva: sin besos, sin peleas... ¿sin sillas?
Varios países están grabando de nuevo, otros se preparan, pero las limitaciones son muchas. Además, los estrenos de Amazon para mayo.
Los primeros países del mundo en instaurar la cuarentena están levantando de a poco sus estados de emergencia, a la vez que las industrias audiovisuales más grandes del mundo intentan diseñar planes para retomar las filmaciones de cine y televisión sin infringir las reglas de distanciamiento social. Es más complicado de lo que parece.
Pero son modelos que vale la pena estudiar. Hay pocas industrias que tengan los recursos del cine y la televisión, y no hay ninguna que, como estas, emplee multimillonarios con el objetivo específico de que tengan contacto físico con otros multimillonarios.
Por eso es que ninguna industria va a ser más segura que la audiovisual, y si sus métodos son exitosos, podrían sentar un precedente valioso para otros ambientes de trabajo. Aunque no esperes que tu oficina del microcentro te cuide como a Tom Hanks o Julia Roberts.
Hoy hago un repaso de las medidas que se están tomando en distintos países, con atención especial a los que ya están trabajando y los que están preparándose para volver a hacerlo.
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Reykjavík, Londres, Miami: regreso al trabajo
A pesar de que el debate sobre la extensión de la cuarentena continúa en el ámbito político y social, las distintas industrias audiovisuales del mundo decidieron silenciosamente retomar la producción de cine y televisión. Eso sí, bajo normas estrictas de distanciamiento social.
Hay un espectro de filosofías de trabajo, que van desde estudios pequeños que ya están trabajando, aún en cuarentena, y proyectos más grandes que no tienen ni siquiera una fecha tentativa para regresar y desarrollan sus modelos en el ámbito de la teoría.
A lo largo de la última semana varias empresas relacionadas con el cine y la televisión hicieron públicas sus metodologías de trabajo. Hay varias de ellas que me llamaron la atención, empezando por un proyecto de escala casi independiente en Islandia, pasando a la completa reactivación de la industria británica, y a los tanques de Warner y Marvel.

Empecemos por una producción modesta de un país pequeño. El director islandés Baltasar Kormákur diseñó un plan junto a Netflix y la aseguradora de su estudio para seguir trabajando en Katla, una serie de 8 capítulos para ese servicio de streaming sobre la erupción del volcán del mismo nombre.
Las condiciones de Katla son particulares. Islandia fue uno de los primeros países de Europa en experimentar un brote de COVID-19, que pudo controlar relativamente rápido. Tienen 1800 casos confirmados y solamente 10 muertes. Con uno o dos casos diarios, el país recién está levantando una cuarentena que nunca fue tan estricta como las de América.
Baltasar Kormákur no es un improvisado. No sólo es el director más exitoso de este pequeño país nórdico, sino que es el dueño de un enorme estudio en las afueras de la ciudad de Reykjavik, que le permite tener control total sobre las condiciones de trabajo.
La cuarentena de Islandia no permite reuniones de más de 20 personas, y Kormákur, gracias a su experiencia en el cine independiente, pudo armar equipos reducidos con funciones específicas. Cada equipo tiene un color asignado y una zona del estudio que puede ocupar. Un color no puede estar en el set mientras otro color esté trabajando.
Entre las otras ventajas de esta producción de Netflix está la propia naturaleza de los guiones. Un drama nórdico estilo Chernobyl sobre la erupción de un volcán va a tener un mínimo de situaciones íntimas. Kormákur asegura que los dos metros de distanciamiento se guardan mientras se pueda, y en escenas en los que actores se puedan acercar, se toman las precauciones necesarias de higiene.
Pero a pesar del optimismo del director, el riesgo existe. Antes de retomar la producción se testeó a todos los actores y técnicos, y efectivamente hubo casos positivos que se aislaron, trataron, y ahora están trabajando de nuevo. Aún así, Kormákur asegura que el equipo está feliz de volver a trabajar.

Otros países son un poco más cautelosos. BECTU es el gremio más grande de trabajadores de la industria audiovisual de Inglaterra, y documentos de la organización y de la aseguradora First Option hablan de medidas mucho más estrictas para futuras grabaciones.
Como en Islandia, la producción trabajará en pequeños grupos que no tendrán contacto con los demás, pero BECTU va un paso más allá y sugiere que el trabajo de sets se haga en días distintos. Un día la construcción, otro utilería, otro iluminación. Parece un sistema optimizado para producciones de sets fijos como las telenovelas al estilo de Eastenders y Coronation Street.
Los documentos también hablan de reescribir escenas para mantener a los actores distanciados. Algo que puede ser posible en un drama de abogados, quizás, pero que sería impracticable en una comedia romántica como Sex Education o en series de acción con combate cuerpo a cuerpo como The Witcher, las dos filmadas en Inglaterra.
Por su parte, la BBC está considerando alojar elencos completos en hoteles durante la grabación de un programa, donde no tendrían contacto con gente que no esté relacionada con la producción. Un sistema similar al que se había sugerido en Los Ángeles, que también tiene el efecto secundario de resultar beneficioso para una industria hotelera paralizada por la pandemia.
Charlotte Moore, directora de contenidos del medio, cree que el público está harto de programas que se ven como teleconferencias, a pesar de que el recurso puede ser ingenioso (el especial vía zoom de la comedia Parks & Recreation fue visto por millones en Estados Unidos el jueves pasado).
El primer proyecto de la televisora post cuarentena, entonces, es una serie de monólogos llamada Talking Heads, que no sólo es ideal para mantener las normas del distanciamiento, sino que es una buena forma de probar el sistema de trabajo que BECTU propone.

Pasando a Estados Unidos, la cosa se vuelve más compleja. En este momento no hay producciones activas, pero la forma de lidiar con la incertidumbre parece ser extremar las medidas de precaución a un nivel impracticable.
En Florida, por ejemplo, se producen algunos de los más grandes éxitos de Netflix, en particular las telenovelas del canal Telemundo como El Dragón o El Señor de los Cielos. La asociación Film Florida, que engloba a los estudios que trabajan en el estado, acaba de lanzar una lista de 166 (!!!) recomendaciones que parecen casi imposibles de cumplir para producciones de un presupuesto que suele ser modesto.
Distanciar dos metros las estaciones de maquillaje, por ejemplo, implicaría reconstruir los camerinos. Cambiar los micrófonos “corbateros” por booms repercute directamente sobre la calidad del producto. El uso individual de equipos que cada día deberán ser desinfectados por el mismo profesional suma una cantidad de horas de trabajo que exceden las presupuestadas para cada técnico.
Las sugerencias se ponen surrealistas. Film Florida propone que cada miembro del equipo se traiga su comida y la consuma en su propio vehículo. Que se reemplacen las clásicas sillas de director por asientos de plástico que son más fáciles de desinfectar. Que los actores que deben tener contacto físico muestren pruebas negativas de COVID-19 actualizadas, cuando (como en la mayoría de los países del mundo) los exámenes requieren la activación de un protocolo de salud.
Esto sería imposible de alcanzar en una producción al nivel de HBO, y menos aún en grabaciones de telenovelas que deben generar un capítulo diario de 45 minutos.

Y no es que los estudios más grandes tengan una alternativa más simple. Los directivos de Warner Television dieron una teleconferencia la semana pasada en la que admitieron que la única forma de respetar las medidas de seguridad es alterando el contenido de cada serie.
La medida principal es eliminar las escenas de amor para actores que se van a negar al contacto físico y hacer lo mismo con las de pelea para proteger a los dobles de riesgo. Una apuesta complicada para un estudio cuyos mayores éxitos son The Flash y Riverdale.
Warner también recomienda eliminar las escenas con extras y limitarse al uso (dentro de lo posible) de actores y directores locales para trabajar en proyectos grabados en centros de producción como Vancouver o Atlanta, evitando traer por vía aérea a profesionales de la ciudad de Los Ángeles. Según Susan Rovner, presidenta del estudio:
“No estamos diciendo que Flash va a discutir con sus enemigos usando el sistema de teleconferencias Zoom desde su dormitorio. Ese sería un pésimo, pésimo capítulo de Flash. Pero los desafíos que se vienen son reales, y no podemos hacer como si no pasara nada.”

En busca de alguna certeza el diario Los Angeles Times entrevistó a directores, actores y productores de cine y televisión para tener una perspectiva sobre el futuro de la industria. El artículo confirma que nadie sabe nada, y algunas de las predicciones parecen estremecedoras para la industria.
Jason Blum, dueño de la exitosa productora especializada en el terror Blumhouse, cree que no se puede volver al trabajo hasta que no haya testeos rápidos. Considera que aunque las producciones más pequeñas van a poder empezar a trabajar en los próximos meses, 2021 es un objetivo más realista para películas escala Marvel.
Simu Liu, justamente, será Shang-Chi, protagonista de una película que aún no está filmada y que Marvel pretende estrenar en mayo del año que viene. Su visión también es realista. Considera que lo importante es que los estudios protejan a los trabajadores esenciales hasta que exista una vacuna o la enfermedad esté bajo control.
Pero los que van a estar más impactados por esta medida en el día a día son los trabajadores de trascámara. Nicki Ledermann, nominada al Oscar por el maquillaje de Joker dice que los estilistas modernos están acostumbrados a tomar medidas de higiene, pero que aunque se aumenten esas precauciones, no se puede garantizar una seguridad absoluta.
Ninguno de estos planes, desde el sistema optimista de Baltasar Kormákur a la visión apocalíptica de Jason Blum, niegan la realidad: el virus va a seguir siendo una preocupación durante, al menos, 2020 y los primeros meses de 2021. La única forma de seguir trabajando es diseñar sistemas que, aunque parezcan imposibles de poner en práctica, permitan mantener un ambiente laboral seguro.
Y sí, la única solución realmente segura sería mantener la cuarentena hasta que haya una vacuna, pero está claro que eso no va a pasar.
El tráiler de hoy es el mix de los estrenos de Amazon Prime Video de mayo. Y pocas veces vi un contraste tan grande entre la calidad de un catálogo y la poca habilidad para comunicarlo.
Desde el 1 de mayo Amazon ofrece las últimas novedades de Disney. Ya se puede ver Frozen 2, el 10 estrena Unidos, y hoy, día de Star Wars, tienen las nueve películas principales de la saga, además de Rogue One (ni idea qué pasó con Solo). Por supuesto, esto es temporal, ya que todas estas películas irán a Disney+ de forma exclusiva a fin de año cuando se lance en Latinoamérica.
Amazon aprovecha el catálogo para acumular suscripciones durante la cuarentena, Disney anticipa el contenido de su servicio propio. A pesar de que estos servicios serán competencia en 2021, hoy tienen un enemigo común que empieza con N.
Lo que resulta enloquecedor es que esta cornucopia de maravillas se presenta con un montaje torpe de escenas que parecen elegidas al azar, editadas con un programa tipo Windows Movie Maker y musicalizadas con un riff de blues-rock que se sentiría viejo en una promoción de un canal de VCC en 1988.
Faltan letras, logos, música, onda. Pero las pelis, al menos, están.