
Cronotripper 64 (22): los héroes de la clase obrera del gaming británico
Los juegos de consola evolucionaron del arcade. Personajes coloridos, mecánicas claras, colores brillantes. Los de computadora, en cambio, nacen en movidas más chicas y no…
Los juegos de consola evolucionaron del arcade. Personajes coloridos, mecánicas claras, colores brillantes. Los de computadora, en cambio, nacen en movidas más chicas y no comerciales, en universidades o redes de hobbistas.









Estas escenas no se inspiran tanto en los arcades sino en la cultura de moda de ese momento. Los universitarios precursores de Estados Unidos hacían juegos inspirados en Dungeons & Dragons. Los primeros juegos franceses son calcos del cómic francobelga de la época. Japón tenía el animé. Pero en la Inglaterra de los ‘80, donde las computadoras tipo Spectrum y Commodore eran baratas, hubo una tendencia a un gaming costumbrista.
La huelga minera de 1984-85 puso la desigualdad social en la mira de los medios en Inglaterra. Podés verla reflejada en cine y teatro, pero también en entretenimiento popular, en telenovelas revolucionarias como Eastenders. De este neorrealismo pop nacen íconos del gaming británico.
Peter Harrap, hijo de un minero, diseño a los 19 a Monty Mole, una mascota a lo Mario pero que trabaja de minero, tiene que hacer lo necesario para alimentar a su familia en medio de la huelga. La mirada de Harrap no era políticamente compleja, pero introducir un tema social a un juego no tenía precedentes. Monty tuvo varias secuelas, más agudas pero más comerciales.
Los juegos de Wally Week iban por el costumbrismo, una sátira de la vida cotidiana protagonizada por trabajadores. Hasta hay un plomero, que no rescata princesas exactamente. En el genial Everyone’s a Wally, el protagonista debe robar un banco para pagar a sus empleados en una aventura gráfica que se ríe de la vida gris de típico pueblo británico.
Los japoneses y los yanquis tienen poco en común, pero en sus ficciones comparten una regla no escrita: de clase social no se habla. Y eso se nota en sus juegos. En la fantasía de poder no hay lugar para los “pobres” más que comos los aldeanos que salva el héroe o junkies amenazantes del cyberpunk.
Aún indies como Cart Life o Papers Please tienen un olorcito miserabilista. Manipulación disfrazada de conciencia social. Hay excepciones, como Night in the Woods, pero me gustaría tener más héroes de la clase obrera.
FOTOS: Las primeras cinco son de Monty Mole, con una captura del juego, la portada del cassette, y un par de recuerdos tomados directamente del libro A Gremlin in the Works que cuenta la historia de este estudio. Después le toca a Wally y su familia.
Si querés saber más sobre esta proto escena indie británica de los ‘80, hay dos grandes capítulos de Modo Historia llamados “Las Inversiones Inglesas” que profundizan sobre el contexto social de la época. Para entender las circunstancias en las que trabajaban, buscá el documental From Bedrooms to Billions, y los libros sobre Spectrum de Bitmap Books.