
Cronotripper 64 (22): Floor 13
El membrete de la papelería del protagonista de #Floor13 (PSI, 1991) dice “Secretaría de Agricultura y Pesca”, pero en esta distopía disfrazada de simulador, la realidad es otra…
El membrete de la papelería del protagonista de #Floor13 (PSI, 1991) dice “Secretaría de Agricultura y Pesca”, pero en esta distopía disfrazada de simulador, la realidad es otra. En el piso 13 de este edificio gubernamental británico funciona una organización dedicada al trabajo profundo de inteligencia. A ensuciarse las manos.









Con una estética monocromática despojada y mecánicas tipo Tycoon basadas en menús, #Floor13 limita la interacción a leer informes y firmar memos. Cada mañana el jugador recibe recortes de diario que resaltan casos de interés particular para el Primer Ministro. No hay órdenes ni sugerencias. Tu rol es entender lo que tenés que hacer sin que te lo digan.
Las misiones van desde ocultar a la amante de un diputado hasta infiltrar Sendero Luminoso. Pero hay un distanciamiento extra. El jugador no hace nada, sino que comanda grupos de trabajo dedicados a vigilancia, infiltración, interrogatorios. Y si “grupos de trabajo” suena siniestro, es la intención.
La visión de de #Floor13 es oscura, a veces demasiado canchera, demasiado enamorada de su minimalismo, pero siempre efectiva. Porque como en las mejores parodias políticas británicas, el humor negro está teñido de indignación.
Cuando lo jugué por primera vez, en los ‘90, me chocó lo ridículo de las secuencias en las que el personaje participa de una logia secreta, pero hoy lo considero uno de los elementos más ácidos del juego. Claro que estos burócratas monstruosos van a disfrazarse de faraones. La solemnidad pomposa de esta logia es una pantomima de su visión absurda del poder.
La verdadera contundencia del juego está en sus momentos más austeros. En la crudeza, por ejemplo, con la que nos comunica que nuestro interrogatorio fue muy lejos. Un informe de una línea y una sóla opción: descartar la evidencia.
Ahí es donde la sátira de #Floor13 se convierte en desprecio, sin necesidad de manipularte. Ponerte en el lugar del que firma los memos muestra lo fácil que es operar un aparato de tortura y asesinato del estado, diseñado para que el que tome decisiones deshumanice a sus víctimas, mientras que el que las lleva a cabo solo cumple órdenes.
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