Contra la mitología de opresión del fandom nerd
Es profundo el dolor de alma que sufre la policía de la buena onda cada vez que se critica uno de sus productos multimillonarios.
Es profundo el dolor de alma que sufre la policía de la buena onda cada vez que se critica uno de sus productos multimillonarios.
Creo que tiene que ver el impulso infantil de que te quitan los juguetes. La sensación de que vas a tener que despedirte de Woody tarde o temprano.
En los fandoms hay algo que llamo la “mitología nerd”. Esa ilusión de opresión que cualquiera que se refugió en la fantasía o ciencia ficción sintió una vez. La idea reconfortante de que éramos “diferentes” e “incomprendidos” por lo que nos gustaba.
Y por lo tanto, especiales.
Pero vivimos en un mundo post-Star Wars, post-Marvel, post-PlayStation. La fantasía de que esta cultura es una alternativa es ridícula. Somos el grupo dominante hace DÉCADAS. El 95% del entretenimiento que se produce busca nuestro interés.
Y como ya “ganamos”, podemos cuestionar nuestros hobbies sin miedo a que se rompan. Sin tomar una agresión a Batman como una afrenta personal. Sin sentir que tenemos que “defender” un fandom… porque no está ni estará en peligro.
Y ponele que de los fandoms lo entiendo. Hay una vulnerabilidad implícita en el que hace de una marca o un producto su identidad. No sé si es sano, no se si no te ciega a otros ejes de opresión, pero que se yo… cada uno tiene su propio refugio.
Pero FUERA del fandom, hay una corriente de comunicador que exige que todas las opiniones que se expresan sobre la cultura pop sean positivas. Que el discurso se limite a celebrar trailers y gacetillas, o a lo sumo a publicar listas de “10 referencias” e hilos de trivia.
Esos comunicadores se ofenden fácil. La única emoción que expresan es el entusiasmo y por lo tanto herramientas tan comunes como el sarcasmo o la hipérbole los indignan.
Para ellos todo lo que no es positivo es “tóxico”. Intrínsecamente malo.
Entiendo que sea buen negocio, en especial en una rama del periodismo en la que se maneja muy poca plata y por ahí te rinde más una mochila de Game of Thrones que los 300 pesos que te pagan por una nota, pero me parece que es, honestamente, autodestructivo.
Sí, como periodista (o comunicador, o influencer, o como quieras decirle) hacés campaña activa contra la expresión de ideas críticas estás saboteando tu propio mercado. Te estás volviendo un bracito del marketing. Y por lo tanto innecesario para la industria y para el fandom.
El modelo Netflix es el futuro para cine/series/gaming.
Netflix casi no publica ads, no financia podcasts, no hace campañas. Las plataformas tienen sus propias herramientas de comunicación. A lo sumo contrata a un influencer, pero para generar contenido, no para “sponsorearlo”.
Los fandoms son iguales. En reddit, twitter, YT la única voz que importa es la voz colectiva, y no hay lugar para un análisis o un punto de vista.
Fuera del fandom y la corpo hay lectores que quieren un punto de vista independiente, que no tenga miedo de expresar lo que piensa.
Necesitás distancia de lo que amás. Poder separar lo bueno de lo malo, entrenar una mínima inmunidad al hype, ver una serie, peli, o juego como lo que son y analizarlas dentro de un contexto más amplio. Poder ubicarlas en el medio, la industria, la cultura en general.
O por ahí no necesitás nada de eso.
Porque lo que describo no es más que una filosofía de trabajo, un código de ética personal, y una posición ideológica.
Por lo tanto el que cree que solo se deben expresar opiniones positivas para mí es la nada. No me lo puedo tomar en serio.
Voy a seguir opinando, y si me seguís seguramente vamos a estar en desacuerdo en algún momento.
Perdon de antemano. A cambio, te ofrezco un compromiso:
Puedo decir algo que no te gusta. Puedo equivocarme. Pero nunca voy a expresar una opinión que no tenga un argumento detrás.
Ignacio Esains — Twitter, 20 de abril de 2021
Editorial
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