
Sundance Film Festival 2021
El festival de cine “indie” más grande del mundo se reinventa en formato virtual, llegando a cientos de miles de espectadores y batiendo sus propios récords de ventas.
El festival de cine “indie” más grande del mundo se reinventa en formato virtual, llegando a cientos de miles de espectadores y batiendo sus propios récords de ventas.
Sundance es cine independiente. El festival fundado por Robert Redford ha hecho tanto por esta industria paralela a los grandes estudios que el nombre del evento (y del canal de cable, y del instituto) es sinónimo de ese costumbrismo humanista que identificamos con las películas de bajo presupuesto norteamericanas.
Desde 1984, Sundance abre sus puertas a miradas poco representadas en el cine comercial. Entre los directores que dieron sus primeros pasos en el festival están Ryan Coogler, Karyn Kusama, Todd Haynes y los hermanos Ethan y Joel Coen, ganadores en la segunda entrega con su debut Simplemente Sangre (Blood Simple, 1984).
De sexo, mentiras y video en adelante
En 1989 la distribuidora Miramax compró por monedas la ganadora del premio del público, una comedia intelectual de Steven Soderbergh llamada sexo, mentiras y video (sex, lies and videotape, 1989) que terminó recaudando 36 millones de dólares - unas 30 veces lo que había costado. Desde ese momento, Sundance ha tenido que mantener un equilibrio entre el evento cultural que busca ser y el semillero de grandes negocios en el que se ha convertido.
A pesar de que en estas tres décadas han surgido múltiples imitadores (incluyendo a nuestro querido BAFICI), Sundance sigue siendo una cita obligada para la crítica y la industria. Increíblemente, no ha perdido relevancia. En especial en los últimos años, en los que el cine independiente se volvió valioso “contenido” para servicios de streaming como Amazon, Netflix y Hulu, que en 2020 pagó 22 millones de dólares por la fenomenal Palm Springs (2020).
La edición virtual de 2021
Sundance aprovechó su edición 2021 para reinventarse como un evento virtual. Redujo la cantidad de películas y armó una plataforma en línea para poder ver estrenos mundiales desde cualquier lugar del mundo por 15 dólares, un precio relativamente accesible para el promedio internacional. Algunos de los estrenos también se podían ver en salas selectas y autocines de distintas ciudades de Estados Unidos, mientras que los invitados especiales podían socializar en un espacio digital que permitía acceso a través de cascos de realidad virtual.
Pero este ciberespacio noventero no fue la plataforma favorita de los invitados, sino Twitter. En el minuto en el que terminaba cada stream, los periodistas de cine de 120 países corrían a sus redes sociales favoritas para compartir su opinión sobre lo que acababan de ver, generando ese boca en boca que convierte una producción independiente en un nuevo fenómeno.
Las proyecciones virtuales vendieron 250.000 entradas (aunque los organizadores calculan el doble de espectadores) y Apple rompió el récord de adquisiciones, pagando 25 millones por la premiada CODA (2020). A diferencia de otros festivales híbridos como Venecia o Toronto, la experiencia virtual de Sundance parece haber sido un éxito rotundo: la democratización del evento icónico del cine independiente.
Aunque la directora del evento, Tabitha Jackson, no duda que la edición física regrese en 2022, también sugiere que el componente en línea será parte de la experiencia mientras se mantenga viva esa mística tan particular: “Un festival es una reunión, una conversación, una celebración efímera contenida en un único momento. Esa es parte de la magia de Sundance.”
Los 9 sucesos de Sundance 2021
CODA (Children of Deaf Adults) (de Sian Heder)
Un drama familiar típico de Sundance, pero que explora una comunidad poco representada. Varios de sus personajes tienen discapacidad auditiva y la mayoría de las conversaciones son en lenguaje de señas subtitulado.
On The Count of Three (de Jerrod Carmichael)
Carmichael es un stand-up consagrado (sus shows están entre los más vistos de Netflix) y su debut como director es un thriller cómico que empieza con un pacto suicida y se vuelve, si es posible, aún más oscuro.
Passing (de Rebecca Hall)
Tessa Thompson y Ruth Negga protagonizan una historia sobre dos mujeres afroamericanas en los años ‘20 que “pasan” por blancas. Una exploración sobre la identidad disfrazada de suspenso psicológico.
El Perro que No Calla (Ana Katz)
El cine argentino conquistó Park City con la última película de la prolífica actriz y directora Ana Katz. Una comedia campestre en blanco y negro que “coquetea con el apocalipsis” protagonizada por el hermano de la autora.
Flee (Huye, de Jonas Poher Rasmussen)
La historia de Amin, un inmigrante afgano, narrada como un conmovedor híbrido de documental y animación. Iba a competir en una sección paralela del cancealado Cannes 2020 y terminó conquistando el premio mayor de no-ficción de Sundance.
A Nuvem Rosa (La Nube Rosa, Iuli Gervase)
La nube del título desciende sobre Sao Paulo. El que respira su aire, muere. Yago y Giovana, que se habían conocido la noche anterior, quedan encerrados en un departamento durante años, en este drama de ciencia ficción que suena muy cercano a la realidad.
Cryptozoo (Dash Shaw)
En un surrealista universo paralelo, tres mujeres luchan por rescatar criaturas imaginarias de un cazarrecompensas gubernamental. La historia es una excusa para disfrutar del estilo artesanal de animación de Shaw, también dibujante de cómics.
Rita Moreno: Just a Girl Who Decided to Go For It (Mariem Pérez Riera)
Un documental sobre la vida, la carrera y el reciente resurgimiento de la inimitable Moreno, la primera descendiente de latinos en ganar un Oscar. Incluye entrevistas a luminarias de la comunidad como Chita Rivera y Lin-Manuel Miranda.
Pleasure (Ninja Thyberg)
Bella Cherry es el alias de una adolescente sueca (Sofia Kappel) que viaja a Los Ángeles con el sueño de convertirse en estrella porno. Una mirada descarnada y sin facilismos a la industria del cine “para adultos”. La estrena internacionalmente el servicio Mubi.