
El director de Assassin's Creed III, contra Japón
Alex Hutchinson, nuevo director creativo de Assassin's Creed, va con los tapones de punta contra el gaming japonés, acusando sus historias de ser “incoherentes” y a la prensa de…
Alex Hutchinson, nuevo director creativo de Assassin’s Creed, va con los tapones de punta contra el gaming japonés, acusando sus historias de ser “incoherentes” y a la prensa de fomentarlas a través de un sutil racismo. Palabras duras.
Alex Hutchinson es el director creativo de Assassin’s Creed III, que reemplaza como vocero de la serie al criticado Alexandre Amancio, visto como responsable de la debacle de Assassin’s Creed: Revelations. Hutchinson se ha demostrado como un tipo afable y abierto hacia la prensa. Quizás demasiado abierto, ya que durante la mañana de hoy sus declaraciones han generado estupor en los especialistas del medio.
En una entrevista con el sitio CVG en la que se fueron por las ramas y empezaron a hablar de la facilidad con la que Nintendo lanza nuevas franquicias, Hutchinson declaró que “creo que hay un sutil racismo en el negocio, especialmente por parte de los periodistas, que perdonan a los desarrolladores japoneses por hacer las cosas que hacen. Creo que es condescendiente.”
“Pensá cuántos juegos japoneses salen donde la historia es incoherente, literalmente incoherente. No hay forma de que te las puedas tomar en serio, y los periodistas dicen, ‘oh, brillante’. Entonces sale Gears of War y de repente es la peor historia jamás escrita. Prefiero mil veces Gears of War a Bayonetta.”
Hay mucho para comentar sobre estas declaraciones. Primero, es debatible que Bayonetta haya tenido tan buenas críticas justamente por su historia, que no era nada especial, pero que divertía con ideas estilizadas y surrealistas. Segundo, Nintendo ha tenido, efectivamente, buenas historias en los últimos años, en la resurrección de franquicias como Zelda: The Skyward Sword y el último Paper Mario. Y tercero, ¿puede el creador de Assassin’s Creed hablar de historias incoherentes? La prensa siempre ha hablado maravillas de los mundos creados por Ubisoft en el pasado, pero la historia de Desmond y el animus no es exactamente la más elegante narrativa.
Como saben los seguidores de la serie, Patrice Desilets, autor original de la serie, es un gran admirador de los diseñadores japoneses. En particular, lo recordamos hablando de su orgullo cuando Miyamoto vio Assassin’s Creed en E3, o una entrevista que dio en 2009 a Famitsu junto a su ídolo Hideo Kojima, donde se echaban flores por sus respectivos Assassin’s Creed II y Metal Gear Solid: Peace Walker. Pero Desilets ya no está, y con él se ha ido quizás un punto de vista más generoso y abierto con respecto a las narrativas ajenas.
No es tampoco la primera señal de rechazo de los diseñadores occidentales al mundo japonés. A principios de año, Phil Fish, autor del sublime Fez, le dijo durante una conferencia, en la cara a un desarrollador de ese origen, “los juegos japoneses modernos son una porquería”. Y aunque la influencia del relativamente reciente Paper Mario es constante en Fez, se la podemos dejar pasar, ya que su punto de vista está compartido por, casualmente… los creadores de Bayonetta, Platinumgames, que publicaron una carta denunciando el conformismo de la industria japonesa.
Y aunque parezca increíble, cerramos este informe de frases desafortunadas con un solitario momento iluminado de otro gran creador, David Cage (Heavy Rain, Indigo Prophecy), que declaró a Gamasutra ayer que “la industria tiene que curarse de su síndrome de Peter Pan y madurar de una vez.”
Un buen primer paso, al menos para Alex Hutchinson, sería dejar de apuntar al otro con el dedo y llorar por los comentarios de una prensa imaginaria.
Fichinescu