
PlayStation 4: Especial
Elegante y funcional. Esa es la primera impresión que provoca PlayStation 4, desde su packaging hasta el diseño de la consola en sí, un paralelepípedo oblicuo (que quieren, yo no…
LA CONSOLA
Elegante y funcional. Esa es la primera impresión que provoca PlayStation 4, desde su packaging hasta el diseño de la consola en sí, un paralelepípedo oblicuo (que quieren, yo no bauticé los cuerpos geométricos) que esconde dentro de una muesca que recorre su perímetro a media altura los distintos puertos conectores, y hasta la lectora de Blu-Ray. Al igual que la clásica PlayStation 2 Slim, su superficie está dividida en dos tipos de plástico, mate y brillante, que resultan ideales para recorrer por tacto la consola en caso de que tengamos que retirar un disco en la oscuridad.
El ángulo del frente resulta muy cómodo para acceder a los dos puertos USB delanteros, el botón de encendido y la lectora, pero el ángulo posterior hace muy difícil enchufar y desenchufar el cable de alimentación, el cable de red o el puerto HDMI de forma “ciega”. En caso de tener una mesa de TV cerrada es obligatorio retirar la consola antes de ajustar cualquier conexión. Un detalle llamativo es que la lectora está (en caso de tener la PS4 de forma horizontal) en el lado izquierdo de la consola, dejando un espacio muy acotado para expulsar los discos, en especial si el puerto USB frontal más cercano está conectado. Los botones de encendido y de expulsión de disco son rígidos (tipo “touch”) y de poca respuesta – es difícil saber si efectivamente la consola reconoció que fueron presionados, además de que el disco tarda algunos segundos en salir.
Para su cuarta consola hogareña, Sony ha abandonado la idea de cables “propietarios”. El cable de video es un HDMI estándar, y el que viene con la consola, de dos metros, es perfectamente funcional (probamos además un cable de cinco metros comprado localmente, de bajo costo, y no hay diferencia en la imagen). El DualShock 4 se carga con un cable USB-a-micro-USB, similar al de la mayoría de los teléfonos celulares en el mercado - el cable incluído, de un metro y medio, puede resultar muy corto, en especial para el momento en que el joystick se queda sin carga y se debe utilizar enchufado. El control DualShock 4 se puede conectar a cargadores de celulares sin problemas – lo probamos con cargadores de Samsung Galaxy S2 y de un viejo modelo de BlackBerry sin diferencias en la velocidad de carga. El cable de alimentación también resulta una sorpresa agradable, ya que tiene las tres patas reglamentarias (y no las dos de ediciones latinoamericanas anteriores) y es mucho más largo que el ridículo cablecito que venía con la más reciente PlayStation 3 Slim. Por supuesto, como toda la línea de gaming de Sony, PlayStation 4 acepta doble voltaje (100v-240v) directamente de fábrica.
Aunque en la fotografía de la caja aparezca una PlayStation 4 instalada en forma vertical, el soporte no está incluído en el packaging y debe comprarse separadamente. Lo que sí incluye esta edición es un “headset” simple pero efectivo (como probamos posteriormente en nuestras transmisiones por Twitch) de un solo auricular, con un micrófono que se puede prender y apagar. El headset se conecta directamente a una entrada de mini-plug en la parte inferior del DualShock 4 que acepta cualquier combinación de auriculares y micrófono, y aunque seguramente los gamers profesionales querrán usar su carísimo equipo exclusivo, el headset que viene incluido es perfectamente funcional. Los manuales son tres: una guía de seguridad cuyas 15 páginas merecen una rápida leída, y dos guías de inicio rápido, una en portugués y otra en español que pueden descartarse 30 segundos después de instalar la máquina. O antes, así de elementales son.
Ya conectada y en funcionamiento, PlayStation 4 nos hace pasar por una simple configuración para la cual solo necesitaremos la contraseña de nuestro router, y en muy poco tiempo se puede acceder a la interfaz principal. Por supuesto, hay que hacer una actualización inmediata – el parche 1.50 que ocupa poco más de 300MB y sin el cual no podremos utilizar funciones tan básicas como el juego en línea o la reproducción de películas. La espera nos otorgó una buena oportunidad de apreciar la velocidad de descarga a través de Wi-Fi, una de las grandes sorpresas de la consola. Los usuarios de PlayStation 3 recordarán que los tiempos de descarga solían ser eternos comparados a los de una PC, pero Sony ha resuelto los problemas de red, logrando que se aproveche por completo el ancho de banda. Lo mismo (como resaltaremos en la sección respectiva) se puede decir de la latencia.
La primera hora de funcionamiento (descarga y configuración) nos sirvió para medir la acumulación de temperatura de la consola, que es notoriamente más alta que la de PlayStation 3, por lo que es recomendable utilizarla en un estante donde fluya el aire, lo más abierto posible. Las horas siguientes de uso sólo confirmaron esta sensación, y las mediciones de sitios especializados coinciden en que el consumo de electricidad con un juego activo ronda los 140 watts, mientras que la temperatura alcanza los 45 grados. Puede ser que así sea en condiciones controladas, pero en salones amplios, no refrigerados, en el verano sudamericano, esas temperaturas pueden escalar dramáticamente.
Los tiempos de carga al iniciar el sistema son satisfactorios, muy inferiores a los de PlayStation 3 y Xbox 360, y está claro que la máquina se lleva mejor con juegos en formato digital que con los primitivos discos físicos - insertar un blu-ray provoca una clara ralentización de la interfaz y los tiempos de carga se hacen excesivos, aún comparándolos con los de PS3. En términos de diseño industrial y más allá de los detalles especificados, PlayStation 4 es un objeto más que satisfactorio, en lo estético y lo práctico.
INTERFAZ
La integración de PlayStation 4 con redes sociales está presente desde el momento en que encendemos la consola. Al generar nuestro perfil en PlayStation Network podemos atar nuestra cuenta de Facebook y utilizar nuestro nombre real en vez del nombre de fantasía que venimos usando hace una generación en PS3, PSP y Vita. Eso no quiere decir que Sony no cuide nuestra privacidad: podemos elegir quién puede ver nuestra lista de amigos, qué actividad queremos mostrar y quién queremos que la vea aunque por ahora solamente se pueden compartir automáticamente trofeos y videos que hayamos visto recientemente. También es interesante remarcar que PSN no guarda nuestros datos de Facebook, sino que están depositados en la consola. En caso de que una intrusión informática ocurra en los servidores de Sony (como pasó en 2011) nuestro perfil de redes sociales no estará en peligro (Twitter también está integrada, pero por ahora solamente para compartir imágenes de juegos).
La interfaz de uso no se aleja mucho de la clásica XrossMediaBar (XMB) que todavía está vigente en PlayStation 3 y en los SmartTV de Sony. La diferencia es que funciona en dos niveles horizontales – el primero está dedicado a los íconos básicos que dan acceso a la interacción con el sistema mientras que el segundo, más grande en pantalla, muestra grandes mosaicos (tiles) que nos permiten acceder a nuestras últimas actividades y se expanden en varias opciones al seleccionarlos. El primer mosaico, Novedades, ya no invoca la PlayStation Store como hacía el anterior, sino que nos ofrece una visión de PSN al estilo red social, con nuestras últimas actividades (trofeos, capturas, “me gusta”) y las de nuestros amigos distribuidas de forma similar a las de un muro de Facebook.
En este nivel de mosaicos siempre tendremos acceso a nuestros juegos más recientes, a servicios como Video y Music Unlimited (no disponibles en nuestro país) y aplicaciones varias como el juguete electrónico The PlayRoom, el navegador de Internet, servicios de video como Crackle y Netflix, y un canal llamado “En vivo desde PlayStation” desde el cual podemos ver streams de Twitch. Al final de este nivel inferior encontramos la “Biblioteca”, desde donde podremos acceder a todas nuestras descargas y adquisiciones. Los mosaicos se ordenan automáticamente de acuerdo al uso, lo que hace que sea imposible recordar dónde está cada aplicación, ya que ninguna nunca mantendrá el mismo lugar. No sería raro imaginar que una futura actualización permita elegir las aplicaciones y juegos que ocupan los primeros lugares.
El nivel superior, más sobrio y claro, nos informa constantemente cuántos amigos están conectados, cuántos mensajes tenemos sin leer y ofrece una nueva zona, llamada “notificaciones”, desde la cual podemos revisar información mezclada de manera casi arbitraria, incluyendo invitaciones, alertas de juego, cargas y descargas. La configuración personalizada es tan completa como lo era en PlayStation 3, aunque no por eso más simple de navegar, y la falta de referencia escrita empeora las cosas.
Las aplicaciones incluidas en el sistema no hacen más que lo mínimo indispensable: el reproductor de video es básico, y (en la edición latinoamericana) no reproduce DVDs de otra zona que no sea la 4. El navegador de Internet es funcional y extremadamente veloz, pero no incluye (ni, según Sony, tampoco incluirá) soporte para Flash y no se puede operar con el touchpad ni con un mouse USB compatible. La interfaz de introducción de texto es similar a la de PS3 (un tecladito que se navega con los direccionales) y no incluye ayudas para simplificar la navegación.
Presionando el botón PS podemos regresar a esta pantalla principal cuando lo deseemos, y la multitarea es real, permitiéndonos entrar y salir de un juego sin problemas para chequear nuestros perfiles, revisar el navegador, o poner un archivo a descargar. Aunque la interfaz es una clara mejora con respecto a la añeja XMB, Sony se ha estancado en estándares de diseño que ya eran antiguos cuando salió PlayStation 3, ignorando los avances de una década de smartphones y tablets.
DUALSHOCK 4
Los cambios de DualShock 4 no son muchos a primera vista (la configuración de joysticks y botones es la misma) y lo único que parece realmente nuevo es el touchpad que ocupa el espacio antes vacío entre los botones L y los R, además, claro, de la enorme barra luminosa que tiene debajo pero que pasará desapercibida para el jugador durante la mayor parte del tiempo.
Los primeros minutos con DualShock 4 en la mano se sienten distintos al control que poco ha cambiado en las tres generaciones anteriores de PlayStation, pero lo que más llama la atención es la comodidad del nuevo material, plástico poroso que se mantiene firme en la mano, aún en medio de la más frenética batalla espacial. Es recién cuando lo comparamos con un DualShock 3 que podemos identificar las diferencias cruciales, la principal de las cuales es la extensión (aumentada) y el ángulo (más abierto) de los mangos que van sobre la palma de la mano. El experimento ideal es sostener el joystick de lado, solo con las palmas – mientras DualShock 3 se resbala o se ubica en ángulos imposibles, DualShock 4 se mantiene perfectamente recto, adaptándose a la forma de nuestra mano. La ubicación de las palmas es tan natural que nunca hay que cambiar el control de posición, volviéndolo lo que debe ser: una extensión de las manos que sistematiza de forma transparente toda interacción con el juego.
A pesar de la adopción casi universal del control de Xbox 360 como un estándar, Sony insiste en ubicar los dos sticks análogos en la parte inferior del control. Por suerte esta vez son más pequeños y están más separados. Otro experimento: si usamos los pulgares para juntar los dos análogos resulta sorprendente cuán amplio se hizo el bache entre ambos en DualShock 4. Pero la diferencia más grande está en lo que los expertos llaman la “zona muerta”, el punto en que el joystick no registra movimiento. Personalmente, soy un gamer de mouse y teclado, y las horas que pasé en la campaña y en el multijugador de Killzone: Shadow Fall dieron por el suelo con todos mis prejuicios sobre los sticks análogos. Los primeros minutos en el multijugador son impactantes, ya que la confianza de Sony en la precisión de este nuevo control es tan grande que se elimina todo tipo de asistencia a la mira, y resulta ser la decisión correcta. Nunca sentí en un FPS de consola un control tan absoluto sobre mi arsenal, y fue imposible culpar al control o a la mira de mi propia torpeza.
Las demás adiciones al DualShock parecen detalles de color, al menos por ahora. El touchpad es excesivamente sensible y está implementado en pocos juegos y en aún menos aplicaciones. La barra de sensor (Light Bar) incorpora la misma tecnología que PlayStation Move y, como ese periférico, será ignorado por la mayoría de los gamers, excepto cuando nuestro juego funda a negro y veamos a este extraño mosquito lumínico reflejarse en el fondo del televisor. Algunos de sus efectos llaman la atención en la oscuridad absoluta, como la luz que titila cuando estamos por morir en Killzone: Shadow Fall, tiñendo nuestro living de rojo, pero lo más probable es que el usuario promedio sueñe con un futuro parche que permita apagar la Light Bar de una vez por todas. Lo mismo se puede decir del parlante que de vez en cuando recita una bitácora de audio o la consigna de un juego de naves. El enchufe para headset ubicado debajo del control, en cambio, es de lo más útil para los que no quieren gastar en auriculares bluetooth.
Start y Select desaparecen, reemplazados por Share y Options. La ubicación de options es mucho más intuitiva que la del viejo start de DualShock 3, y los dos botones están en puntos casi imposibles de tocar por accidente, pero a los que es natural llegar cuando los necesitamos. Si DualShock 4 tiene un talón de Aquiles es la duración de su batería (entre 7 y 10 horas), que obliga a cargar el control prácticamente todos los días para asegurarse una sesión de juego contínua.
Los cambios realizados a DualShock son profundamente positivos, y aunque carezca de las ventajas de diseño del control de Xbox One (como la ubicación más natural de los dos joysticks y la simplicidad de su d-pad), Sony ha solucionado la mayoría de los problemas de su clásico DualShock, y con sus nuevos sticks análogos ha logrado una verdadera revolución que libera al gamer a elegir su estilo de juego y abre una nueva dimensión para el gaming multijugador y competitivo en consolas.
PSN / PS STORE
Desde el momento en que insertamos nuestros datos queda claro que PlayStation Network ha cambiado, en especial cuando antes siquiera de acceder a la pantalla principal de nuestra consola Sony nos invita a suscribirnos a PlayStation Plus, recordándonos que si no lo hacemos nos vamos a perder los juegos gratuitos, la posibilidad de guardar nuestras partidas salvadas en la nube, el contenido exclusivo… y claro, el juego en línea, para lo que ahora Plus es obligatorio. Vale la pena recordar que el modo “fiesta” que te permite jugar y chatear, y los juegos “free to play” como Warframe y DC Universe Online no requieren PlayStation Plus. Tampoco es necesaria una suscripción a este servicio para compartir fotos y videos por Twitter, Facebook y Twitch.
No son los únicos cambios que ha experimentado la atmósfera digital de PlayStation. Las licencias de las descargas digitales deben verificarse cada vez que el juego vaya a utilizarse – por lo tanto no se puede iniciar ningún juego comprado a través de PlayStation Store en modo fuera de línea. Lo mismo pasa con la cantidad de licencias que se pueden compartir. En los primeros años de PSN un juego podía instalarse en cinco máquinas distintas, pero durante los últimos años ese número se redujo a dos, y son muchos los “revendedores” de licencias que comercializan descargas digitales a precios muy económicos a través de sitios de subastas. Ese negocio (y su variante más inocente en la que dos amigos compartían un juego a través de PSN) ha desaparecido, ya que cada juego está atado a un perfil, y cada perfil está atado a una consola “principal”.
PlayStation Store no ha cambiado mucho, usando el mismo rediseño que venimos sufriendo hace casi un año en PlayStation 3. Resulta increíble que con una consola tan poderosa la navegación siga siendo igual de lenta, pero sospechamos que PS Store será una de las primeras víctimas de los cambios naturales de la segunda fase de PlayStation 4.
Lo que más nos sorprendió de la nueva PSN es el excelente rendimiento en modos multijugador. Quizás sea por la relativamente baja cantidad de consolas en la red, o quizás Sony invirtió en sus servidores teniendo en cuenta el nuevo requerimiento económico para jugar en línea, pero la latencia es bajísima, inclusive utilizando Wi-Fi, y el proceso de encontrar jugadores resultó de lo más veloz en juegos tan disímiles como Killzone: Shadow Fall, Assassin’s Creed IV y Resogun.
La versión argentina de PlayStation Network funciona a la perfección, y la reciente implementación de Plus fue un acierto, manteniendo el mismo precio y el mismo catálogo de títulos gratuitos que en Estados Unidos. En cuanto se puedan comprar tarjetas de recarga de este servicio, en efectivo, en negocios locales la transición será finalmente perfecta. La PlayStation Store argentina, mientras tanto, sigue sufriendo de precios recargados y en dólares, pero ya no se ven valores que superen los U$S100 sino un promedio de 90 dólares por juego, un recargo similar al que reciben los juegos de PS Store en Europa y que refleja las restricciones históricas de la aduana local, que cobran un 50% de recargo en concepto de impuestos a este tipo de producto. Las aplicaciones de video disponibles para descarga son las que tienen cobertura en nuestro país: Netflix, Crackle, el servicio de disitribución de animé CrunchyRoll y la excelente NBA Game Time – un dato interesante es que Netflix y Crackle funcionan a la perfección con redes VPN, algo que PS3 había restringido hace meses.
Otra sorpresa agradable: el catálogo de lanzamiento está disponible en su totalidad en la PlayStation Store argentina, incluyendo los juegos independientes y gratuitos. Un paso en la dirección correcta.
SHARE
El botón “Share” de PlayStation 4 oculta un verdadero ecosistema de intercambio de contenido cuyo diseño está en línea con la elegancia y simpleza de la consola: en menos de un minuto podemos estar transmitiendo a través de Twitch o Ustream, enviando imágenes a través de nuestras cuentas de Twitter y Facebook, o compartiendo videos de hasta quince minutos en esta última red social. Cada una de estas acciones se puede lograr facilitando al sistema el nombre de usuario y contraseña de cada servicio. Los permisos que Sony pide son bastante más modestos que los de otros servicios (por ejemplo, Sony no utilizará la información personal de nuestra cuenta de Facebook y no publicará sin nuestra autorización).
La subida de fotos y videos se hace en segundo plano, y aunque la velocidad de subida es sorprendentemente alta, los problemas de calidad se hacen notorios cuando nuestro contenido llega a destino. Las imágenes se comparten en formato JPG, a resolución 1024x576 con un nivel medio de compresión (ocupan entre 50 y 100KB) y es imposible extraerlas en otro formato, menor compresión o mayor resolución. Los videos se graban en calidad satisfactoria (MP4 H.264 a 720p) pero al subir a Facebook sufren una reducción de calidad que afecta de forma notoria secuencias oscuras o con mucho movimiento. Ni las fotos ni los videos se pueden extraer de la consola a través de discos externos o memoria USB.
El primitivo editor de videos que incluye PlayStation 4 solamente permite marcar puntos de entrada y salida de nuestras capturas en MP4, pero carece de opciones como transiciones, títulos, o la posibilidad de grabar nuestra propia voz. Es más: aunque tengamos encendido el headset la consola no graba nuestra voz en los videos de gameplay, haciendo que sea imposible grabar videos narrados al estilo “Let’s Play”… al menos por ahora.
Se nota un esfuerzo especial en la integración con Twitch, que (a diferencia de los videos grabados) nos permite utilizar el micrófono para narrar lo que estamos viendo, y hasta contiene un “skin” donde podemos ver en vivo los comentarios que hacen nuestros seguidores en tiempo real en el chat de la página, y usar la cámara PS Eye para transmitir también nuestra presencia en simultáneo. La integración de Twitch está diseñada para permitirnos hacer todo desde nuestra consola, dándole un nombre y una descripción a nuestra transmisión, además de poder anunciarla en simultáneo en Twitch, Twitter y Facebook. PlayStation 4 ofrece cuatro calidades distintas de transmisión por streaming, aunque en nuestras pruebas el nivel máximo se sostuvo sin problemas a través de una conexión hogareña de 12Mbps/3Mbps de subida. La calidad del streaming sube o baja de acuerdo al horario, pero los que transmiten durante la tarde-noche no deberían tener problema en alcanzar un buen promedio.
Más allá de las restricciones aplicadas al uso de los archivos, uno de los problemas más irritantes del botón Share es la pausa (1-2 segundos) entre el momento en que lo apretamos y el momento en que invoca el menú. Puede parecer una nimiedad, pero es muy común apretar Share, no recibir respuesta, volver a presionarlo, y que PlayStation 4 traiga y se lleve el menú, entendiendo que lo estábamos quitando con la segunda pulsación.
Algunas de las limitaciones del intercambio de contenidos a través del botón Share serán solucionadas con futuros parches. Estas incluyen la integración con YouTube, la posibilidad de grabar las transmisiones realizadas con Twitch, y la posibilidad de capturar videos de juego a través de la salida HDMI (actualmente protegida para todas las actividades con HDCP). No queda claro por qué PlayStation 4 llegó al mercado con tantas limitaciones, pero es una lástima que el celo controlador de la empresa obligue al usuario a elegir redes sociales y sistemas de intercambio de video de un abanico tan cerrado.
INTERACCION CON PS VITA
El sistema de conexión entre PlayStation Vita y PlayStation 4 es una evolución natural de una idea que Sony viene desarrollando desde la época de la PSP. El proceso de maridaje entre la portátil y la consola solía ser profundamente engorroso y obligaba al usuario a conectar físicamente las dos máquinas. Ahora es tan simple como pedir a PS4 que genere un código y digitarlo en la pantalla de PS Vita.
Lo primero que probará cualquier usuario es la prometida capacidad de jugar un juego de PlayStation 4 en la pantalla de PS Vita, y aquí es donde Remote Play se revela como una de las características más interesantes de la nueva consola. La conexión es inmediata, la calidad de audio y video en la portátil es altísima (los artefactos de compresión son indetectables en Vita) y el retardo es nulo, haciendo que un juego de acción como Resogun sea perfectamente jugable en la pantalla de la portátil, con el televisor apagado. La conexión se sostiene a diez metros, pero al alejarnos un poco más de eso el retardo comienza a ser notorio y la inestabilidad de la señal causa estragos. Lo interesante es que si la conexión se pierde, Vita la retoma automáticamente al volver al rango.
Remote Play también puede utilizarse a través de Wi-Fi. Para esto hay que dejar una PlayStation 4 previamente maridada con nuestra portátil encendida en casa e intentar acceder a través del programa PS4 Link de Vita. Primero buscará en el router una PS4 conectada, pero al no encontrarla buscará conectarse por Wi-Fi con los sistemas conocidos. Al encontrar nuestra PS4 conectada podremos utilizar de forma remota cualquier aplicación o juego. Por supuesto, la calidad de la conexión influye mucho. Usando dos redes del mismo proveedor el retardo era notorio pero un juego como DC Universe Online podía usarse sin problemas. Con redes de distintos proveedores el resultado no fue muy bueno, y un intento de usar la red de 3G compartida desde un smartphone Android fue casi inutilizable.
Otro problema inevitable fue la reconfiguración de botones de PS4, que obliga a relacionar a R2, R3, L2 y L3 al touchpad trasero de la portátil, mientras que start y select se convierten en share y options. Reemplazar los gatillos del DualShock 4 por el poco confiable y nulamente responsivo touchpad resulta desastroso para la mayoría de los títulos de acción y conducción. Por ahora estos controles no pueden reconfigurarse.
Además de Remote Play, Vita puede funcionar como una “segunda pantalla”, de la misma forma que el Gamepad de Wii U lo hace en la consola de Nintendo. Por ahora las opciones de segunda pantalla son mínimas – se puede utilizar de touchpad para desplazarse por menús o para escribir texto cuando cualquier programa lo requiera. Sony promete que (como pasaba con LittleBigPlanet para Vita) la interacción de la segunda pantalla se verá en futuros juegos.
Al cierre de esta edición Sony lanzaba en Japón la PlayStation Vita TV, una consola hogareña que replica las capacidades de Vita sin la pantalla OLED. El modo Remote Play está incluido en esta nueva consola, lo que permitiría usar una PS4 en dos televisores distintos sin trasladar la máquina de un cuarto a otro. PS Vita TV no tiene lanzamiento confirmado en Occidente, pero el CEO de Sony Andrew House ha dado a entender que el interés de la prensa y el público por esta consola de precio reducido no ha pasado desapercibido.
Todo lo que Sony había prometido con Remote Play se cumple con creces, lo que resulta más que interesante para el futuro de la portátil, a la que no le vendría nada mal adherirse a la popularidad de PlayStation 4.
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Objetos del Tokyo Game ShowOrdenando cajas. Aviso que hoy voy a estar insoportable, eh.