
La evolución de la sitcom
La comedia de situación fue conservadora, revolucionaria, y hasta emblema del estancamiento de la televisión. Pero en 2020, es la niña mimada del streaming.
La comedia de situación fue conservadora, revolucionaria, y hasta emblema del estancamiento de la televisión. Pero en 2020, es la niña mimada del streaming.
Una de las modas más simpáticas de esta incierta época de cuarentena es la de los “lives” de los actores de nuestras sitcoms favoritas. En estas largas semanas pudimos disfrutar de “Fake Doctors, Real Friends”, un podcast improvisado con los protagonistas de Scrubs. El elenco de The Nanny se reunió para leer el primer episodio de la serie a través de una conferencia de Zoom. Y seguro viste “Some Good News”, el nuevo canal de YouTube en el que John Krasinski (Jim, de The Office) se reunió con su ex jefe de ficción Steve Carell en un video visto por más de 16 millones de personas.
Es difícil explicar el efecto que tiene ver de nuevo a estos actores juntos, con la química del pasado intacta. Darnos cuenta del valor emocional que le ponemos a estas comedias ligeras que los canales de cable repitieron hasta el hartazgo, al punto que las dimos por sentadas.
Pero esa misma cualidad que los yanquis llaman “feel good” es la que hace que las comedias de situación (sitcom) se hayan vuelto más valiosas para servicios como Amazon y Netflix que fenómenos como Stranger Things o The Mandalorian. Son las series que vemos una y otra vez sin cansarnos, las que consumimos obsesivamente entre cada uno de esos estrenos “grandes”. Las que, al fin y al cabo, nos mantienen pagando esas suscripciones.
¿Cómo llegaron las humildes sitcoms a ocupar un lugar tan importante en el corazón de los consumidores globales y convertirse en un bien más valioso que producciones como The Crown o Game of Thrones? Para responder esa pregunta hay que pegar un viajecito por la historia de la comedia de situación.
YO AMO A SITCOM (1951-1969)
La sitcom como la conocemos hoy empieza en 1951 con la clásica Yo Amo a Lucy, y sorprende lo poco que cambió el formato en sus 70 años de historia. Lucy era el ama de casa que soñaba con ser una estrella, Ricky el marido de eterna paciencia que siempre la bajaba a tierra. Conflictos ligeros (y ligeramente patriarcales) en los que cualquier pareja se podía ver reflejada.
Yo Amo a Lucy se grababa en un estudio similar a un teatro, con público en vivo y tres cámaras filmando en simultáneo para simplificar el proceso posterior de edición. El objetivo era ahorrar plata, pero la presencia del público y la velocidad de grabación despertaba la espontaneidad de los actores. Actuar para la platea. Improvisar un poco. Cambiar los chistes que no funcionaban. El guión no se terminaba hasta que el público no decidía lo que era gracioso y lo que no. Un proceso colaborativo que aún hoy se sigue poniendo en práctica.
Pero lo más importante de estas historias de 22 minutos era que al final Lucy y Ricky siempre volvían a la normalidad, lo que hacía que los capítulos se puedan ver en cualquier orden.
Es la fórmula que hoy hace de las sitcoms el formato ideal del streaming y a la vez vuelve a estas series un lugar feliz en el que todo, siempre, vuelve a estar bien. Lo contrario de un mundo que cambia antes de que nos podamos adaptar.
Lucille Ball no solo era la protagonista de Yo Amo A Lucy, sino su cocreadora, productora y dueña de los derechos. Esta independencia, sin embargo, no se reflejaba en una serie que parecía terminar siempre con la misma moraleja: “el lugar de una mujer es la cocina.”
UN EPISODIO MUY ESPECIAL (1970-1989)
Esa veta conservadora ha hecho que la mayoría de las sitcom de los ‘50 y los ‘60 no hayan envejecido bien. Las familias perfectas y valores tradicionales eran casi una respuesta a la turbulencia política de la época. Entre la guerra fría y el debate sobre los derechos humanos, las sitcoms eran una isla de (falsa) normalidad.
Pero en los ‘70 la televisión cambió, y durante más de una década las comedias más populares hicieron todo lo contrario: llevar la problemática social al living de casa, justo a la hora de la cena.
El Show de Mary Tyler Moore fue una de las primeras series en tener en su centro una mujer profesional, cuyos conflictos no se daban en la vida familiar sino en su ámbito laboral. Good Times y The Jeffersons mostraban una versión realista de la familia afroamericana. All in the Family hablaba de la brecha generacional, y M.A.S.H. usaba el humor negro para protestar contra la guerra.
Las sitcom de los ‘80, en cambio, son casi una reacción a las de esa década. The Cosby Show mezclaba los avances sociales y la representación de la familia afroamericana de los ‘70 con la visión conservadora, de valores tradicionales, de las sitcoms más antiguas (un violento contraste con la vida real de su estrella, Bill Cosby.)
En estas dos décadas la sitcom se volvió internacional, industrial, un poco genérica. Series para toda la familia como ALF, Lazos Familiares, o Blanco y Negro podrían estar ambientadas en cualquier época, y algo parecido pasa con proyectos más nobles como Cheers, Roseanne y Taxi, más preocupados por la psicología de sus personajes que por la problemática social. La sitcom estaba estancada y algo tenía que cambiar.
EL GLAMOUR DE LO DIFERENTE (1989-2004)
1989 es un año clave, en el que se estrenan las dos series que redefinen el formato de la sitcom.
Los Simpson empezó como una variante moderna de los Picapiedras y en pocos años logró demostrar que una sitcom, animada o no, puede partir de la premisa más simple y jugar con la estructura, las referencias culturales y el absurdo. Sin ella no tendríamos Malcolm in the Middle, Arrested Development, ni sus eternas imitadoras South Park y Family Guy.
Seinfeld es la “serie sobre nada” que trajo el sentido del humor de la comedia stand-up, basado en la observación del comportamiento cotidiano, y se alejó de los ambientes de trabajo y los núcleos familiares para hablar de relaciones más modernas y fluidas centradas alrededor de un grupo de amigos.
Esa fue la inspiración, claro, de Friends, que en 1994 le sumó a la fórmula un elenco de actores físicamente atractivos y una serialización casi de telenovela, con temporadas que terminaban en suspenso y conflictos románticos que propulsaban la narrativa.
La experimentación de la época resultó contagiosa. Sex & The City era una Seinfeld feminista y sexualmente franca. Ally McBeal contaba la misma crisis de los veintipico de Friends, pero en una hora y con elementos dramáticos. Scrubs tomaba algo de todas estas y las mezclaba con los conflictos de vida o muerte de un drama médico.
Ninguna de estas comedias estaba grabada en un estudio. Tampoco tenían risas, ni público, ni un gag detrás de otro. De repente, la sitcom estaba demodé.
LOS ÚLTIMOS DESTELLOS (2005-hoy)
Después del final de Friends, en 2004, la sitcom cayó en declive. La televisión de aire necesitaba programas gancheros que peleen contra el cable, y la rutina de las comedias de situación palidecía frente a éxitos de esos años como Lost, House y Grey’s Anatomy. De vez en cuando, alguna asomaba la cabeza (The Office, Two and a Half Men, 30 Rock), pero el género nunca volvió a dominar la pantalla como lo había hecho hasta los ‘90.
Hoy seguimos en sequía de sitcoms. En los últimos doce meses terminaron los últimos dos tanques (Modern Family y The Big Bang Theory), y a pesar de que los servicios de streaming están desesperados buscando la nueva gran sitcom, no pueden con su genio y matan antes de tiempo productos prometedores, como hizo Netflix con Santa Clarita Diet, y One Day at a Time.
Quizás One Day at a Time, rescatada de la cancelación por el pequeño canal Pop, indique un posible futuro para las sitcom. De la misma forma en que los Simpson hicieron que Fox pase a la prominencia, los canales chicos buscan lo mismo que buscaba Lucy: éxitos baratos, accesibles, y simples de producir. Es el plan de Pop (Schitt’s Creek), TV Land (Younger, Hot in Cleveland) y el servicio de streaming Peacock que empezará con reboots de Salvados por la Campana y Punky Brewster.
Tampoco es que los grandes servicios se rindan. Netflix pagó millones por un acuerdo con el creador de Black-ish Kenya Barris, que acaba de estrenar su metaficcional comedia #BlackAF. Greg Daniels, que adaptó The Office a un público norteamericano, estrena en mayo Space Force (Netflix) y Upload (Amazon), dos originales sitcom de ciencia ficción. Apple TV+ confía en que Central Park, de Loren Bouchard (Bob’s Burgers) será la nueva gran comedia animada.
Donde sea que nazca la próxima gran comedia, la sitcom va a encontrar una forma de resucitar.
No existe un formato que exija menos al espectador, ni que le de más con cada revisión. Está diseñada para sostener nuestra atención con estrategias simples pero efectivas. La primera, la ves para pasar el rato. La segunda, porque querés acordarte de ese gag que te hizo reir tanto. Y para la vez número 10, 20, 100, cada capítulo se convirtió en una máquina del tiempo, un viaje al lugar emocional en donde estabas cuando lo viste. Así es como el género más artificial de la televisión es el que forja un lazo más sincero.
Los que mantienen viva a la sitcom
Tina Fey (30 Rock, Kimmy Schmidt, Great News)
La ex jefa de guionistas de Saturday Night Live y creadora de 30 Rock tiene una habilidad casi sobrenatural para comprimir una cantidad descomunal de gags en cada capítulo de 20 minutos.
Chuck Lorre (Two and a Half Men, The Big Bang Theory)
El más prolífico hacedor de éxitos de la sitcom moderna suele ser acusado de vulgar y predecible, pero Chuck sabe como crear personajes memorables que nos hacen perdonarle todos sus chistes fáciles.
Michael Schur (Parks & Recreation, Brooklyn Nine-Nine, The Good Place)
Va a contramano del sarcasmo y el cinismo de la sitcom de los últimos 30 años, cambiando los insultos por un optimismo inteligente, que nunca peca de ingenuo.
10 capítulos esenciales para entender el formato de la sitcom
(no los mejores, no los favoritos, pero los que podés ver sin conocer la serie)
I Love Lucy S02E01: “Job Switching” (15 de septiembre de 1952)
The Mary Tyler Moore Show S06E07: “Chuckles Bites the Dust” (25 de octubre de 1975)
Cheers S03E14: “The Heart Is A Lonely Snipe Hunter” (10 de enero de 1985)
Seinfeld S04E11: “The Contest” (18 de noviembre de 1992)
Friends S04E08: “The One With Chandler in a Box” (20 de noviembre de 1997)
Arrested Development S01E10: “Pier Pressure” (11 de enero de 2004)
The Office S04E13: “Dinner Party” (10 de abril de 2008)
Community S03E04: “Remedial Chaos Theory” (13 de octubre de 2011)
Black-ish S02E01: “The Word” (23 de septiembre de 2015)
Brooklyn Nine-Nine S05E14: “The Box” (1 de abril de 2018)
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Un recorrido personal por el último Tokyo Game Show presencialHace un año viajé a Japón a cubrir #TokyoGameShow.