1984, un gran año para el animé
Que lindo año 1984 para el animé en el cine. Nausicaä, obvio, pero también Macross: Do You Remember Love y pelis influyentes pero olvidadas como Chojin Locke y Lensman. Pero mi…
Que lindo año 1984 para el animé en el cine. Nausicaä, obvio, pero también Macross: Do You Remember Love y pelis influyentes pero olvidadas como Chojin Locke y Lensman. Pero mi favorita de ese año es Urusei Yatsura 2: Beautiful Dreamer, la primera peli “real” de Mamoru Oshii.

El manga y el animé de Urusei Yatsura es comedia romántica delirante de Rumiko Takahashi, todavía más acelerada y surrealista que Ranma ½. La peli, en cambio, es Oshii experimentando con la estética que después llevaría a obra como Ghost in the Shell y Avalon. Es LINDÍSIMA.

La primera mitad es típico Lum. Dobles sentidos, guiños al espectador, momentos incómodos y románticos. Y de repente empiezan a pasar cosas muy raras, como si los personajes estuvieran metidos en un sueño del que no pueden salir. Un día de la marmota, 10 años antes.

La primera mitad tiene el humor y la acción, pero el ritmo es raro, con planos que se sostienen unos segundos de más después de cada chiste. Y mientras el grupo se adapta a las nuevas circunstancias, empieza la melancolía. Una languidez veraniega que es lo más lindo de la peli.

No voy a spoilear el camino por el que va la segunda mitad, pero es Oshii puro: un viaje filosófico que se pregunta qué es exactamente la realidad y dónde están los límites de la percepción. Para una peli basada en un animé cómico de secundaria.

Es que aparte visualmente es jugadísima. Los planos son puro Oshii, 12 años antes de GITS. Composiciones de pocos elementos, reflejos, ángulos inesperados, personajes fuera de campo… como un capítulo de Big Bang Theory dirigido por Terrence Malick.




Tiene una vuelta rarísima de metaficción. Oshii había dirigido la serie de tele de Urusei Yatsura durante años, y en el ’83 hizo su debut en cine con la peli Only You. Es un capítulo largo que hoy él mismo no considera parte de su filmografía. Para la segunda exigió cambios.
Es que Oshii, como Miyazaki, está muy conectado con la cultura europea. El director de Nausicaa ama la fantasía de fines del siglo XIX, pero Oshii engancha con la nouvelle vague francesa, y en especial con La Jetée, el corto de Chris Marker que inspiró 12 Monos.

Beautiful Dreamer tiene una influencia para mí clarísima de Je t’aime, je t’aime, una de Resnais que mezcla romance con ciencia ficción y no solo es clave para esta peli, sino para Groundhog Day y Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos (si te gustan esas, vas a amar esta)

En Beautiful Dreamer hay un paralelismo evidente entre el director y los personajes. Oshii ama al elenco de la serie y a la vez siente que personajes y director están atrapados en una adolescencia interminable. Pero reconocerlo significa poner en peligro la realidad de su mundo.

Obvio, los fans la odiaron (al punto de mandar cartas al director con hojitas de afeitar), porque cuestiona la razón por la que nos enganchamos con estas historias de adolescentes calenturientos y se pregunta si lo mejor no es dejar atrás esta nostalgia.

Pero si la peli persiste es porque no es una traición, ni una relectura revisionista sino lo contrario: es Oshii despidiéndose de personajes que cambiaron su vida e invitando al público a hacer lo mismo. Esa melancolía la vuelve la obra más cálida del director.

No se por qué me vino Beautiful Dreamer a la mente, pero la estoy viendo de vuelta por primera vez en 15 años.
Si te llama la atención, seguro que la encontrás por ahí, y si lo estás dudando, mirá si la animación preciosa de este tráiler te convence.
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