
Cronotripper 64 (27): Rock y gaming 3: la prensa
En los ‘80 (y más allá) se intentó vender diseñadores como rockstars para imprimir un sello de legitimidad a la industria. La prensa vivió un proceso parecido. Más interesante en…
En los ‘80 (y más allá) se intentó vender diseñadores como rockstars para imprimir un sello de legitimidad a la industria. La prensa vivió un proceso parecido. Más interesante en lo que produjo, aún menos relevante en lo comercial.









A simple vista, el que escribía de música no tenía la misma onda que el rockstar (el legendario Lester Bangs llamaba a su tribu de críticos de rock “the uncool”) pero había nobleza en la profesión, una poesía peligrosa. Y la prensa de videojuegos no tardó en incorporar el lenguaje de Creem, NME y los fanzines de la era punk.
Justamente la editorial detrás de Creem fue la que hizo el primer intento. Vidiot (1982) duró solamente cinco números, y sus páginas son un híbrido de inexplicables fotos de rockstars jugando videojuegos, guías de consumidor, y algunos textos memorables que exploran la cultura gamer del arcade.
Entre 1983 y 1986 se publicó en Francia Hebdogiciel, un pasquín semanal que dedicaba el 80% de sus páginas a listados de videojuegos, y el resto a artículos satíricos y caricaturas ácidas. En la misma década, el tono de NME y Melody Maker inspiró a revistas adolescentes de gaming, en especial Crash y Your Sinclair. Zero (1989) fue la primera publicación en usar ese tono de principio a fin. Duró 36 números.
En 1993 la todavía vigente Edge encontró un tono entre cortante y prestigioso, más Rolling Stone que Creem. Otras (como la impresentable Fusion) se fueron por el humor “edgy” de la época, carente de cualquier ambición. El estilo Bangs, personal y ácido, seguía vivo en columnas y secciones. Seanbaby en EGM, Rockman en la argentina Loaded, y en especial Charlie Brooker (creador de Black Mirror) en PC Zone.
Cualquier intento de prosa punk murió con la llegada de la era Internet, la migración del discurso a redes sociales, el acercamiento de la prensa a la industria indie y las campañas sistemáticas de acoso estilo GamerGate. Con honrosas excepciones ya retiradas como Tim Rogers en Kotaku, Leigh Alexander en Gamasutra y el New Game Journalism de Kieron Gillen. La prosa de la prensa gamer actual es tan predecible y homogénea como un paquete de milanesas de soja.
Portadas de Vidiot, Hebdologiciel (típico titular incendiario), Zero, la japonesa Game Hiyio (el número habla de la saturación de RPGs y el god-sim Doshin the Giant de Artdink como respuesta). Entre las portadas, paginitas sueltas. Kate Pierson de B52’s jugándose algo en Vidiot. El comentario de Hebdologiciel sobre un plagio vergonzoso de la industria francesa. Una típica página bizarra de Zero que incluía muñequitos estilo Monty Python, falsas citas de celebridades, y un par de apuntes ácidos sobre la industria. La columna “Kojima Cinema” que Hideo publicó durante años en Game Hiyio. Una nota delirante de Charlie Brooker para PC Zone (molestando al servicio técnico de distintas empresas), y la versión original (rescatada por Wayback Machine) del manifiesto del “New Games Journalism” de Kieron Gillen (que, como muchos de los citados, ya no escribe sobre videojuegos.)