Tendencias: juegos que no
Al finalizar 2013 posteamos infinitas listas de los mejores juegos del año, pero varios quedaron afuera. ¿Qué pasó con esos proyectos ambiciosos, que habían ganado positivas…
Al finalizar 2013 posteamos infinitas listas de los mejores juegos del año, pero varios quedaron afuera. ¿Qué pasó con esos proyectos ambiciosos, que habían ganado positivas previews pero que después se perdieron en el éter? Hoy te lo contamos.
Al momento de ponerse a pensar en los juegos que marcaron un año, lo común es polarizar las categorías; separar los títulos en lo mejor o lo peor, la mejor sorpresa o la mayor decepción. Pero, así como hay juegos que al no pertenecer a ninguna de esas categorías a veces pasan debajo del radar, otros, aún sin ser descabelladamente malos, son mejor evitar por una u otra razón. Son títulos prescindibles, olvidables, innecesarios, intrascendentes – y casualmente en este recorrido, casi todos muy ambiciosos; son juegos que en ciertos casos colegas calificaron con notas altas porque tocaron una fibra particular, pero que nadie se arrepentirá nunca en caso de no jugarlos.
La colaboración de Level-5 y Studio Ghibli parecía estar condenada al éxito: un gran juego de rol japonés exclusivo para PlayStation 3 que combinaba la experiencia del estudio en el género y la preciosa dirección de arte del equipo de Miyazaki, no podía fallar. Sin embargo, con Ni No Kuni, el desarrollador fue víctima de su propia ambición, y lo que podía haber sido una gran experiencia de veinte horas, se volvió un tedio de casi cincuenta – un dibujo animado que cobró vida pero que, como tantas series, no supo cuando terminar.
Y hablando de expectativas y colaboraciones, ¿quién podía llegar a pensar que algo menos que brillante podía salir de las mentes conjuntas de Ron Gilbert y el equipo de Double Fine? The Cave resultó ser un compendio de buenas ideas, humor típico de Gilbert (que va quedando cada vez más obsoleto), un excelente diseño, pero sobre todo mucha, mucha repetitividad. Tal fue la repercusión de The Cave, que Gilbert abandonó Double Fine inmediatamente después para volcarse al desarrollo de juegos para móviles.
A algunos podrá sorprender la presencia de Dead Space 3 en esta enumeración de los prescindibles del año, pero la realidad es que aunque la serie introduce en esta tercera entrega algunas ideas interesantes, es el menos Dead Space de todos. El juego muestra detrás de cada esquina su claro foco como experiencia cooperativa, y la historia que cuenta (que intenta explicar el fenómeno de los necromorfos en profundidad) resulta ridícula. La más floja entrega de una serie que podría haberse convertido en un clásico de la generación pasada.
Durante este año Electronic Arts fue un gran protagonista, en gran parte por los terribles problemas que sufrieron muchos de sus productos. En ese aspecto, el año empezó de la peor manera, con un SimCity que condenó a Maxis, puso en evidencia las mentiras del estudio, y demostró que la industria todavía no está preparada para adoptar el sistema de conexión constanta. El juego fue una terrible catástrofe técnica, coronada por la decisión del estudio de crear una mecánica que nos obliga a interactuar con otros jugadores o administrar varias ciudades al unísono. Desastrozo.
Todos recordamos el primer video de Fuse, aquel que mostraba personajes estilizados que parecían recuperar el carisma de los mejores tiempos de Insomniac Games en su debut como estudio fuera del paraguas de Sony. Fuse, probablemente por presión del distribuidor, cambió durante el desarrollo y se volvió un juego de acción genérico sin razón de ser, con personajes chatos, unidimensionales y estereotipados. Algo nos dice que Sunset Overdrive, su próximo título (exclusivo de Xbox One) tiene más que ver con el concepto que el estudio de Ted Price pretendía para Fuse.
Mientras que Insomniac cedió ante la presión de los jefes, los franceses de Dontnod pelearon contra viento y marea por Nilin, la protagonista de Remember Me, aún cuando eso les significó quedar a la deriva por un tiempo. Pero ni la llegada de Capcom consiguió que este título explotara todo su potencial: las ideas interesantes, la ambientación atractiva y la historia intrigante no encuentran soporte en una jugabilidad que nunca termina de convencer y cuestionables decisiones de diseño.
Si ha habido un juego que marcó a una generación entera, fue Counter Strike. El mod de todos los mods – hasta la llegada de DotA al menos– puso a todos a sus pies, y por eso el nuevo juego de su co-creador era noticia. Tactical Intervention llegó a principio de año, plagado de bugs, con gráficos arcaicos y, quizá lo más condenable, una jugabilidad que se sentía poco pulida. Se perdió en un mar de lanzamientos y quedó a la deriva.
Muchos extrañamos la excentricidad y el estilo de los juegos japoneses. Y es por eso que cuando aparece un desarrollador como Suda51, lo defendemos a capa y espada, por más que a veces la exploración estética deje ciertos conceptos jugables en segundo plano. Pero Killer is Dead es indefendible, un producto poco inspirado sin pies ni cabeza, que muy probablemente represente el punto más bajo del diseñador nipón –ni hablemos de las misiones “gigolo”, que dan verguenza ajena. Un Suda en picada, que ha visto mejores días.
Imposible hablar de “gigolo” sin mencionar a la cola de esta enumeración, el viejo Larry Laffer, cuyo regreso seguramente no era el que los fanáticos que apoyaron el juego en Kickstarter esperaban. Leisure Suit Larry Reloaded, la remake HD del juego de 1987 es la muestra más clara de algo lo que hemos sido testigos en más de una oportunidad: con la nostalgia no alcanza – ni la presencia de Al Lowe pudo salvar a este título, cuyo mayor atractivo son los detalles que pueblan los niveles.
Vale recordar a los lectores que esta no es una lista de juegos “malos”, sino simplemente (y repito), “prescindibles”.
The Cave 7.5
Army of Two: The Devil’s Cartel
Lost Planet 3
SimCity 7.5
Fuse 8.0
Remember Me 7.5
Tactical Intervention 5.0
Killer is Dead 5.5
Ni No Kuni 7.5
Larry: Reloaded 6.0
(Este artículo fue publicado originalmente en el número 113 de Revista Loaded)
Ignacio Esains — Malditos Nerds, 16 de febrero de 2014
Editorial
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