
Cronotripper 64 (27): Frankie Goes to Hollywood y Hampstead
¡Última entrega de los “héroes de la clase obrera” del gaming indie británico de los ‘80! Quiero cerrar con dos juegos más sofisticados que tienen una relación más compleja con la…
¡Última entrega de los “héroes de la clase obrera” del gaming indie británico de los ‘80! Quiero cerrar con dos juegos más sofisticados que tienen una relación más compleja con la sociedad que reflejan. Que eligen alejarse de la acción y usar sus sistemas como crítica. En términos de diseño, son los que más se parecen a los indies actuales.









Hampstead, al norte de Londres, era en los ‘80s el barrio de moda de la clase alta. Y Hampstead, la aventura de ZX Spectrum, satiriza el camino de un desempleado que a través de accidentes y confusiones sube en una escala social controlada por las apariencias. El humor es ácido y los puzzles crueles en un retrato fiel de la Inglaterra de Thatcher.
Frankie Goes to Hollywood (está teóricamente) basado en la banda, y en su disco conceptual Welcome to the Pleasuredome. Es una fantasía pop bien de su época, donde la libertad se gana a través del consumo.
El jugador pasea por una Liverpool digital recogiendo distintos objetos que otorgan “puntos de placer”, y aumenta el porcentaje de cuatro stats que te hacen una persona: sexo, guerra, amor, placer. Denton Designs usa la iconografía de la banda para comentar sobre lo absurdo de la misma cultura de consumo que celebra. O parodia. Es difícil pelar las capas de ironía del pop inglés.
Hay algo de la abstracción de The Sims en estos dos juegos. Reírse de una sociedad en la que la felicidad se mide por lo que tenés, y a la vez revelar que los sistemas de desafío y recompensas de cualquier juego se parecen mucho a los del consumismo.
Todos los juegos de esta miniretrospectiva salieron entre 1984 y 1985. Me entusiasma la idea de una escena independiente que reacciona a la realidad social. Y me gustaría entender por qué hoy suena imposible ¿es por los tiempos de desarrollo, tan ridículamente extensos en el indie como en el AAA? ¿por la necesidad de juegos con “long tail” comercial?
Dudo que sea desinterés. Mirá Twitter. El ambiente de desarrolladores es socialmente consciente, pero más allá de la inclusión y la diversidad, no veo la conversación sobre clase que el gaming parece ideal para sostener.
FOTOS: Cinco de Frankie, cinco de Hampstead. Casita típica de Liverpool para un juego que es todo menos típico, una publicidad (¡venía con una versión en vivo de relax en el lado B!), el delirante sistema de evaluación, una foto de Denton Designs de cuando estaba de moda fotografiar devs como rockstars, y la noticia del juego en la revista Crash.
Portada (hermosos esos afganos) de Hampstead. Una típica situación cotidiana jugable (te hace esperar el juego como si estuvieras en la cola). Una de las mil páginas divertidísimas del manual. El mapa que viene con el juego. Un cupón para un diploma de “trepador social.”